sábado, 6 de diciembre de 2014

Viernes desplazado...

Hola a tod@s! 
Estoy desplazado, llevo cinco semanas como si estuviera en un camping. Me levanto sin saber donde está nada, con cara de no saber donde voy a desayunar, ni qué. Esto estaría genial si no tuviera que trabajar, pero no es así. Allí también estoy desplazado, internet no me funciona, tampoco la calefacción y una pléyade de gente se empeña en hacerme responsable de que nada funciona. No me he preguntado cómo fue que se me ocurrió hacer obras en casa, obras quiere decir tirar todo el piso y rehacerlo, coincidiendo con la mudanza de todo mi instituto para un edificio nuevo. Mejor evito la pregunta. Lo cierto es que ahora mismo no sé donde tengo nada, mi piso parece que lo bombardearon y el edificio nuevo donde trabajamos es un congelador de nueve plantas con vistas muy chulas. Mi día se reduce a intentar que las constantes vitales no se me alteren, lo demás lo encomiendo a la providencia… estoy por pensar que existe. Mientras tanto la vida parece que continúa, indiferente a mi desplazamiento, ha dimitido una ministra, han despedido a un consejero y ha dicho adiós una viceconsejera… todo ello del mismo ministerio. Y yo me he ido enterando a trompicones, por terceros, en la cola de la farmacia, mientras comía o cenaba en cualquier sitio. Eso de no tener internet disponible afecta severamente la información. Tampoco la vida cultural se ha detenido, insensible con mi estado, en el Teatro Real han estrenado “Muerte en Venecia”, creo recordar que estuve y que me gustó, no estoy muy seguro pero puede que haya sido uno de los mejores montajes que he visto en Madrid. Sin embargo, con este estado de embriaguez permanente en el que me encuentro lo mismo lo soñé. Me han dicho que algunas películas son recomendables y en el cine he estado, pero ya no lo recuerdo. Lo que si puedo asegurar es que Woody Allen ha estrenado esta semana y aún no la he visto. ¡Vaya!, ahora me viene a la mente que estuve en el concurso anual de fotografía que organiza mi amiga Emanuela y este año me llevé premios en dos categorías, en una el primero, en la otra el segundo… ya era hora, llevo cinco años intentándolo y na de na. Lo mismo fue por condescendencia con el desplazado, no sé. También tenemos nueva postdoc en mi grupo, la pobre piensa que su jefe, el desplazado, es un demente que sólo tiene un abrigo… los demás no sé en qué caja están. Pero la cosa no termina aquí, resulta que la ciencia también ha continuado su camino sin tener en cuenta mi estado incongruente. Uno por Holanda ha publicado un paper en Science y me menciona hasta tres veces poniendo en mis labios una cosa que nunca he dicho, atrevido. Es más, llevo casi diez años afirmando que el sistema inmune innato no se paraliza durante un estado refractario, lo he demostrado por activa y por pasiva y viene el chulo holandés diciendo : “… un estado refractario o lo que es lo mismo la inmunoparálisis”. Ya le he escrito a la editora poniéndolo verde. Este no se ha enterado lo que puede hacer un desplazado. Y así sigo, hoy es 6 de diciembre… por aquí celebran el día de la Constitución, esa que muchos piensan que es hora de retocar, yo celebro con mezcla de sonrisa y lágrima el cumpleaños de mi madre. El año pasado hablé con ella este día, fue la última conversación fluida que mantuvimos, me hizo varios chistes, saltaba de una cosa a otra con ese humor que me empeño en imitar sin éxito, días después un ictus se la llevó. Hoy escribo este Viernes para ella, con su humor y su locura, mezclando temas, buscando arrancar una sonrisa cuando cuento infortunios que no lo son tanto. Echo de menos sus cartas, sus flores amarillas y su voz al otro lado del teléfono. 
Os quiero, 
Ed.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Viernes en el espacio

Hola a tod@s! 
Cierta vez un pintor amigo quiso halagar el trabajo de los científicos diciendo que los artistas sólo buscaban la belleza y nosotros la evitábamos en pos del razonamiento. Mi amigo erraba, la ciencia es poesía, versos que son ladrillos de la naturaleza. ¿Acaso no es bello encontrar la respuesta de aquello que tan celosamente está oculto? ¿Hay algo más perfecto que una demostración elegante? Hace poco fui a ver “Interestellar” una película que tiene todos los ingredientes para ser odiada por quienes nos gusta el cine. Imaginaros: La tierra en total declive, un grupo de científicos intenta salvarla, el salvador es Mattheew Mcconaughey. Con estas credenciales nadie me hubiese obligado a verla. Sin embargo, una escena vista en la red y una crítica americana leída despertaron mi interés…y lo agradezco. Al principio del siglo XX la física tomó la rienda de la ciencia y la teoría de la Relatividad dio un vuelco a todo el credo científico anterior. Unos años después apareció la Cuántica y entonces el mundo se hizo aún más incomprensible para el no versado a la par de más explicable para quienes lo intentan comprender. Los términos “agujero negro” y “agujero de gusano” son populares, miles historias fantásticas han sido paridas usando los meandros einstianos y la versatilidad de un mundo cuántico. Sin embargo, en cada uno de ellos la historia se superpone a la ciencia y la ciencia deja de funcionar a la media hora. “Insterestellar” es otra cosa, aquí se mezclan todos los efectos de la cosmología sin hacer muchas concepciones para hilvanar la historia. Su guión es creíble en términos de la física moderna sobre el papel, pero no contento con ello va más allá y saca la poesía que sostiene la ciencia. Los científicos son humanos, tienen sentimientos y a veces se mueven por algo tan profundo e inexplicable como la intuición o el “feeling”.
No digo más, o quizá sólo una cosa: tal y como ocurrió al principios del siglo XX, en “Interestellar” la protagonista es la Gravedad. Esa señora que nos mantiene atados al planeta y nos salvará llegado el momento. Pero ese instante que probablemente no esté tan lejos, hay que trabajarlo, acariciarlo, potenciarlo. A pesar de todos los avances tecnológicos “algo huele a podrido”, y no sólo en Dinamarca. La inutilidad de los recovecos sociales nos está llevando al medioevo a pesar de los smartphones. Ocupamos nuestras mejores mentes en subir muros para después derribarlos, nos entretenemos en buscar la debilidad de quien se expone, sólo intentamos atornillar nuestras sillas. ¿Cuál será el precio? “Algo huele a podrido” y nos estamos acostumbrando al hedor.
Os quiero, 
Ed.

PD: Ya estamos en un cometa... aunque una sombra probablemente fastidie 10 años de buen hacer.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Viernes porque conviene...

Hola a tod@s! 
Cuando era niño ante alguna adversidad mi madre solía decirme “lo que sucede conviene”. Aquella frase lapidaria me sentaba muy mal, y a pesar de haberla escuchado en más de cien ocasiones nunca llegué a digerirla del todo. Esta semana que por fin se acaba, viví la traición largamente sugerida de un antiguo amigo, la bajeza de un ¿alto? responsable de una agencia que financia ciencia, el discurso distorsionado de quien se ve perdido en su i-lógica, la ignorancia del sabiondo, la avaricia del que nada quiere perder y el etcétera que no mencionaré. Esta semana he tenido presente a mi madre porque su máxima me ayuda a seguir adelante. Sé que todo esto tendrá su lógica y al final el tiempo y el trabajo pone a todos en su sitio. Pero prometí no gastar más palabras en los cortos de estatura moral y por ello os cuento que, una vez más “lo que sucede conviene”. Resulta que el Teatro Real ha hecho un montaje que ha generado muy buenas críticas. Sin embargo, por razones diversas tardé mucho en poder asistir a una representación de “La hija del regimiento”, estoicamente tuve que soportar los comentarios y anécdotas sobre este magnífico montaje que amigos, conocidos y crítica en general hacían a mi alrededor. Callado hube de estar en corrillos de entusiastas y entendidos. Sin embargo, “lo que sucede conviene”. El viernes fue mi día, luego de una semana llena de estupideces, allí estaba confirmando, una por una, las afirmaciones que me habían hecho sobre está puesta grandiosa cuando ocurrió lo inusual. Con la respiración entrecortada escuché la más que exigente aria “Mes amis” que en la voz de Javier Camarena, el tenor mexicano, parece fluir como agua cristalina. El público apenas lo dejó terminar su redonda aria, en pie la platea exigió un bis y yo estaba allí para escucharlo. Mis amigos, conocidos y los críticos de noche de estreno disfrutaron los nueve dos de pecho de Camarena, yo, por aquello que reza “lo que sucede conviene”, tuve el inmenso placer de escuchar dieciocho “canónicos”. Este cantante de arias imposibles tiene la mejor voz que he escuchado y desde ya ha hecho historia en el Teatro Real protagonizando el segundo bis de su historia. Cosas de la vida, también porque a veces lo que sucede conviene, también estuve cuando Leo Nucci y Patrizia Ciofi repiteron el dúo verdiano de "Si, vendetta, tremenda vendetta" de Rigoletto allá por el 2009 en el Real. En fin, el viernes me fui a casa contento y cantando… seguro que no todos los protagonistas de mi semana pueden decir lo mismo. Allá ellos. 
Os quiero, 
Ed.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Viernes de esos que son especiales...

Hola a tod@s! 
Quien piense que trabajar en un laboratorio escudriñando los entresijos de la verdad es algo excitante y lleno de momentos explosivos, se equivoca radicalmente. La mayoría de los días pasan entre el estrés de los experimentos y la decepción del fracaso, entre la planificación exhaustiva y la interpretación de datos, entre el enamoramiento y el desamor. Por ello cuando, de repente, aquello que llevas persiguiendo, que has visto hasta en sueño, aparece frente a ti sin mucho vestido, sin apenas ornamentos, desnudo y sin sombrilla, entonces piensas que merece la pena todo lo anterior. Esta semana ha sido una de esas en que parece que alguien ha bajado del pedestal y te ha rozado la cabeza. De las poquísimas que guardas como especiales, y yo me enteré por un mensaje de whatsapp. Sí, me comunico con mis “becarios” por un grupo de whatsapp, de esa manera cuando estoy en una reunión estúpida escuchando mil mentiras, cuatro promesas y veinticinco pijadas puedo seguir lo que pasa en el lab… suelo recibir mensajes tales como: “Henry, trae la tripsina a cultivos de una vez”, “Carol, ve a por buffys”, “chicos la muestra ya la extrajeron, quién va a buscarla, yo estoy liado con mil tubos en el citómetro”… sobre las dos de la tarde cambia el tema y comienzan los “jefe, vamos a comer a las 3, ¿te vienes?”, “alguien me trae la comida, tengo que comer en 10 minutos que me quitan el confocal”, por la noche o algún fin de semana nos mandamos figuras de publicaciones recientes que confirman o defenestran nuestras hipótesis, a veces configuramos experimentos y parece que no paramos de trabajar. Pero esta vez fue diferente, yo estaba frente a, en fin, prefiero no usar adjetivos, mi estómago se revolvía mientras me mordía la lengua para no mandar lejos aquella persona, entonces me sonó el teléfono, un whatsapp de Víctor, tan sólo una gráfica con un análisis estadístico… me cambió el día, pasé de odiar a amar. Allí estaba confirmada lo que pensábamos, era cierto. Acto seguido Carol me coronaba como “el puto amo”, y yo prometí pasar a firmar los whatsapp como EPA haciendo caso a mi Carol querida. Ya lo sabemos, ya lo confirmamos, ya descubrimos el por qué de tanta infección en las personas que sufren un ictus. Ahora falta refinarlo, plantear una solución parece fácil, relacionarlo con el buen o mal progreso de la enfermedad, también. Esta semanas abrimos una puerta, y mi esto nos da fuerza para seguir a pesar de todo.
Pero la alegría no paró aquí, ese mismo día, cuando la noche se iba apoderando de las horas, recibí otro mensaje: “¿aceptas que los gallegos te demos una medalla?”, fue la pregunta. “¿Una medalla?” fue mi respuesta… media hora después preparaba mi viaje y escribo estas líneas en el tren de regreso a Madrid, con una medalla y mucho cariño gallego.
Os quiero, 
Ed.

sábado, 25 de octubre de 2014

Viernes con propósitos...

Hola a tod@s! 
Llevo algún tiempo ausente, lo estoy no sólo en estas líneas habituales de fin de semana, también cuando camino o hablo. “Descubrir” que has vuelto al pasado no es plato agradable, menos aún cuando huiste de él. En Cuba no era suficiente con “ser”, también debías “aparentar”. Nunca moví un dedo contra aquel sistema, por miedo más que por otra cosa, pero el sistema no se contentaba con la obediencia, pedía además la apariencia. De allí huí, dejando atrás mil cosas que van cobrando importancia con el tiempo. Pero valió la pena, siempre lo he pensando y aún lo pienso. Sin embargo, este sitio que me acogió y ya es mío tiene una esencia parecida, un olor húmedo que se va intensificando cuanto más te adentras. España no te exige “ser”, te recomienda “aparentar”. Aparenta no ser consciente de lo hijo de puta que es un supuesto amigo, aparenta no escuchar las imbecilidades del otro, aparenta ser quien no eres y a veces ni quieres, aparenta, aparenta y lograrás. Por estos días hemos visto como un ex ministro, ex director del FMI y ex de muchas cosas sólo aparentaba ser lo más de lo más, también como un jovenzuelo con cara de imbécil aparenta y aparentaba y lograba ser recibido por quienes aparentan gobernarnos y reinarnos. Está claro, “aparentar” es el verbo, lo de “ser” es secundario. Pero siempre habrá “outsiders” y es que son estos los que hacen historia. Probablemente yo ya me haya metido demasiado en el sistema, quizá “aparentar” sea parte de mi léxico y “ser” se vaya alejando de mi realidad. Pero mi Viernes son míos y aquí voy a “ser” sin “aparentar”. En estos textos no dejaré que entren los que venden “ser” especialistas aparentado situaciones. A punta pies saldrán de estas líneas. Y desde ya os prometo otra cuerda que me permita “ser” de verdad. 
Entonces, por aquello de que el movimiento se demuestra andado, os cuento que la Compañía Nacional de Danza estuvo de cumpleaños y yo lo celebré con ellos. Durante tres fines de semana bailaron en el Teatro Canal y pasaron del clásico al contemporáneo como cambiarse de ropa. Muchas sombras han planeado sobre esta agrupación desde la partida forzosa de Duato, pero hoy hay más claros que grises. Por el cine tampoco ha ido tan mal la cosa, de “Boyhood” me quedé prendado, también me enamoró “La desaparición de Eleanor Rigby” y hasta me gustó la especie de biografía que han hecho sobre Yves Saint Laurent. “La isla mínima” no la he visto, pero de ella ya se habla demasiado. Al teatro he ido poco, pero me llevo “La Plaza del Diamante” que los de por aquí recordarán de la telenovela, yo que soy de un “aquí” más reciente puedo deciros que Lolita debió ser actriz desde siempre, borda el personaje como una grande. Por el Real he estado una vez, un concierto de Piotr Beczala me hizo disfrutar de este polaco con voz grandiosa y planta considerable. Pero no sólo el arte es bello, en Cancer Cell han publicado un estudio realmente hermoso, los exosomas, esas trazas de material genético que llamábamos basura, son capaces de transformar células normales en auténticas “cabronas” que proliferan creando un tumor. Y así, sabiendo que la RAE no deja de estar muy por detrás de lenguaje “real” y que sólo aparenta modernidad al admitir “amigovio” en lugar de follamigo, me despido de vosotros con el firme propósito de “ser” sin “aparentar”… al menos aquí. 
Os quiero, 
Ed.

viernes, 10 de octubre de 2014

Viernes algo negro...

Hola a tod@s!
Sí, os escribo desde ese país que ahora está en portadas no por su sol sino por un virus que ha cambiando, esencialmente, de color. ¿Cuántas veces hemos cenado con el recuento de negritos africanos muertos por ébola en el televisor? Y de ellas, ¿cuántas veces hemos salido corriendo para tirarnos frente a una furgoneta policial, en protesta por los nulos fondos de investigación destinados a luchar contra la enfermedad negra? Hoy nos avergonzamos del gobierno español por su incompetencia, manifiesta. Nos indignamos por la gestión de una alarma sanitaria. Elevamos las manos a la cabeza en claro signo de inconformidad. Pero, ¿qué hicimos ayer? ¿A cuántos se le cayó la cara de vergüenza cuando os contaba que para estudiar enfermedades infecciosas y VIH se dispone de muy pocos millones… y poco es menos de cinco? ¿Quién se dijo: hago un evento en internet para concientizar sobre este problema que algún día me tocará? Será que no había un perrito por medio y esto hace pensar. 
El ébola ha cambiado de color, ahora no es sólo negro, también entra en los blancos del mundo aséptico al cual pertenezco. Los mismos blanquitos que tanto nos cuesta meter dinerito en las arcas de la investigación porque pensamos que eso es tarea de otro, y ese otro mira hacia otro lado. La situación en mi España no es buena, los palos de ciego y la ausencia de eso que llaman seriedad hacen su agosto en este país que parece erguirse sobre la improvisación. Se improvisa todo el tiempo y luego se rectifica improvisando aún más. Y sobre todo, lo único importante es la política. Introducir una enfermedad que no existe en un continente es una decisión dura, muy dura diría yo. Sólo justificable si estamos seguros de contar con medios, no sólo para atender un caso puntual, sino para afrontar una eventual propagación. ¿Quién preguntó? ¿Quién respondió? Me atrevería asegurar que pocas fueron las preguntas, en la decisión primó aquel interés político de actuar como gran potencia. También puedo aventurar una lista de “respondedores” aquellos que siempre dirán lo que se pide escuchar, algunos médicos, sí, pero con notas muy poco competitivas en sus exámenes de MIR. Ahora llega el momento de la verdad, el minuto que no admite improvisación. Se ponen serios, los figurines y la ministra de los jaguars desaparecen de la foto. ¡Cuidado, viene los grandes del gobierno! La vice presidenta tomará el timón. Ella se rodeará de científicos, de los primeros que debieron ser consultados, y ojalá que sean aquellos que sus respuestas no les haga tambalear su estatus. Quiero confiar en los que estén. Quiero tranquilizar a los que me rodean. Quiero pedir que dejen de hacer chistes y pasar mensajes tontos sobre una cosa tan seria. Quiero volver a tener la tranquilidad para retomar mis Viernes y no tener que saltarme una tradición de media vida. Esta semana, como todos los años, me tocaba hablar de los Nobels anunciados… está semana está siendo dura por muchos motivos. 
Os quiero, 
Ed.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Viernes por una embajada...

Hola a tod@s!
A veces hay que esperar mucho, en el caso de Wilde se murió esperando, ni su genio, ni su pluma fueron suficiente para no condenar su otra forma de amar. Tampoco Alan Turing fue perdonado, aquello de servir a tod@s descifrando la maraña de códigos enemigos no le valió para ser aceptado. Por fortuna eso que llaman humanidad a veces, y sólo a veces, hace honor a su nombre y avanza, discretamente, en aquello de aceptar al poco frecuente. Ayer, el embajador de Estados Unidos en Madrid, celebró su primer año en esta ciudad invitando a muchos homosexuales a su residencia. Un amigo dijo: “esto es la alta homosexualidad madrileña” y no le faltó razón. Yo pensé: “este es el sueño de Wilde”. No tod@s eran homosexuales en la fiesta, pero si un porcentaje elevado de ellos. Muchos pensarán en lo frívolo, yo me quedo con el logro. En el mundo de hoy no tengo que esconderme, no tengo que mentir sobre mis gustos, no tengo que acudir a una fiesta con la soledad por compañía o una amiga cómplice. Pensé dedicar este Viernes-tardío a la semana horrible que he pasado contando euros para financiar ciencia, soportando insolentes que quieren sentar cátedra sobre sus tierras movedizas… quejándome, pero anoche cambié de parecer. Gracias @JamesCostos y @MikeSmith por proporcionarme la gota de esperanza que buscaba para seguir. 
Os quiero,
Ed.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Viernes...

Hola a tod@s! 
Ayer Jose Luís o elputojacktwist como parece ser más conocido me decía: “… el tiempo aquí invertido no lo vas a recuperar jamás”. Bueno, en realidad me lo dijo a mí y a unos cuantos que fuimos a la presentación de su libro. Lo cierto es que esta ha sido una de mis máximas que en los últimos tiempos se me ha ido diluyendo, así como escapando, peligrosamente, de entre mis manos. El tiempo es lo único que tenemos y cada vez que lo “gastamos” no hay marcha atrás. De joven quise multiplicarlo y casi lo logro. Allá en La Habana, mientras estudiaba en la universidad, devoraba todo a mi alrededor, estiraba cada segundo. Hoy en Madrid, siento que los minutos se convierten en horas disipadas entre días sin razón. A veces lucho contra el malgasto y me revuelvo, otras sudo por llegar a lo sitios, la mayoría algo tarde. Lo achaco a la vejez, ya no soy el mismo y me da la impresión que no lo seré jamás… pero aquí sigo, con la toalla alrededor del cuello en un claro intento de no tirarla. Esta ha sido una semana probablemente especial: conversaciones con amig@s, la una de visita desde Brasil, el otro buscando verdades. Un viaje corto a El Escorial, sitio mágico que me acogió aquel primer fin de semana en Europa, hoy tan lejos. Muchos whatsapp con quien quiero y anda por los límites del continente. Más discusiones sobre el papel de la hipoxia intermitente en la incidencia de cáncer en pacientes con apnea. Un desfile de moda con un amigo de toda la vida, madrileña por supuesto. Dos libros nuevos para masticar a placer. Un secuestro simulado de Michel Houellebecq en el cine que recomiendo o no, aún tengo dudas. Y las noticias que vuelan, sobrevuelan y hasta hacen reflexionar. Algunas me dicen que el sentido común debería ser aplicado, amen de los sacrilegios… políticos y económicos, se entiende. Dos personas que están juntas, si una se quiere ir, nada se puede hacer para retenerla. Cataluña intenta decir que España no es su reino, sale a la calle y grita, vocifera, insulta al “usurpador” de su libertad. España, la otra, la no-catalana, pone sus huevos sobre la mesa, es decir la constitución, y le exige amor eterno desde un plano de superioridad. ¿Quién lleva razón? La lista es larga en ambos bandos y yo me alejo, trato de observar el problema desde la Luna, pero la imagen se me distorsiona. Entonces un problema similar se trata con otros modales. Escocia plantea algo similar, algunos se prefieren británicos, los otros quieren ser vecinos. Votarán, ¿por qué no? Y su actual primer ministro les muestra su cariño, su deseo de seguir juntos, un amor plagado de intereses pero en el fondo amor. Y es cuándo anulo mi pregunta, ya no me importa saber quién tiene la razón. Una parte de Cataluña no se siente española, no sabemos cuántos son, otros dicen amar España y tampoco se sabe nada de números. Deberían hablar, decir SI o NO y con ello reflexionar en presente, dejar el pasado para los libros, no es necesario buscar razones históricas para justificar un desamor. 
Os quiero, 
Ed.

sábado, 30 de agosto de 2014

Viernes... en compás de espera

Hola a tod@s!
Por estos días, finales de algo y comienzo de todo, el calor y ese deseo impreciso de concretar lo que no toma forma han marcado el tempo. Las ganas, o más bien la desgana, indicaron el camino luego de cada mañana con tarde corta en un laboratorio desierto. Allí estuve, reescribiendo un artículo que auguro importante, luchando con mi mente que planteaba paseos… un tanto lejos. Pero no me preocupo, sé que la concentración, en mi caso, es cosa de períodos y el devaneo siempre precede al mejor encuentro. 
Entregado al momento, un par de veces me fui al cine, no hay mucho más que cine en el Madrid estival. Un par de veces salí contento. “Locke” me dejó la certeza de haber visto el guión del año y en una cuerda alejada, sumido en el esparcimiento, “Shirley” me ofreció las escenas más cuidadas de un experimento visual que gocé y recomiendo. Pero aún quedan en la lista dos más y el fin de semana se presenta recogido en la intimidad de una sala oscura, buscando algo nuevo. 
Y así, sumido en una calma revuelta, espero con miedo la aparición de un septiembre estúpido que trataré volver inteligente, alejando, en lo posible, la voluntad imprecisa de quien por tonto me tiene. 
Os quiero, 
Ed.

viernes, 22 de agosto de 2014

Viernes...

Hola a tod@s!
Esta semana un desconocido-recomendado me escribe, me pide ayuda para abrirse camino en Madrid. Se presenta desconcertado y seguro, algo así como hambriento y saciado. Empachado de un mundo que aún no se ha comido. Esa mezcla de cubano sobrado e inmigrante perdido también me dice: “… ya he leído tus Viernes, gracias a dios que te has dedicado a la ciencia, lo tuyo no es la literatura”. No puedo negar que aquel misántropo-moderno me desconcertó. ¿Qué hay que hacer frente alguien seguro de merecer todo sin haber hecho nada? ¿Debemos ayudar a quien cree estar de vuelta sin emprender el viaje de ida? Lo peor es que este caso no es aislado… tropas de miles engreídos pueblan la tierra. Mi respuesta educativa, o por lo menos sosegada, la dejo en la privacidad. Pero quisiera hacer una reflexión sobre el tema. La imagen que hemos fabricado del éxito junto al propio éxito infructuoso, tan de moda, no solamente ha creado esos prototipos de cazadores del triunfo, también ha generado aquel ser que detesta la humanidad y siente tener una estatura desmedida. El mismo que sin mover un dedo, por aquello de no consumir energía en algo sumamente inferior, cree merecer la alfombra roja de la pasarela celestial. ¿Acaso nadie le ha dicho que la sensibilidad y la inteligencia no bastan? ¿Nunca antes alguien le ha comentado que el movimiento se demuestra andando? Detrás de cada mínimo logro, del más ínfimo resultado existe un trabajo duro, una dedicación que se cuenta en años, horas de estudio y días de obstinación. Merecería la pena decirlo, una, dos y mil veces. Los Einsteins, Curies, Cortazar, Carpentier, Lezamas, Alonsos… fueron grandes trabajadores provistos de una enorme capacidad. Sin lo último probablemente no estarían en la lista, pero sin lo primero no hubiesen llegado. 
Os quiero, 
Ed.

viernes, 15 de agosto de 2014

Viernes de vuelta al presente...

Hola a tod@s!
Vuelvo, regreso, aquí estoy. Luego de un viaje al pasado y unos días en la playa, ya ando por Madrid, buscando la rutina que me hace “Eduardo”. Mis vacaciones, más cortas de lo planificado, me llevaron a Praga y Budapest y, como ya dije, también al pasado. De ambas ciudades quedé enamorado, imaginé vivir en ellas, elaboré planes para volver una y más veces. En la primera, Praga, me abstraje de los turistas que como yo abarrotaban “llanos y montañas”. Casi pude palpar los instrumentos de Kepler, atravesé el puente Carlos bajo la lluvia, bajo el sol, ilusionado. Intenté hacerme una composición de lo que sintieron aquellos cubanitos de 16 y 17 años, salidos de bohíos profundos, al llegar en los años 80 a ese lugar para estudiar cosas difíciles, sin dominar el idioma y con el cerebro virgen de tanta belleza. En la ciudad de los violines la pasé bien, descubrí la hermosa sequedad de los checos… pero el pasado me asaltó. En el museo del comunismo (así con minúsculas) reviví la estupidez, la terquedad, el empecinamiento y sobre todo las ansias de expansión rusa que hoy toma nuevos vuelos. En sus paredes identifiqué todo aquello que me bloqueaba durante mi infancia y hasta la juventud. Aquellas ataduras impuestas para homogenizarnos y hacernos uno. Y volví a pensar: ¿Qué diferencia el fascismo del comunismo? Los extremos se tocan, probablemente por aquello del espacio curvo. Quizás algunos dejen de leer mi Viernes en este punto, gente que quiero y que quiere que piense como ell@s. En el otro lado de la cuerda, otros fijarán la vista buscando el aplauso a la derecha y luego se frustrarán al no encontrarlo. Y es que he decidido, firmemente, decir lo que pienso sin modulaciones. Salí de Cuba, abandoné las raíces y muchas cosas, para decir lo que quiero. 
Luego de Praga me volví romántico. Quise rememorar el pasado reciente, los tiempos en que recorrí Europa con una mochila y un billete de tren que me permitía subir, bajar y hasta dormir en los vagones. La memoria traiciona, no contaba con el calor, no recordé los cientos de jóvenes mochileros con olores peculiares abarrotando los pasillos, tampoco el retraso característico que transformaron 6 en 8 horas… no obstante algo bonito quedó: Desde mi “comodidad” de clase media con asiento fui testigo de la conversación entre una irlandesa y un belga. Ella le cuenta su vida en Londres, él se confiesa fanático del origen de las lenguas. Ella le da una clase sobre las diferencias entre el british y el irish, ambos sin asientos hacen de sus sillas plegables el lugar más confortable del mundo. Y así llegué a Budapest, ciudad maravillosa, con la mejor comida del planeta y repleta de personas agradables. Fueron pocos días pero bastaron para caer rendido ante su arquitectura, su pastelería (Francia…copiona!!!), sus baños y… sabía que pasaría. Nuevamente el recuerdo de la mierda se revolvió al visitar el museo del terror. El sitio donde primero hicieron de las suyas los alemanes de Hitler y luego se sentaron los soviets. Ahora entiendo por qué he retrasado mi visita a la Europa ex comunista, por qué nunca he ido a Rusia. En Cuba intentaron lo mismo, el control de la mente, las organizaciones de masas para mantener el rebaño. En fin, yo puse un mar por medio… Y se acabaron las vacaciones, tan sólo restaron unos días en Sitges donde sin planificar me esperaron Lilo, Johan, Ernest, Rai, Joseba, Alvaro… un sitio donde el sonido nocturno del mar me acercó ese pasado distante y confuso, en el que habita mi Habana vivida. 
Ahora vuelvo a lo cotidiano, pero en mi maleta me traje experiencias y visiones, también dos nuevos Principitos, uno en checo y otro en húngaro, esa lengua que suena a diablo. En casa me esperaban otros dos, uno en napolitano y otro en gallego… y es que Facebook hace maravillas, dos personas aún virtuales, sabiendo mi manía de coleccionarlos, me los hicieron llegar desde Nápoles y Galicia, gracias. Y aquí os dejo, pero antes quisiera pedirles algo: aunque sea sólo por hoy probemos dejar de ser hombres para ser humanos. 

Os quiero, Ed. 

PD: Angel, Argeo, JL… el viaje a Valencia queda pendiente pero no está cancelado. Robert subiré, subiré. Ana (London) gracias por las recomendaciones. Dani, vuelve de una puñetera vez.

sábado, 26 de julio de 2014

Viernes con miedos, prevacacional... y sin fotos.

Hola a tod@s! 
Me he saltado un Viernes. Estaba harto, agotado, agobiado, desconchinflado, lo que viene siendo descuarenjingado, sin energía para nada más. La recta final antes de las vacaciones siempre es igual. Y llegó el día, el mismo en que hemos mandado un artículo a Blood, firmamos dos documentos importantes y tuvimos una reunión un poco tonta. Aún no me siento leve, pero sé que está de camino. Tampoco he hecho la maleta, pero ya escogí el libro que voy a leer. En fin, que me voy de vacaciones y nunca las había deseado tanto… mas tengo miedo. Recuerdo que de niño las vacaciones eran un fastidio, no había planes excitantes, nada cambiaba, o sí no iba a la escuela por lo que aquello que me gustaba tanto que era aprender se hacía más lento. Tampoco deseaba mucho que hubiese planes, cuando los había eran una tortura para mí. Todo consistía en irme al este del país, a visitar unos primos que no lo eran tanto y unos abuelos que me miraban como un bicho raro por aquello de tener un acento diferente y leer tanto. Yo me refugiaba en los libros y los sueños, y así fui descubriendo mundos diferentes. Entonces podía convertir un sitio caluroso en la Viena de preguerra, una conversación insulsa en un diálogo sesudo y un cuarto angosto en el cobertizo de un científico. Los libros me salvaron, me dieron oxígeno, alimentaron mi imaginación. Cuando más tarde tenía que participar en aquellos trabajos “voluntarios” que consistían en recoger tubérculos en tierras rojas, quitar malezas y sus etcéteras, también me salvaron los libros. Lograba evadirme y hasta pensar que era una formación especial para la búsqueda de la verdad oculta de la naturaleza. ¡Que tiempos! En aquella época no me preocupaban los aviones, no contaba cuantos se habían caído o tumbado. Para viajar no necesitaba pasar por un aeropuerto, sólo tenía que abrir un libro. En mi vida no había rusos, pro-rusos o ucranianos cabrones que terminan con el sueño de dos centenares de familias y decapitan la investigación en VIH de un país. Tampoco sabía nada de israelitas y palestinos enfrentados y mucho menos de masacres que llenan de imágenes la tele mientras comemos. No tenía conciencia de que la especie a la que pertenezco estaba llevando a cabo la sexta gran extinción masiva, algo que lleva haciendo desde 1500 y ya va por 322 tipos de animalitos eliminados… por no hablar del éxito tenido con los similares cuando los unos descubrieron a los otros en aquello que conocemos como el gran viaje a Las Américas, o más tarde cuando a unos les dio por pensar que no tener los ojos azules era demasiado vulgar para seguir respirando. El mundo era distinto y el futuro era precioso. Hoy tengo miedo de montarme en un avión para mi viaje de vacaciones. Viajar me estresa tanto que a veces me pregunto para qué lo hago. Pero tengo que cambiar de aire, tirar el cable a tierra. Olvidarme que trabajo para un país que amo pero que es injusto, un lugar donde Angel Corella, el otrora gran bailarín del ABT, tiene que hacer sus maletas y volverse a Estados Unidos porque aquí no hay cabida para su genio. Allá, en el monstruoso país que tanto se odia, le abren nuevamente los brazos y acogen su talento… Tengo que hacer un “break” para poder seguir con mi trabajo, el interesante y el desagradecido. El que me hace descubrir porqué algunas enfermedades derivan en otras y al que dedico a organizar una estructura caótica y dinámica que llaman instituto de investigación. Necesito descontaminarme para poder seguir soportando el cinismo y mantenerme frío frente al ignorante-poderoso-por-que-sí. Pero sobre todo, preciso de estos días OFF para seguir siendo yo y no tirar la toalla. 
Os quiero, 
Ed.

sábado, 12 de julio de 2014

Viernes sobre el tiempo...

Hola a tod@s!
Hablar del tiempo es algo tan insustancial e insípido que los ingleses, señores del no decir, lo toman como escudo para evitar cualquier acercamiento a su zona de confort. Pero las cosas van cambiando, hoy hablar del tiempo en Madrid se ha vuelto tema crucial, motivo de conversaciones sesudas y etcétera incluido. Estamos a 12 de julio, momento en que esta ciudad debería estar achicharrada por el “indio”, calcificada por el astro rey, sin una gota de agua y con todos sus habitantes protestando por los treinta grados a las una de la madrugada. ¿Y qué tenemos? La misma ciudad atrapada en unos escasos veinticuatro grados bajo el sol, a las doce del día y en el mismísimo centro. De la noche prefiero no hablar y no me quiero imaginar lo que sucede en Navacerrada. Yo, como mamífero que soy, seguí las reglas de la costumbre y en mayo guardé todo aquello que elevara la temperatura corporal y, también como mamífero de sangre caliente, estoy pasando un frío del carajo cada noche que salgo. ¿Qué ocurre? ¿No hablaban de calentamiento global? Probablemente la explicación resida en el mismo efecto que está descuarenjingando el clima del planeta. Parece ser que esta parte de Europa se calienta con la ventolera que viene del Caribe. Allí si la temperatura se eleva mucho, cosa que según mi sobrina está pasando, el aire más achicharrado que de costumbre se está elevando también más de lo debido. Entonces viene la putada para España, el corredor de vientos que nos calienta se queda sin ese aire calentito que se ha ido un poco más arriba y nos fastidiamos con un veranito de noches casi otoñales. Es una teoría.. que a mí de físico me queda poco. Lo cierto es que aunque me quede poquísimo me sigue ilusionando esa ciencia. Esta semana, mi amigo Cristóbal me llevó a un centro de nanotecnología para discutir sobre un proyecto que tenemos en común y la sorpresa vino de manos del físico ilustre que dirige aquel sitio. Luego de ponernos de acuerdo sobre lo que teníamos sobre la mesa, aquel señor puso cara de niño pillo y me enseñó unas fotos recién tomadas de una molécula. Allí estaba la ecuación de onda hecha realidad, los ceros que una vez calculé en la universidad se podían ver… la física cuántica tenía razón. Amén de que entendáis lo que estoy diciendo sólo quiero transmitir el enorme placer que sentí al ver, con mis ojos, lo que hace mucho sólo pude “sentir” a través de las matemáticas. Es hermoso saber que aquello que un siglo atrás se visualizaba con “garabatos” en un papel, hoy se verifica. Así es la ciencia y por eso sigo enamorado de esta ilustre señora. 
Os quiero, 
Ed. 
PD: Por cierto ¿habéis visto la súper Luna?

domingo, 6 de julio de 2014

Viernes... vamos que casi se me pasa!!!

Hola a tod@s!
Hoy no es viernes, sino domingo, pero qué importa si también es julio y no hace calor. Ha transcurrido una semana curiosa que empezó con una noticia en “El Mundo” ubicándome en el número 9 de los homosexuales más influyentes de España y con ella se desencadenó una avalancha, no menos curiosa, de singularidades. ¿Qué hago yo aquí? Fue mi pregunta en Facebook y quizá pequé de inocente. Entonces llegaron los mensajes de felicitación y los interrogantes sobre la repercusión. Es evidente, a nadie en la Iberia de hoy se le ocurre señalar a un homosexual, no es correcto, pero el cerebro no entiende de correcciones y busca otros vericuetos. Lo lógico hubiese sido que mi institución me aplaudiera, publicidad blanca para ella. Pero no fue así, unos pidieron explicación, otros comentaron bajo cuerda, alguno incluso dijo estar ofendido porque yo no era su director. Pocos, muy pocos, se mostraron felices por mí. Me sentí triste. Yo no lo pedí, me lo ofrecieron. Me fui de Cuba para dejar de dar explicaciones, para ser libre, se supone que tanto sacrificio no puede caer en saco roto. No voy a dar explicaciones, en cambio me quedo con las cosas lindas que han sucedido. Me contactaron amigos de la infancia, algun@s cuyas fotos actuales no me hacían caer en la persona conocida 30 años atrás. La mayoría no sabía que era homosexual, a nadie le importó, tod@s se alegraron. Un científico me dijo que este fin de semana llevaría a su novio al pueblo, “me has dado energía” dijo. Con esto es suficiente. Se ha abierto una brecha, y no se va a cerrar. Yo puedo decir que me siento leve. Ahora entiendo qué quiso decir Kundera en su “Insoportable levedad del ser”, floto. Un amigo dice que el homosexual moderno tiene que salir todos los días del armario, siempre hay alguien que presupone que eres hetero y te trata tal cual. Yo le he propinado una patada a la puerta. Y de esto ya no hay nada más que hablar… cambiemos de cuerda. 

¡Ya no soy joven! Acabo de superar el límite, ese mismo que te califica como “científico joven en esta convocatoria, marque aquí”. Se acabó, es oficial, soy un tío mayor. Los 45 llegaron y los he celebrado de forma dispersa, nada de concentración. Un día me fui a ver el Ballet de Morris en el Real, cada vez que los veo siempre pienso lo mismo: Isadora, la Duncan, bailaría así de vivir hoy. Otro me extasié con “Another me” de Coixet, pocas veces una cámara es tan inteligente como en sus manos. Más tarde, celebré el 4 Julio con los americanos de la embajada, quién lo iba a decir. Yo pionerito comunista del Jovellanos de antaño, bailando con los embajadores del país monstruoso de mi infancia. Al final, ni los unos eran buenos, ni los otros tan malos. Y para rematar, el clásico Orgullo Gay de Madrid, ese que Ana Botella se empeña en borrar sin percatarse que hay cosas escritas con muy buena tinta. Allí estuvimos, como todos los años, cámara en mano, los amigos de siempre aunque sin Lilo, con las mismas discusiones y la cena al final. ¡Gracias chic@s! 
Os quiero, 
Ed.

PD: Os dejo el link de algunas de las cosas que comento:
http://www.piensaenbrooklyn.com/2014/07/los-10-homosexuales-mas-influyentes-de-espana.html
http://www.elmundo.es/album/loc/2014/06/28/53adc34922601d85328b456c_8.html
http://www.ocioxocio.com/2014/06/29/la-ciencia-sale-del-armario/
http://www.ocioxocio.com/2014/07/05/mark-morris-en-el-teatro-real-isadora-duncan-danzaria-asi/

viernes, 27 de junio de 2014

Viernes orgulloso de ser diferente...

Hola a tod@s!
Probablemente la cercanía al Orgullo Gay me ha hecho recordar a un profesor de literatura de mi bachillerato, llamémosle Roberto. Aquel excelente pedagogo se ganaba a pulso cada uno de sus estudiantes. A los que nos gustaba leer nos engatusaba con citas clásicas y anécdotas ficticias de sus imaginarios encuentros con los grandes de las letras cubanas. Para los que un libro no era más que un montón de hojas con letras, buscaba otro camino. Al final se los metía en el bolsillo usando chascarrillos, siempre literarios, y comparaciones traídas por el pelo en las que podía rescatar a Ulises de la Odisea y situarlo en el peor de los solares de la isla metafórica, eso sí, tambor en mano. Roberto te enseñaba literatura quisieras o no. La novela, el cuento, el verso te entraba en el cerebro para quedarse de por vida. Era un gran maestro, sólo tenía un defecto: era gay. Un maricón amanerado, el culto leguleyo afeminado, un ser que nadie aceptaría en su familia. De Roberto creíamos saberlo todo, se había casado con una profesora de Astronomía que, fortuitamente, estaba haciendo su doctorado en Praga y nunca apareció, su amor eran los libros y la pedagogía, había estudiado en la capital… pero nadie supo cómo realmente era su vida. Nunca conocimos quienes habían sido sus padres, por qué de pronto aquel ser refinado apareció en un vulgar pueblo de provincias, qué había detrás de esa sonrisa y aquellas palabras-fachada. Con dosis iguales de zalamería y discreción Roberto sobrevivía al escándalo, evadía la pregunta incómoda y pedía permiso para seguir respirando.

Un día me fui de aquel pueblo, yo no quería pedir permiso para nada. Pero allí se quedó Roberto, ingeniándoselas cada día para seguir educando a quienes lo desprecian por el simple hecho de no ser frecuente, de ser diferente. 
Os quiero,
Ed.

sábado, 21 de junio de 2014

Viernes en un tren...

Hola a tod@s!

Primera parte... Inconscientemente huyo de Madrid, ahora mismo estoy montado en un AVE que me lleva a Francia, probablemente quiera evitarme ver coronas y escuchar vítores contra las cuales no tengo nada personal, pero me parecen algo arcaicos y evitables. La cuestión es que me voy al sur del país vecino, ese que decapitó a sus reyes e hizo posible otra forma de pensar, el mismo que hoy ha dado un golpe de timón raro y apunta contra los homosexuales e inmigrantes. Europa, tan pequeña y tan convulsa. Allá voy. Mientras tanto cambio de tema y dejo tras mí a príncipes casi reyes y viejos reyes aforados. Prefiero elevarme sobre esas antigüedades y contaros que el domingo anterior luego de siete horas de trabajo continuo, sí siete horas sin levantarme de la silla y con el empeño hecho bandera, me fui al cine a ver algo que seguro estoy se volverá una película de culto. “Sólo los amantes sobreviven” no es una de vampiros, es una visión poética de la existencia contemplativa de dos seres eternos. Una mirada inteligente que se agudiza con la perspectiva y el dominio de un tiempo infinito. Mis ojos estaban cansados y el cerebro protestaba pero al final los tres nos rendimos ante la virtud. Quienes gusten de la música disfrutarán, quienes amen la literatura también lo harán, el científico puro de hoy no quedará indiferente y los elegidos que reúnan todo lo anterior reirán de placer. Id a verla y ya me contaréis. Por el momento sigo aquí, a toda velocidad atravesando montes y montañas sin brigadistas a mi espalda, menos mal, y contando las horas que quedan para comerme un croissant. 
Segunda parte… esas que nunca fueron buenas pero a veces saben mejor. El viaje se extiende. Seis horas dan para mucho y poco, había pedido ventanilla, en fila de un solo asiento. Me dieron pasillo compartiendo espacio con una chica pasada de peso, su ordenador inmenso y unos cascos más grandes que ella misma. Al ponerse en marcha el tren decido, educadamente, buscar otro sitio y lo encuentro. Al menos tres horas hasta Barcelona, pensé. Y así fue. Luego vino el momento “entra gente, se van otros, ¿mantendré el confort?” Y fue entonces que se me sentó a mi lado un americano que intentaba hablar en español, iba para el mismo sitio que yo, lugar donde ninguno de los dos habíamos estado, y estudiaba Historia en Berkeley. La conversación nos llevó al origen de cada cual y el mío nos hizo hablar de su curso de historia cubana. Fue interesante ver la historia del país natal desde un ángulo tan diferente. Hablar de Martí como nacionalista, tratar de ubicar a Fidel entre comunista, anti-imperialista y dictador. Buscar la razón histórica de los ingleses-mameyes para cambiar La Habana por Florida y especular, ¿cómo no? sobre una Cuba británica. Así fueron las otras tres horas que me separaban de mi destino, en el que me deparaba la alegría de un encuentro y el prolegómeno de algo que quizá cuente alguna vez. 
Os quiero, 
Ed.

domingo, 8 de junio de 2014

Viernes de república...

Hola a tod@s!
Para aquell@s que no han estado en el planeta esta semana he decirles que el Rey ha abdicado, el resto seguro que agradecerían un: “cambiando de tema…” Pero hoy, queridos amig@s, me haré eco de la misma cantaleta que ha dado de comer a cuanto medio de comunicación pernocta por estos lares: el “to be or not to be” de la “demo-gracia”, la súper formación del príncipe sucesor quien ya es llamado Felipe el preparado, el referéndum y la madre de los tomates. La cuestión es que con la marcha de Juan Carlos se reviven los sentimientos pro-república medio-dormidos de los españoles. Entonces se despierta la gritería de la constitución que se votó, ya nadie se acuerda de cuándo; el papel del Rey durante la transición, su gran trabajo para unir a todos los españoles y un larguísimo etc que podemos recitar de carretilla. Al grano, criticamos la permanencia de gobiernos que por su duración devienen dictaduras y somos incapaces de ver lo poco natural de un reino. Esto y la iglesia son cosas del medioevo y aquí seguimos erre con erre. He leído mil y un análisis económico concluyendo que una república nos costaría más que un reinado. Sí, también nos cuesta más que las mujeres voten, que los homosexuales se casen y tener empleados en lugar de esclavos. ¿Y el otro coste? ¿Quién lo contabiliza? Acaso es razonable que una familia se perpetúe por siglos en la jefatura de un estado, tenemos que obligar a la hija mayor del actual príncipe a que se prepare para reina de España, ¿y si quiere ser puta? Muy probablemente si el Felipe de Borbón se presentase a una elecciones para la jefatura del estado muchos españoles, “me included”, le votemos para ese cargo. Tiene una excelente preparación  para esas cuestiones, pero sentiría que un pueblo lo ha elegido y no su cuna, su gestión sería evaluada en las urnas y sus descendientes no estarán llamadas a cumplir ese “deber”. Ciertamente creo que es hora de que este país haga un referéndum sobre el tema y no me vale aquello de que “no es momento”. Nunca lo será si no lo proponemos… por cierto, con tanta bobería del príncipe para arriba y Letizia para abajo, nadie dice nada del avión-todo-primera con asientos personalizados para trasladar la selección española de fútbol, tampoco lo que ganarán en caso que se traigan la copa para casa. En fin, seguiremos hablando del vestido de la futura reina y si era oportuno una coronación con firmas de lujos e invitados de postín, por aquello del coste y la visibilidad de Madrid y otras boberías. 
Os quiero,
Ed.

domingo, 1 de junio de 2014

Viernes dominical...

Hola a tod@s!
Ayer en el teatro una conocida me preguntó, con cara de asco, si aún seguía en eso de la investigación. Pensé soltarle un discurso, pero desistí, preferí dejarlo en un: “sí, y me va bien” y allí la dejé a punto de vomitar. Al final lo agradecí. Aquel ser mostró su verdadera opinión, no la ocultó como la mayoría que necesita una máscara para decir la verdad. En sitios como este, llenos de hazañas que nunca se llevaron a cabo y virtudes inexistentes, el sofisma es el arma por excelencia. En el pasado pensé que Cuba, toda ella, era un sofisma, el único. Hoy me percato del error, vivo rodeado del argumento aparente y sólo pido no verme arrastrado por su enorme gravedad como si de un agujero negro se tratara.
 La semana ha transcurrido convulsamente tranquila, cada paso me confirma que no es suficiente llegar para cambiar las cosas, hay que subir mucho más e intentarlo es casi un acto de suicidio. Todo se vuelve apoptótico si lo mínimo hace mella a lo máximo. Es entonces que me pregunto: ¿Cómo? y ¿Qué? Para colmar hubo elecciones al parlamento europeo, votar pudo ser un acto para inducir un cambio, lo hice, a medias. No me creo ni al PP ni el PSOE, la derecha me asquea y la izquierda me decepciona. La noche electoral apareció la sorpresa, la juventud habló a través de un partido nuevo, Podemos. Mis becarios, entusiasmados por el resultado, son el reflejo de miles de personas que han visto en esta agrupación la luz tenue que indica el camino para salir de esta noche cerrada. No se habla de otra cosa en internet. ¿Qué hacer cuando lo nuevo se parece demasiado a un viejo conocido? Realmente me fastidia ser viejo y ver un poco más allá porque los años me han hecho diablo. Un discurso bien estructurado no me emociona, conectar con el desfavorecido es necesario, más que necesario, pero tampoco me entusiasma… preveo lo que viene después que ni es bueno, ni es fresco. Ojalá me equivoque porque un cambio es necesario.  
Os quiero, 
Ed.

viernes, 23 de mayo de 2014

Viernes puntual...

Hola a tod@s!
“No hay mayo que no digamos lo mismo” me dijo mi amiga Lilo la otra noche. No sé, no estoy seguro. Lo cierto es que yo guardé bajo candado hasta el último abriguito otoñal y estoy pasando un frío del carajo estos días. No hay manera de acertar. Por Madrid estamos viviendo una especie de salto a febrero y sólo falta que nieve. Seguramente la cosa se caldea este fin de semana, no hará falta que la naturaleza decida traernos el verano, con la que tendremos montada el sábado bastará. Para los que no viven por aquí, resulta que los dos principales equipos madrileños de fútbol son finalistas en la Champions League, el partido tendrá lugar en Lisboa, Madrid arderá sea cual sea el resultado y el domingo ni dios irá a votar. Porque esa es otra, el domingo se decide quien nos va a representar en Europa. Yo estaré allí, usando un derecho que adquirí el día que me dieron el DNI español porque en la Isla de las Metáforas, por mucho diga y redigan, lo que se dice votar libremente, no tiene lugar. La campaña electoral estaba siendo lo más soso que había visto en mi vida, “… yo soy bueno y ella horrible”, “… él miente y yo digo la verdad” and so on so forth. Pero entonces ocurrió lo no calculado, la guinda, el colofón. El candidato de derechas se le ocurrió decir que mostrar superioridad en una discusión con una mujer es motivo suficiente para ser acusado de machista… y se armó. No sé quien lo asesoró pero seguro estoy que está al servicio del PSOE (los socialistas). El dime que te diré, quítate tú que me pongo yo… estaba servido, por no hablar del ciber-chancleteo. Twitter, Facebook y cuanta cosa hay por internet se ha llenado de chistes, comentarios y trivialidades con el mismo trasfondo. En fin, al menos se animó el patio que por estos días andaba un poco gris. 
Otras cositas sueltas hemos tenido por estos lares, ahora el gobierno se ha percatado que los insultos por la red deben penalizarse… me consta que Ana Pastor, la periodista que no deja títere con cabeza, lo más agradable que le dicen en Twitter es cerda-puta y sus denuncias no prosperan. Por otra parte, nos hemos enterado que falta muy poco para que la Compañía Nacional de Danza eche el cerrojo, los bailarines bailan cobrando 900 euros al mes y no les pueden pagar las horas extras que deben trabajar cuando tienen funciones. Si os contará que en ciencia está ocurriendo que los jefes de grupos, con 20 años de experiencias y mil evaluaciones en las espaldas, cobran menos que los recién incorporados en el sistema ¿cómo se os queda el cuerpo? Lo mejor son las explicaciones… aquí me las ahorro. Con todo esto y sin bizcocho porque tengo el azúcar alta, sigo intentando vivir, disfrutar de lo que me rodea. Por eso gocé de “10 000 kms”, una película española basada en la relación por Skype de una pareja que, luego de 7 años de convivencia, se ven separados por un océano. También disfruté de una cena entre semana con mi amigo Gonzalo años después de la última vez, de cocinar con Lilo al sur de un día denso y hablar y hablar de proyectos y preguntas… porque la vida al final es eso, disfrutar de los pequeños momentos mientras construimos los grandes instantes.
Os quiero,
Ed.

sábado, 17 de mayo de 2014

Viernes... antes de que aparezca la desgana

Hola a tod@s!
A punto estuve de decidir no escribir más Viernes, la desgana se instaló, no había forma humana de que se fuera a dar una vuelta y me dejara ser yo por un ratito. Aún creo que no se ha marchado del todo, veo algunas de sus ropas por aquí, mas aprovecho su despiste y me pongo a escribir… 
Resulta que todo el mundo ya era maduro cuando yo andaba en ello. He recibido no sé cuantas “felicitaciones” por reconocer que un hito de la literatura cubana me resulta infumable. Pobre Lezama, la he “cogido” contigo. Alguien fue más allá y me hizo recordar lo esnobista que era en mi juventud y que llamaba a ese escritor “el más ilustre de los diabéticos”. Asimismo me felicitó por haber alcanzado una cuota sólida de sensatez, esa que la gran mayoría ya tenía cuando aún luchaba contra la gravedad y no sabían si escoger caminar o gatear… en fin, madurar también debe ser sinónimo de aguantar estas cosas. Yo, en un amago de defensa no ofensiva, válgame dios (el de los ateos) intentar defenderme de tanta solidez que me circunda… puedo decir que doy gracias por haber sido un gran esnobista en mi juventud. Eso me permitió leerlo todo, verlo todo y luego poder escoger. Igualmente puedo decir que sí, es cierto, llamaba a Lezama “el más ilustre de los diabéticos” y también decía que prefería leer sobre él que de él. Pero la memoria es selectiva. En cualquier caso cierro el tema, miro por la ventana y no veo a la desgana cerca… entonces sigo con otra cuerda. 
Por estos días ha pasado de todo, se nos fue Juan Formell, el tipo que hizo bailar a mi madre, a mi hermana y a mí… en este caso, tres generaciones. No se me quita de la cabeza el estribillo aquel que decía: “Pastorita tiene guararey”. Y no me pregunten que quiere decir guararey que nadie en Cuba lo sabe..., rectifico, yo no lo sé, que luego salen diez lúcidos-maduros dando sus definiciones. Y no voy a entrar en la misma cantaleta de que si apoyó o no al régimen, a mí me hizo bailar y gozar (… sin la Sinfónica Nacional, guiño para los de la Isla Metafórica). También por estos días, sigue sin salir el Sol sino tu rostro, pero eso no es mío y tampoco es cierto. Lo real es que he ido un par de veces al cine, una de ellas aborrecí a Woody Allen y Turturro, en otra adoré a “Ida” y más tarde me reí con Cédric Klapisch al ver su “Nueva vida en New York”. En otro momento me tomé un tranquimazín y soporté, dignamente, cinco horas no con Mario pero sí con Wagner en el Real. Probablemente debido a mi proceso contrastado de maduración bostecé lo justo y hasta disfruté de “Lohengrin” a pesar de que el montaje era para salir corriendo. Pero lo mejor estuvo en el teatro… un sábado, en claro intento de evitar un coma estético por ver Eurovisión, me fui al Español y allí me deleité con Misántropo. Pocas veces un texto, ya clásico, ha sido adaptado con tanta maestría a un presente feroz. Muchos conocidos y situaciones acudieron a mi mente durante la representación. ¿Tienen viabilidad hoy la sinceridad y la honestidad a rajatabla como principios inviolables? ¿Quién está libre de culpa para tirar la primera piedra? En Facebook puse que el texto debería ser leído en todos los foros, aquí lo repito. Los que andan por Madrid aún tienen la oportunidad de ver la puesta, merece la pena. Otra cosa fue “Los Macbez” así con Z. La compañía Animalario vuelve con su brutalidad escénica y pone la tragedia en la Xunta Galega, recomendable. 
Y para seguir hablando de cosas bellas vamos a la ciencia, ya tenemos una bacteria con seis letras en su material genético en vez de cuatro y esto, queridos amigos, abre un mundo de posibilidades. Se ha localizado una de las culpables de la pérdida de memoria… cosa importante ahora para mí que voy madurando y ya tenemos foto directa del exo planeta al que, probablemente, tendremos que migrar si seguimos cargándonos este, eso sí de forma muy madura. Uff, tocan a la puerta, lo mismo ha vuelto la desgana… 


Os quiero,


Ed.


jueves, 1 de mayo de 2014

Viernes... un pelín para cubanos

Hola a tod@s! 
Viviendo unos de los momentos climáticos más gozables de Madrid, la primavera, vuelvo a mi Viernes luego de un receso más que puntual. En el anterior comenté, con tristeza, la pérdida de Gabriel García Márquez y recordé el placer que supuso leer sus Cien años… No me sorprendió que un par amig@s me hicieran ver, en privado, que estaba alabando a alguien que apoyó al régimen cubano y mantuvo, hasta el final, una amistad aparentemente estrecha con Fidel Castro. En la discusión, con cubaneo típico incluido, salió a relucir, como no puede ser de otra manera, Lezama Lima, su grandeza (relativa) e inmaculada moral. El tiempo y otros avatares me han enseñado que las parcelas suelen ser más importantes, el todo es inabordable. Dejando a un lado los momentos históricos, aunque no se puede perder de vista que cada uno actúa según las circunstancias, ¿tengo que borrar el deleite que provocó en mí la lectura de los textos de Márquez por su relación con la dictadura cubana? ¿He de apartar de mi recuerdo las horas que disfruté del ballet dirigido por Alicia Alonso por su integración en el sistema que he criticado y critico? ¿Tengo que “empujarme” al insoportable y soporífero Lezama porque nunca comulgó con los Castros? Muchas veces me cuestiono la tendencia que tengo a ponderar la parte frente al todo. Probablemente sea porque el todo es demasiado grande y siempre incluirá aspectos reprobables.

Nunca nadie tuvo tanta razón que cuando se dijo: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. De cualquier manera reconozco que en mí el olvido ha sido un gran mecanismo de defensa. Eliminar el rencor, la acidez y el enojo me ha permitido avanzar. Está claro que mucho he perdido en el camino, mucho más que aquellos exaltados defensores de la integridad ¿moral?, mas no me arrepiento de poder disfrutar de lo bello a pesar de los oscuros pasajes que ensombrecen las biografías de sus creadores. No voy a desvanecer de mi memoria el mundo de Macondo, no voy tachar la Gisselle de la Alonso, no voy a escupir sobre la Consagración de Carpentier y nada de eso quiere decir que apoye la barbarie de la cual he sido víctima directa. Tampoco por ello voy a entronizar al escritor fetiche de la intelectualidad cubana, a Lezama lo he leído y seguro que otra oportunidad le daré en mi vejez futura. Pero hasta hoy sigue siendo el insufrible elitista que fue incapaz de conectar con un lector medianamente culto. Mucho de mítico tiene su historia, prohibiciones reales y tronos ficticios. Pero lo cierto es que a finales de los ochenta la revista UNESCO le dedicó un número en exclusiva, y ni con esas se logró que diera el salto y se ubicara en el lugar que nunca ha tenido y posiblemente nunca tendrá. 
Os quiero, 
Ed. 

PD: Evolución, cine, ballet y otras diversiones para la próxima… ahora me voy a patinar.

viernes, 18 de abril de 2014

Viernes sin ti...

Hola a tod@s!
Por fin un Viernes puntual. Sí, no me fui a la playa como el 70% de los conocidos, ni tan siquiera me he movido de mi épsilon-vecindad. Ando por Madrid temiendo al verano que se avecina, contento de saber que existe un exo-planeta donde migrar cuando los políticos y alguna que otra prima donna, de esas que se expanden a razón de su ignorancia, destruyan por completo el sitio donde vivimos. También encuentro tiempo para formular y reformular mi teoría del paso evolutivo, no quiero decepcionar a Lissette que dice esperar la explicación con el cerebro abierto… yo te mando un beso.
En otra cuerda, me fui al Teatro Canal para ver “La voz humana” con María Bayo, salí satisfecho pero con el recuerdo de Felicity y Cecilia, una Lott y la otra Roth, cuando juntas hicieron historia en la Zarzuela. Más tarde me paso una tarde entera con Lilo, recién regresada de Cuba cargada de historias y esperanzas. Con ella me percato que la amistad profunda sólo se gana con el tiempo, la prontitud confunde. Sigo la semana, para mí nada santa, aprovecho para ponerme al día en cosas imposibles y disfrutar de esa soledad que nunca llegará a ser centenaria por razones diversas… y así fue como me enteré que Márquez moría, se nos ha ido, ya no está. El hecho me transportó a la juventud incipiente, cuando cada domingo leía una crónica suya que se publicaba en el periódico oficial del país de las metáforas, Cuba para los recién llegados a mi Viernes. Los Buendía no me eran aún conocidos pero aquellas combinaciones de palabras, letras, hechos e ideas me estremecían. Envidiaba como construía cada frase, su síntesis y su expansión. Muchos años después, incluso algunos más tarde de elevar a Carpentier al altar, me encontré, así de sopetón con la familia del coronel Aureliano… aquel día me dije: este es el libro. Cada vez que lo abría para continuar leyendo era como sumergirme en un mundo nuevo, nunca antes y jamás después me ha vuelto ocurrir. Aún sigo esperando que alguien logre encontrar la forma de elevar a otra Remedios la bella… la esperanza se va apagando y sólo queda la luz de una vela.  
Os quiero, 
Ed.

sábado, 12 de abril de 2014

otro Viernes...

Hola a tod@s!
Ahora sí no hay marcha atrás, llegó el verano. Mi biomarcador estival ya está activado, hablo del asma. Ella no engaña, otras sí. Pero a esas mejor no dedicarles ni un segundo. En Madrid estamos lavando los pantalones cortos y las camisetas, la gente se prepara para dejar la ciudad por semana santa, ¿las minúsculas?… ya sabéis. Muchas cosas han sucedido, me he enterado que Kundera tiene libro nuevo, catorce años después y con más de ochenta, vuelve en francés. A este señor le debo parte de la levedad de mi existencia en La Habana de principios de los noventa. No sé que tendrá que decirnos ahora, habrá que esperar hasta septiembre que será cuando aparezca el libro en español. Mientras tanto, dicen que la Aguirre, esa pija-política-engreída, evadió a los agentes de movilidad y el revuelo no se hizo esperar. No sé de qué se asombran. El español es chulo por naturaleza, hoy ha sido ella, ayer fue un policía, mañana un ejecutivo y todos los días el resto. Está en la esencia del ibérico, eso y la eterna incoherencia. Si Kundera hubiese nacido por aquí seguro que su fama se debería a “La insoportable incoherencia del ser” y la palabra levedad no habría aparecido en el título. Poco a poco me he percatado que aquellas incongruencias que me ponían enfermo en mi Cuba natal no habían sido adquiridas por convivencia con los soviets, no… eran herencia directa de la Madre Patria. ¿Qué le vamos hacer? Como sentenció en 1959 Willy Wilder “no body is perfect”. Entonces lo mejor es evadirse con alguna idea, exprimirse el cerebro en busca de una verdad e incluso viajar a otra galaxia. Y es que entre tanta búsqueda de soluciones a las trabas cotidianas, seguir adelante a pesar de todo y el típico etcétera, no hay nada mejor que plantearse una pregunta aparentemente absurda. ¿Estamos bloqueando un paso evolutivo? Creo que sí, pero esto lo dejaré para otro Viernes, escrito un sábado del futuro cercano. Hoy quería compartir otra cuestión ligeramente diferente… lo improductivo de la muerte para la especie humana. Puede parecer sencillo, claro que es jodido eso de la muerte, alguien deja de estar y se instala el nunca jamás. Pero vayamos un poco más allá. Un ser humano durante su vida acumula conocimientos, saca conclusiones y obtiene experiencia. Esto último es probablemente lo más importante, con los años, las vivencias, lo aprendido y eso que llaman poder de asociación logra una arquitectura ¿lógica? que le permite poder enfrentarse a situaciones diversas. ¿Cuántos seres humanos han podido plasmar todo esto en un formato utilizable para quienes les suceden? Posiblemente no llegue al uno por ciento. Todo se pierde en cada fallecimiento y por siglos la improductividad sigue mellando la especie. Algo de esto se va solucionando con las redes sociales, pero ni aún así creo que la unidad porcentual se supere. ¿Qué pensáis sobre esto? Quizá merezca un segundo, un par de minutos o alguna hora. De cualquier manera siempre nos quedará disfrutar con especulación, usar eso que nos diferencia, nos hace sutiles, malvados y otras cosas. Y ya os dejo, pero antes os recomiendo asomarse al “Hotel Budapest” con Stephan Zweig en la sombra, “Viajar a ninguna parte” en el teatro para los que andan por Madrid, “La partida” para los que quieran gozar de una película intensa aunque con final fallido y sobre todo, “Conducta”. En esta última encontré a la Cuba de hoy que no reconozco pero donde algunas cosas no cambian. 
Os quiero, 
Ed. 
PD: Alice felicidades, Glaría… estoy esperando ese email, J gracias mil, Lilo te estoy esperando en Madrid.

sábado, 29 de marzo de 2014

Viernes de por ahí...

Hola a tod@s! 
¿Qué pasó? Ya era primavera, lo juro que si. Lo sé muy bien, y no me refiero a las florecitas, el buen tiempo y las temperaturas. Mi fuente era de buena tinta, empecé con el asma, también porque de nuevo me confundí y especulé que tenía gripe, todos los años me pasa, todos los años me pregunto ¿Qué hago de nuevo con gripe si ya la pasé? En fin, que era primavera, lo sé muy bien. Pero de pronto, así sin avisar, volvimos al invierno. También lo sé perfectamente porque me fui ligerito de ropa hacer fotos a una manifestación y casi me congelo en el intento. Sí, me fui con la cámara a una de esas demostraciones ciudadanas de la última semana que tanta controversia ha suscitado, las mismas en la que nadie se pone de acuerdo y la palabra asesino salta de un grupo a otro como un electrón des localizado en busca de su nivel energético… y de eso no voy hablar, la red está abarrotada de todo tipo de opiniones, vídeos, acusaciones cruzadas y el gobierno gozando… todos desviados del objetivo primero. Mientras tanto algún chiflado le dio por ver si un musgo algo ancianito volvía a la vida, y lo demostró. Luego de 1500 años aquella cosita renació, habrá que estudiarlo, ¿no? Por otro lado unos enamorados de lo que hacen han sintetizado un cromosoma completo y funcional. ¡Wao! me dije cuando lo leí e inmediatamente lo publiqué en mi Facebook y en Twitter. Esto abre una puerta grande, muy grande, la levadura con su cromosoma “hecho a mano” vive y funciona. Cuantas cosas se podrán lograr a partir de ahora. Una exaltada de la red me comentó que esperaría a que esto le solucionara los problemas a quienes han perdido el trabajo y la casa… “I rather not said”. De todo tiene que haber para que el mundo funcione. Están los que prestan atención al ahora y hoy, pero también deben estar los que miran el futuro no inmediato. Me gusta pertenecer al segundo grupo, a los que sueñan y se enamoran de la nueva serie Cosmos que es poesía científica y fue inspiración en mi juventud. Sigo y seguiré sintiendo mariposas en la barriga cuando leo que han encontrado el “higs” del Big Bang. Debo admitir que esta teoría nunca me ha convencido del todo, que un antes sin nada y un después con todo me suena a cuento bíblico postmoderno, pero los datos son los datos y ahora tenemos otro.
Y con todo esto en la cabeza sigo intentando quedar con mi amiga Mónica para seguir una conversación truncada, pero ella es más difícil que los electrones “relambíos”, aquellos que saltan y saltan huyendo de una localización precisa. Mi amiga es la encarnación del principio de incertidumbre, si tienes su velocidad no encuentras su posición y viceversa. En fin, el mar y todos sus peces. No hay manera humana de pillarla para ¿terminar? la idea que una vez nos atrapó en una red medio cuántica, un pozo con constante de Planck demasiado pequeña como para poder escapar. ¿Por qué la muerte? Que cosa más inútil si lo vemos en términos de consumo de energía. Demasiado improductivo para la especie la pérdida de la mente… y aquí lo dejo. Mónica te espero y ahora también tod@s l@s que leen esto.  
Os quiero, Ed. 
PD: He ido al cine, también al teatro… pero eso será harina para otro pastel. ¿Gonzalo cuándo vuelves? Ian me olvidaré de tu cumple.

sábado, 15 de marzo de 2014

Viernes...

Hola a tod@s!
Ya con el sol instalado aunque no caliente, Madrid se prepara para el verano que no primavera. En esta ciudad nos gusta los extremos, somos fanáticos de buscar el límite. ¿Qué eso de las medias tintas? O ponemos la calefacción o encendemos el aire acondicionado. Yo tímidamente me voy poniendo nervioso, el calor me aterra pero el invierno que hemos tenido me estaba hartando. Y aquí estoy, como un inglés de pura cepa hablando del “weather” para evitar entrar en carnes. Mientras tanto el planeta se intriga por un avión que ha desaparecido sin dejar rastro. La cosa pinta muy rara, de pronto se ha evaporado. Nadie sabe nada, nadie lo ha visto, ¿dónde diablos está? En la costa oeste de los “States” se están frotando las manos, la historia tendrá miga para contarla en mil pelis. Yo voy un poco más allá y especulo, casi sueño, con estar viviendo los primeros momentos de un acontecimiento trascendental, de los que gustaba a Arthur Clarke et al. Mejor lo dejo aquí. Ya me han acusado de muchas cosas y no voy a dar pie para que me encasqueten un adjetivo nuevo. Por mi parte, sigo emocionado con un nuevo proyecto y harto de la gestión. Como dice mi amiga Miriam… hay que perseguir el relámpago, ese momento donde todo se ilumina y la claridad te permite captar la esencia y solución del problema. Pero es un segundo, tenemos que mantener los ojos abiertos, un parpadeo inoportuno te deja fuera del instante revelador y puede que pase mucho tiempo hasta la próxima tormenta. ¿Lo conseguiré? Quien sabe… por ahora sólo puedo decir que lo intento aunque en su contra estén los elementos y hasta las leyes. Las mismas que ponen trabas al intelecto y se hace eco en los débiles de neuronas. Ahora os dejos, en palabras de otro amigo, Ian, vuelve el ser humano, el que necesita tiempo para hacer un flan de coco que prometió para la comida. Pero me voy con una pregunta en la cabeza: ¿Por qué en un país laico como España el homenaje oficial a las víctimas de un ataque terrorista tiene que ser una misa? Por qué la iglesia tiene que regir estas cosas? La mayoría no se lo pregunta, cómo no se cuestiona el hecho de poner belenes en los hospitales públicos durante las navidades. 
Os quiero,
Ed.

PD: Gonzalo… venga “re schedule”

domingo, 9 de marzo de 2014

Otro Viernes...

Hola a tod@s!
En el espacio los tumores son menos agresivos, no sé por qué… le he estado dando vueltas y ni aquello de haber estudiado física en mi juventud me da la clave. Mientras tanto uno y otro y otro más se nos va por esa enfermedad. Hoy, con un día soleado y al grito de ¡por fin primavera! decidí dedicarle la mañana a estudiar, estudiar, estudiar… analizar datos recientes sobre los tumores, seguir el camino del sistema inmune que deja de defendernos frente al cangrejo. Garabatee un montón de hojas, escribí un whatssap a Mónica comentándole, también a Laura (la nueva adquisición del laboratorio).
Estaba pletórico. En mi mesa se amontonan ideas, junto a la cámara fotográfica que me acabo de comprar, la misma que me tiene como niño con zapatos nuevos… ya termino, cierro esto y me voy al gym, pensé. Luego aprovecharé la tarde para hacer fotos por Madrid. Entonces entré en El País, manía de viejos, y leí la noticia: Ha muerto Mortier. Con 70 años el cáncer se lo ha llevado. Para él no llegó a tiempo la ingravidez, el tratamiento inmune, la nueva droga. Para él y otros muchos. Me desinflo, re calculo, me pregunto: ¿Qué estamos haciendo? ¿Cuánto tiempo perdemos en tonterías? Los minutos se acaban e invertimos horas en lo superfluo. Reflexionemos.
Os quiero,
Ed.

domingo, 2 de marzo de 2014

Viernes...

Hola a tod@s!

Tarde pero seguro escribo este Viernes una mañana fría de domingo en Madrid, por supuesto. Hay semanas que mientras avanzan prefieres borrar, hacer un “delete” tras el click. Luego, cuando el sur de los días se va acercando, ves como la botella se va llenando y hasta te ríes de los desesperos pasados. Muchas son las veces, por estos tiempos, que la idiotez me asalta al cuello y bailo con ella algunas horas. Es trabajo arduo no caer en la tentación de compartir precipicio con quien la adrenalina de su día a día no tiene otra fuente que el sobresalto inventado a medida de su gusto. Sin embargo, no se ha contado con el pequeño detalle del temple que forja al sobreviviente. Ese ser que los infortunios lo han moldeado sin hacer mellas en su sueño… Por ello y otras cosas, no habrá motivo lo suficientemente grande para cegar el empeño de vivir esta vida que tengo y seguir, semana tras semana, contando impresiones, compartiendo experiencias y sonriendo a lo que viene. Así estos sietes días han dado para mucho. Empezamos con un ¿experimento? televisivo que nada tiene de nuevo y mucho ha dado de sí. El domingo pasado Jordi Évole emitía por la sexta un documental falso que casi convence a medio país con una versión diferente sobre el famoso 23F. Twitter ardía, Facebook echaba chispas, los listos decían que ya lo sabían, la mayoría ponía el grito en el cielo. Según la farsa aquello fue un montaje con la colaboración de políticos, cineastas, periodistas y la casa real. Al final sobrevino la risa, el enfado y los “yo lo sabía” de los ultralistos. Lo cierto es que,
una vez más, se demuestra que la manipulación informativa es muy fácil y que Orson Wells fue un genio. Luego de aquel desbarajuste televisivo vino otro peor, el ministro del interior condecora con la máxima distinción al merito policial a… la Virgen del Amor. “Are you serious?” Creo que no merece mucho la pena hacer más comentarios, todo cae por simple gravedad. Siempre he dicho que los locos son la reserva de la genialidad pero este tipo de locura va por otro camino. A este señor lo dejamos sin camisa de fuerza y termina quemando homosexuales como en Uganda. Alejándonos de esta cuerda, por aquello de no cogerla y ahorcar a unos cuantos… ¿habéis visto “Her”? Si la respuesta es no, os habéis perdido una poesía visual y filosófica de los tiempos modernos. Amén de una realización impecable, un tema casi de hoy y la voz de Scarlett Johansson, “Her” expone muchas aristas del ser humano dignas de estudiar. ¿Qué esperamos? ¿Qué queremos? ¿Qué hacemos? Con diferentes niveles de lectura y disfrute en “Her” hay película para tod@s, ya me diréis. Un caso diferente fue “La gran belleza” , con la cual me aflora la incertidumbre. ¿Me gustó? No sé, disfruté mucho con la banda sonora (¡Gracias Manuel!), identifiqué un “algo” más allá. Sin embargo, nada nuevo se encuentra si Fellini ha estado antes en tu vida. Algo parecido me ocurrió cuando una tarde me fui a ARCO para buscar las nuevas tendencias del arte, ahora con un IVA algo menor (¡Gracias Baraja por la invitación!). Allí estuve dos horas, creo que un poco más, entre mucho hipster y yo sin gafas de pasta. Por momento temí que me expulsaran, no soy moderno “enough”, luego me percaté que simplemente era invisible debido a mi descarado atuendo que no competía con la insoportable levedad que me rodeaba. Eso sí, es definitivo, la fotografía se impone. En gran formato, en pequeño tamaño, desde ángulos imposibles, con o sin tratamiento, la foto es la reina y me alegro por ello. Así con los pies agarrotados y cansado regresé a casa, luego vendrían días grises y oscuros, diría que casi negros. Discusiones estériles, histerismos colectivos, lucha por salvar la ciencia y mucho, mucho despotismo… pero luego de la lluvia siempre escampa. Me quedo con una reunión de amigos al austro de la semana, tres experiencias diferentes frente institutos de investigación sanitarias, tres vidas dispares que el azar unió en un momento pasado. Con una comida seguida de una charla en un máster, Carmen, Rafa y yo disfrutamos mucho contando qué es esto de dirigir ciencia en un hospital.

Os quiero, Ed.

PD: Alina… todo saldrá bien.

sábado, 22 de febrero de 2014

Viernes... harto

Hola a tod@s!
Nunca pensé decir esto: ¡Por favor que se acabe el invierno ya! Estoy entumecido, yerto, apurruñado, deprimido de tanto viento gélido y noches en las que no se puede pasear. Me parece que han pasado siglos desde la última vez que monté una bicicleta o mis patines. Siempre me pareció muy literario eso del invierno, las bufandas y el estado recogido, pero ya me está hartando. Y de hartazgo tengo mucho que decir, estoy harto de todo lo que sucede y lo que se comenta. En la Europa civilizada salta la chispa xenófoba de sus campesinos banqueros y prende en la rígida Alemania. Sí amigos, ya sabíamos que si había que buscar a un solidario este no sería suizo. Con su democracia habitual los lecheros “alpiños” han votado restringir la entrada de europeos a su territorio para no alterar el equilibrio vital. Y los vecinos germanos, también solidarios, proponen una consulta popular en el mismo sentido. Soy de los que admira la organización suiza y su gran sentido de la democracia, pero nunca debemos olvidar que todo se facilita cuando eres el banco del mundo sucio. Por otra parte, también me fastidia que la otra Europa, la de la crisis, se alarme con esta medida cuando permite cosas peores en sus fronteras del sur. Pero no acabamos aquí, una patraña diferente hace historia y une a dos países tan lejanos como cercanos en estos días. En Ucrania la chispa se tornó en fuego y ya son muchos los muertos. En Venezuela la cosa no es tan distinta, allí el régimen, “tan maduro”, se ha podrido dejando lloros y parcas en el camino. De todo esto se inunda Facebook, Twitter, los periódicos y muchos blogs. ¿Qué más puedo decir? Estoy harto de que me sea tan difícil seguir con mi máxima de preferir ser padre de un buen futuro que hijo protestón del pasado. De sentirme raro por pensar que aceptamos y consideramos importantes los hechos que concuerdan con nuestras hipótesis, mientras tendemos a despreciar y olvidar los que la niegan. Por pillarme preguntándome por qué desaparecieron los animales grandes como el mamut de cinco metros, el tiburón de dieciséis y la mariposa de casi uno. Sigo harto de no poder sentirme a gusto charlando, largo y tendido, sobre el efecto inhibitorio que pueden tener los factores que provocan el cáncer sobre aquellos que inducen las enfermedades neurodegenerativas, y al revés. Explicando como será posible, en breve, curar definitivamente la hepatitis C con un cóctel anti retroviral, sin tener que caer en que será carísimo y que probablemente sólo unos pocos tendrán acceso al tratamiento. Sigo harto de inhibirme de hablar sobre cuánto me gustó la primera parte de Ninfomanía y como se jode todo en la segunda. O simplemente diciendo que dos meses sin ti, mami… es mucho tiempo. 
Os quiero,
Ed.
PD: Os dejo una imagen que tomé de Madrid justo al salir del cine.

viernes, 14 de febrero de 2014

Viernes... para recordar

Hola a tod@s!

Hoy es viernes, también es 14 y estamos en febrero. En España San Valentín se festeja a medias, a ocultas, de medio lado, pero hay cosas que nunca voy a compartir de este país que también es mío. Para mí este día no es San Valentín, este seguirá siendo el día que festeja quien tiene la suerte de estar enamorado. Ese ser “que lleva la luna entre los brazos”, el mismo que “pide esperanzas para todos” y no ve la lluvia aunque diluvie. ¿Por qué ocultar que queremos estar enamorados? Nunca he entendido ese empeño por borrar la poesía de la vida y llenarla de IVA y otros impuestos. Por ello en vez de hablar de horrores y desabores, prefiero compartir con tod@s vosotr@s una canción de alguien que nos dejó esta semana, alguien que intentó ser especial en cada letra que escribió, alguien que al menos eso logró. Sé que much@s se horrorizarán al abrir el link de youtube que os dejo, ¿qué es eso de escuchar un cantautor cubano que hacía poesía de sus sentimientos? Pero yo vengo de otro siglo, también de otro sitio y en mi tiempo y espacio las palabras enamoradas protagonizan la vida, porque sin ellas la existencia es insípida, se va entre las manos como agua que nunca estuvo. 

Os quiero,
Ed.

http://www.youtube.com/watch?v=fT5EI-Z7iM8

sábado, 8 de febrero de 2014

Viernes... para no olvidar

Hola a tod@s!
Se ha ido otra semana, siete días llenos de cosas para contar, horas que no se repetirán. Por eso escribo y escribo, para que no se me olvide lo que ha ocurrido. Mi amigo Fumero hace otro tanto desde Suecia. En Facebook cuenta todo lo que experimentó las semanas, días y horas previas a la gran partida. Aquellos momentos antes de que dejara Cuba en busca de un “algo” seguramente impreciso. En sus palabras a veces reconozco lo que también viví hace casi dos décadas cuando un viaje a Madrid se abría como la oportunidad de mi vida, la que haría que todo cambiara. Fumero recuerda que, de pronto, La Habana se volvía una ciudad turística, cada rincón era especial. A mí me pasó lo mismo, cada abrazo, cada beso tenía sabor al último, fotografié al negro borracho de la esquina y también a la rubia sandunguera, trataba de inmortalizar “every single moment”. Y es que al final sólo somos recuerdos vividos… por eso escribo y escribo. 
De esta semana me llevo el paseo interminable con Lilo por un Madrid frío, dos magníficas películas, alguna que otra lectura, pero sobretodo la sensación de tener a mi alrededor un equipo de locos que aman lo que hacen y se divierten con ello. Mis chic@s del laboratorio son increíbles, Víctor es la memoria que lleva por apellido el orden, Carol es la exaltación que atrae el entusiasmo, Henry es el genio que marca el camino y Aurora la calma que alivia el desatino. Si mi amigo Ian tiene razón en eso del karma, algo muy bueno tuve que haber hecho en el pasado para tener la suerte de contar con ellos. Cuando los veos discutir, planificar experimentos o reírse de los contratiempos, me hacen recordar los mejores momentos que he pasado en mi vida como científico. Evidentemente no fueron otros que aquellos que compartí con Carlos cuando, él becario sin beca y yo jefe sin equipo, nos comíamos el mundo con la pipeta en la mano. Así fue como una vez para poder hacer un experimento crucial, me fui a Milano con células vivas en mi estuche de higiene personal. No sé cómo no me pararon en el control y tampoco sé qué hubiese dicho para justificar aquellas plaquitas con líquido rojo. Recuerdo a Carlos despidiéndome en el aeropuerto y asegurándose que cogía el avión y no el furgón de la policía. También recuerdo a Karel esperándome en Malpensa diciéndome que en su lab todo estaba listo para silenciar el gen de la IRAK-M y demostrar mi hipótesis. Hace poco releía una anécdota de Rita Levi-Moltacini, ella para estudiar las circunvalaciones del cerebro humano trasladaba fetos envueltos en papel periódico desde el hospital a su laboratorio, usando el transporte público. En una de esas excursiones un pedazo de la anatomía fetal se le salió del envoltorio y, sin darse cuenta, se paseó por medio Turín en esas condiciones. ¿Qué diría la ética? Por eso cuándo leo a los exaltados de Twitter arremeter contra los que intentamos explicar la naturaleza me ocurre lo que a Allen cuando escucha Wagner… dan ganas de invadir Polonia. Y hablando de Allen, ¡la que tiene armada el judío newyorker! Su hija adoptiva ha sacado un artículo recordando los abusos sexuales a los que Woody la sometió siendo niña. ¿Verdad? ¿Mentira oportuna? Lo cierto es que la nube de la duda vuelve a oscurecer los días del genio. Por lo pronto ya hay muchos (realmente más muchas que muchos) que reniegan haberse reído una sola vez con sus películas. Sólo sé que es un genio, habrá que demostrar que es un pederasta. Mientras tanto eso de ir al cine sigue trayéndome momentos muy buenos. Esta vez ha tocado el turno de dos obras maestras: “La gran estafa americana” y “El lobo de Wall Street”. Ambas en el mismo tono, las dos haciéndonos ver las tripas y esencia del capitalismo brutal, es decir, concentrar riqueza en un punto sin producir nada. ¿Qué es lo que hace un corredor de bolsas? Venderte una acciones que no tiene ni idea que vayan a subir. ¿Qué hace quien te asegura buscarte el mejor préstamo? Cobrarte una comisión por algo que no puede asegurar que vaya a ocurrir. Y amén de todo ello, hay que ver a Di Caprio en el Lobo y a Jennifer Lawrence en La gran estafa. Pero ha habido más, por estos días Rusia sigue erre con erre en contra de los gays, una infanta va a responder preguntas incómodas y una sanguijuela puede vivir en nitrógeno líquido durante meses. Y yo pienso que estos bichitos nos puede dar claves parecidas a las que hicieron revolucionar la biología cuando en los 80 se creó la PCR. En fin, os dejo por hoy… eso sí, para seguir recordando no os perdáis un vídeo de dos minutos que nos resumen la vida de este planeta, mirad el link.
Os quiero, 
Ed.

PD: Aquí va el link... no os lo perdáis
http://marcbrecy.perso.neuf.fr/history.html

sábado, 1 de febrero de 2014

Viernes... de vuelta

Hola a tod@s! 
Eso de que la vida continúa quizá sea verdad, por ahora lo único que puedo decir es que la vida es diferente. Para los demás continúa, para algun@s nada ha cambiado, mi caso es distinto. 
Seguimos por aquí, viviendo este invierno que alterna la lluvia con el frío y el sol. Mi trabajo ha subido de planta, ahora trato de llenar de sentido un despacho demasiado grande y con vistas. Intento ser yo aunque gran parte del día tenga que distinguir al hijo de puta de raza del hijo de puta de poca monta. Lo que tengo claro es que no me quito de encima a esa especie que se multiplica exponencialmente y para quien no hay otra clasificación posible que la de hijo de puta. Dirigir, aunque sea ciencia y parezca diferente, consiste en luchar por hacer algo bueno sabiendo que será criticado y, fundamentalmente, ser consciente de que tod@s absolutamente tod@s, saben lo que hay que hacer y es distinto de lo que has planteado o podrías plantear. Aunque no moverán el pulgar por llevarlo a cabo. Pero no pienso tirar la toalla, algo bueno podré hacer. Y para eliminar todo esa toxicidad diaria, nada mejor que el gym. 
Mientras tanto, el mundo gira y no deja de sorprendernos con las historias cíclicas. A veces es mejor refugiarse en libros que te llevan a la otra punta de la galaxia o meterse en una sala oscura para guarecerse en la historia de los otros. Así fue como un día traté de impresionarme por una película casi-perfecta pero aburrida que lleva por título “Agosto” y otro, con menos expectativas, me llené de energía con un poema visual llamado “La ladrona de libros”. La primera desborda la pantalla de bestias actuando, convenciendo con todo lo que tienen a su alcance, una obra de arte que no pierde detalles pero no logró tomarme la mano. La segunda, menos pretenciosa, me captó al inicio, me hizo suyo. A veces ocurre, la imperfección es más atractiva y su opositora es encorsetada, rígida, enemiga de la creatividad y la dialéctica. Ahora recuerdo a Rita Levi-Montalcini, la misma que descubrió el factor de crecimiento neuronal, cuando dedicó todo un libro a elogiar, no a la locura, pero si a la imperfección… si ella lo hizo porque no yo. También busqué refugio en la ópera, sin elegancia quise emocionarme con la historia de los vaqueros de Wyomin ahora en la escena regia del Teatro Real capitalino. Mas el chasco no pudo ser mayor, la imperfección es buena pero no cuando roza el desastre. Fue entonces el momento de buscar otros refugios, de alegrarse por los éxitos ajenos: David monta unos premios de cine que harán historia (los Feroz), a Cris lo han nombrado director de la Escuela Nacional de Salud y así se completa la triada de dires, Lilo regresa contenta antes de irse, JL tiene una empresa que crece, Gabi hace las Américas y mi hermana se decide a tomar la riendas de su vida sin pensar en lo tarde que puede ser. Y así, buscando motivos para la sonrisa se afronta un poco mejor los tejemanejes del gobierno que intenta hacernos pasar por ciegos, mudos y sordos. Las maquinaciones oscuras que destituyen al director de El Mundo o las noticias que elevan al altar a un entrenador homófobo. Yo simplemente me pregunto: ¿Cuántos científicos habrán muerto a la vez de Aragonés y nadie les llamará grande entre los grandes? Triste. De la misma manera que aún no he escuchado ninguna voz crítica con la remodelación millonaria que se prevé para el templo del fútbol madrileño en tiempos de crisis. Triste pero más triste aún es que mientras yo tengo que pelear para que no nos retiren el préstamo que estamos empleando en construir un edificio de laboratorio para el Instituto que dirijo. 
Os quiero, 
Ed.