sábado, 7 de octubre de 2017

Viernes...

Hola a tod@s! 
No hay peor estado que la inmovilidad, la falta de movimiento, el no proyecto vital, quedarse sin sueños o simplemente carecer de ellos. Ayer, mientras que para mí el mundo se detuvo durante casi tres horas, y en una pantalla enorme se sucedían las imágenes de un Blade Runner sin alma; me definía sin movimiento. De nada me valen mil viajes y otras tantas charlas si, en medio de todo ello, no me encuentro. La distopía es el futuro, no me cabe duda alguna, mirad a vuestro derredor… asistimos al chispazo de la gran hoguera final y más de uno aviva con su aliento el fuego. Somos la especie que crea belleza para luego destruirla. Los mismos que describimos la perfección del ciclo circadiano, encontramos las ondas gravitacionales, escribimos “Los restos del día”, fotografiamos las más pequeñas estructuras o luchamos contra las armas nucleares… esos mismos humanos que luego ganan el Premio Nobel, ellos o sus similares lo destruimos todo. 
Os quiero, 
Ed.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Viernes...

Hola a tod@s!
El sol nos abraza, nos demuestra su afecto con esa peculiar manera de hablar. Un torrente de partículas nos envuelve para confirmarnos que hagamos lo que hagamos, él sigue siendo el rey. Pero nosotros, humanos engreídos, lo emulamos, miramos por encima del hombro y destruimos cuanto podemos porque nos auto-coronamos los reyes de este microespacio, de nuestra partícula perdida en el universo, el sitio que nombramos Tierra. Una tormenta eléctrica solar, dicen que “sin precedentes”, un terremoto en México, varios centros de bajas presiones en el Caribe, una foto meteorológica que asusta… pero aquí estamos discutiendo sobre naciones, los unos enloquecidos por la perspectiva de erigir un micro-reino, los otros ofendidos por las violaciones de sus micro-temas. Lo urgente, día a día, roba espacio a lo importante. Ayer fue una huelga, hoy es un referéndum, mañana vendrá otro invento… lo importante puede esperar. 
La temporada estival se apaga, vuelve la rutina que nos hace persona, al menos a mí. Nueva York, Rivera Maya y una escapada a Lugo ya quedan lejos en la historia reciente… Madrid me inunda, por supuesto. Tengo fotos por procesar, anécdotas por contar, encuentros que merecen la pena más de dos Viernes, pero poco tiempo con menos espacio para dedicar. Nueva York fue un baño de cariño, de cariño que hidrata la piel y refresca el cerebro, la ciudad se convirtió en momentos ricos con amigos que nunca se van. Más tarde llegó México, ¿o debo decir ese otro México? Dos décadas sin Caribe es demasiado. Aquello fue viajar en el tiempo, mostrarle a Ismael el agua que añoro desde mi Europa, despertar un deseo que había anestesiado. Allá lavé la ropa, quité el polvo de mucho camino… en auténtico cubano un personaje de Ena Lucía Portela diría: “… bajé el catao”. Entonces volvió la península, con su retuerces cotidianos y a Lugo me fui para ver a una amiga casarse y pasear con otro amigo, el gallego feliz que viaja a través de los libros, Rus se hace llamar. Cargué con La Consagración de la Primavera para mi amigo gallego. Prometí llevarlo de paseo por el mundo de Carpentier y perdido debe estar con Enrique y Vera, saltando de sitio en sitio, buscando la mejor plaza para su Stravinski. Mas todo esto ha quedado atrás, mis soles son otros. El laboratorio y su dinámica imposible de describir me envuelve, cual astro particular con tormentas puntuales. Los planes cercanos, los sueños futuros y la maldita circunstancia de la estupidez por todas partes me definen. 
Os quiero, 
Ed.




domingo, 23 de julio de 2017

Viernes... 25 años después.

Hola a tod@s! 
Esta semana hizo un cuarto de siglo desde que soy oficialmente, físico. Un amigo lo hacía ver en Facebook, e inmediatamente varios de aquellos que me acompañaron en la aventura nuclear de mi juventud respondieron con textos más o menos nostálgicos. Lo cierto es que fue una etapa bella, donde un grupo de personas variopintas coincidimos en un espacio físico y nos dedicamos a la noble tarea de aprender. Pero aquello fue aprender con mayúsculas, nos sumergimos en un océano relativo de ecuaciones sin desechar la vibración de una ciudad como La Habana.

Es raro encontrar a trece personas ávidas de la Cuántica y de Carpentier, pichones de científicos que querían dominar las leyes del núcleo atómico y hacer suya la magdalena de Proust. Pero aún en más extraño que durante esos cinco años gloriosos no nos atacaran los males humanos que emergen en cualquier convivencia… ¿Habrá el sido el sol caribeño? Nunca más he vivido una experiencia similar. Recuerdo que, por aquel entonces, desechaba la memoria y cedía su lugar al razonamiento y la lógica. Muchas fueron las veces que evitando aprenderme una fórmula tuve que deducirla en medio de un examen. Hoy aún tiendo a no ocupar “bytes” con aquellos datos que puedo deducir y de esta manera dejar espacio libre para los imposibles antes de desayunar. Pero el mundo ha cambiado, la tecnología nos ayuda a ser rápidos y, aparentemente, eficientes. Todo el conocimiento está en una nube electrónica que flota, quien sabe dónde, y lo que es peor, algún día puede desaparecer. Muchas veces, durante los tiempos muertos de espera para algo, intento recordar conceptos básicos como la definición de una integral, qué es una derivada, el significado de las leyes de Maxwell o las formas de ciertas curvas simples como el logaritmo, las tangentes etcétera. Me aterra que el desuso y “las facilidades” de una aplicación en internet me lleven al olvido de las esencias. El planeta va hacia una era tecnológica, transhumanismo incluido, en el que se quedaran obsoletas las experiencias básicas y olvidaremos los pilares del todo. ¿Qué sucederá cuando algo definitivamente deje de funcionar? ¿Sabremos llegar al núcleo de la cuestión? ¿Nos daremos cuenta que el problema estará en una división por cero no permitida? ¿Sabremos replantear y resolver una ecuación de segundo grado? Este momento no está tan lejos amigos… ¿cuántos sabéis dividir sin usar la aplicación adecuada de vuestros teléfonos móviles? 

Os quiero, 
Ed.

viernes, 30 de junio de 2017

Viernes... orgulloso.

Hola a tod@s! 
Cada final de junio Madrid se envuelve en un arcoíris, el Orgullo Gay asalta la ciudad, toma cada una de sus aristas, la hace suya. También cada año no dejan de escucharse opiniones diversas, divergentes, convergentes, inteligentes y absurdas sobre la oportunidad de esta celebración. Al acercarse el momento rogué a mis contactos en redes sociales que, por una vez, dejaran de cuestionarse la necesidad del Orgullo. A muchos no nos gusta el botellón, para los no residentes en España aclaro que botellón es la denominación que se le da a centenares de personas bebiendo sin fin y dejándolo todo perdido de suciedad e inmundicia, esta fiesta orgullosa suele convertirse en un enorme botellón. Otros tantos no se sienten cómodos con los “fenotipos” extremos y hablo de la pluma exagerada o la excesiva masculinidad… y así una infinitud de motivos para las disonancias por estos días. Hace poco participé en un Orgullo algo diferente celebrado en Tenerife, allí se intentó darle un tono más intelectual a la cita, buscando la reivindicación, el debate, la cultura, todo sin olvidar la fiesta. Particularmente esta opción me gusta más, pero si algo me caracteriza es la memoria. No olvido y esto no entra en contradicción con el avance. Debemos recordar que fueron los “fenotipos” extremos los que se partieron la cara por todo lo que hoy tenemos. La travesti pintoreteada, el chico que se teñía las uñas y se contoneaba sobre tacones, los musculados vestidos de cuero… ellos rompieron el hielo y prendieron el fuego que otros fueron transformando en leyes. No olvido que mis primeros Orgullos se colorearon de temor y que para llegar a ellos mucho tuve que andar. Hoy es una fiesta, pero una fiesta necesaria porque, en el siglo 21 y con las leyes a favor, aún existen esos silencios que gritan hacia dentro “maricón deja de mostrarte, ya te vale”. Por eso me empeño en dar la cara. La homosexualidad es transversal, está en todas partes, aparece en cualquier estrato social e impregna todas las profesiones. Sin embargo, sólo en algunas se hace patentemente visible. Este año, una vez más El Mundo me sacó entre los homosexuales más influyentes de España, no contento con ello, El País me incluye en un reportaje donde siete caras conocidas rememoramos nuestras salidas del armario y, de nuevo, vinieron las interrogantes: “¿por qué? ¿para qué?” o las expresiones socorridas “prefiero que te saquen por tu ciencia y no por ser homosexual”, “yo te quiero igual, no me importa lo demás”… A ver, salgo porque los referentes son necesarios y en ciencia también hay LGTBi. A ver, sirve para hacer natural algo que no es frecuente. A ver, por mi ciencia salgo cada dos por tres también, pero es que además soy gay, muy gay, re-contra gay y si hay un pichón de científico en Macondo que además se masturba pensando en su amigo futbolista quiero que tenga un referente. No me digas más la absurdez de que “me quieres y lo demás no te importa”, a mí sí me importa con quien compartes tu vida, a quien amas; conmigo puedes compartir tus gustos por una u otro, tus problemas maritales o simplemente de cama, ¿acaso no somos amigos? Pues eso viene en el pack. Me cansan enormemente las situaciones incómodas que se generan cuando aparezco con mi chico en una fiesta, me molesta extraordinariamente la insensibilidad de quien nunca se ha sentido rechazado por ser quien es y pretenda hacerme ver que todo está resuelto. Pero si hay algo que me irrita superlativamente es que estos comportamientos vengan de homosexuales que, mientras disfrutan de lo logrado por otros, hablan de contención, procesiones internas u orgullos de otros. Amig@s, reflexionad sólo un poquito la próxima vez que tengáis la necesidad de expresar vuestra opinión sobre algo para lo cual hay que tener huevos para hacer. ¿Acaso creéis que no soy consciente que con todo esto hay puertas que se me están cerrado? ¿Cuántos de vosotros mismos no habéis re-pensado invitarme a un evento, una fiesta, un comité, por aquello de que es gay, será patente porque lo soltará en cualquier momento, le parará los pies a quien haga un comentario sobre el tema y un largo etcétera? ¿Sabéis las veces al día que tengo que aguantar tonterías y expresiones homófobas que están incorporadas en el habla cotidiana? Las palabras son conceptos, no lo olvidéis.
Y si con todo esto no os he convencido, al menos cortaos de decirme boberías porque seguiré dando la cara… este año han sido portadas en El Mundo y El País, el siguiente las que hagan falta, porque seguiré perteneciendo a tres minorías, soy homosexual, inmigrante y científico, estoy orgulloso de las tres y seguiré haciendo bandera de las mismas.
Os quiero, 
Ed.

viernes, 16 de junio de 2017

Viernes... resumen de noticias, mías

Hola a tod@s! 
Es difícil resumir los días que han pasado. No siempre se tiene la oportunidad de ver la excelencia de una compañía legendaria como la de Martha Graham un jueves y el siguiente a la CND bailando Carmen. Tampoco es común, viajar un viernes a Tenerife, isla que hasta hace poco visualizaba tan sólo a través de aquel verano que inmortalizó Dulce María Loynaz, encontrarte con un amigo-hermano de siempre, ser tratado como alguien especial por los organizadores del ARN, recibir el premio Alan Turing a la Innovación Científica durante una gala que emula a los Globos de Oro… y además, rodeado de gente querida. Pero ya es casi imposible que desde Tenerife te vayas a Londres a impartir una conferencia sobre lo que en el laboratorio haces, con los nervios de hablar en otro idioma y frente a personas que destacan por su eminencia científica. Mas el colmo es encontrarse entre el público los ojos inteligentes y familiares de aquella persona que te inspiró en la juventud, una científica de raza en la que la edad y los avatares no han podido con su alma. Todo eso y algunas cositas ha ocurrido desde el último Viernes hasta hoy. El corazón me estalla de placer, más aún cuando he tenido el privilegio de compartir cada uno de estos momentos con quien quiero… y hablo de ti Ismael. Pero, tal y como me comentó hace algún tiempo un amigo, lo que ayer hiciste se quedó ayer. La vida sigue y cada día suma retos. Ahora viene el momento de terminar un proyecto en el que he invertido una cantidad ingente de años, recursos y neuronas… ahora es el momento de volver a probarme, de saltar otra verja y abrir otra puerta.  
Os quiero, 
Ed. 
PD: Sí, por Madrid nos asamos… lentamente.





domingo, 28 de mayo de 2017

Viernes... variopinto, un domingo pre estival.

Hola a tod@s! 
No es viernes, pero me levanté con la necesidad de escribir un Viernes. ¿Qué más da si en realidad es domingo pre estival en Madrid, por supuesto? 
¿Pre estival dije? Nada de eso, el verano ya está aquí y lo sé porque en la Feria del Libro sudé lo no escrito buscando ese chollo que casi nunca aparece… terminé empapado, achicharrado, sediento, pero con la Poesía Completa de Lezama Lima bajo el brazo y también la ismaliña mirada de incomprensión al ver mi exagerado entusiasmo por un libraco lleno de versos. Siempre he pensado que el mundo de hoy, a diferencia del de ayer, carece de poesía, pero ese será tema, o no, para otro Viernes. Sigo… paseando por las casetas de la Feria me encontré, por segunda vez en menos de una semana, con unos ojos enormes que parecen ver la realidad de otra manera. Era Daína Chaviano que allí estaba para firmar sus “Extraños Testimonios”, un libro de cuentos deliciosos paridos en la Isla de las Metáforas hace mucho, pero mucho tiempo. Los cubanos ¿la recordáis? Daína fue una especie de musa-ventana hacia otros aires en mis años adolecentes. Leer su “Los Mundos que Amo” fue como respirar oxígeno limpio en una ciénaga de metano.
Hace unos pocos días pude hablar con ella, le hice la pregunta que guardaba desde mi Jovellanos asfixiante y obtuve la respuesta que tuvo que esperar años. Inmortalicé el momento en blanco y negro porque es como una memoria traída al futuro, a estos tiempos que corren sin mirar lo que deja en el camino. Tiempos en los que vuelve aparecer un fenómeno singular en el cielo y hablo de Tabby, la estrella que se “oscurece” sin explicación alguna. Resulta que en menos de 24 horas la traviesa Tabby se torna menos brillante en proporciones significativas. ¿Por qué? Y es entonces que la sombra de una megaestructura alienígena vuelve a sobrevolarnos. La historia comienza hace dos años, cuando la estrellita hizo la misma “gracieta” y se supuso que una “manada” de cometas ensombrecía el brillo Tabiano, el mismo que recuperó su esplendor una semana después. Pero ahora vuelve a ocurrir y a mí, digan los que digan, me gusta pensar que estamos frente a una armazón creada desde la inteligencia para aprovechar la energía de esta estrella y, como efecto secundario, alguna sombra que nos llega. Disculpadme, pero ser científico es dar crédito a la imaginación. Si así no fuera, pocas cosas tendríamos a nuestra disposición. ¿Acaso no es una locura el mundo cuántico? ¿Qué me comentáis del principio de incertidumbre, las partículas entrelazadas o la propia relatividad? Lo curioso es que todo lo que mencioné en la oración anterior fue imaginado con una maleta en mano. Una exposición en la Casa de Correos de Cibeles titulada Ciencia de Acogida lo trae a colación. La primera mitad del siglo XX fue un hervidero para la Física.
Todo se reformuló y la visión del universo cambió rotundamente. Pero esto se hizo con dos guerras mundiales por medio, un holocausto y mil trabas más. Einstein, Bohr, Born y otros muchos desarrollaron lo que hoy damos por cierto, saltando de una ciudad a otra, huyendo de una bomba, refugiándose lejos de sus orígenes… Debido a la permanente estupidez humana, los magnos tuvieron que pensar con una maleta en mano. Pero la historia a veces es mucho más retorcida y para ejemplo tenemos al gran Alan Turing, aquel que tuvo que soltar lastre, romper límites y auto-barreras para imaginar-crear una máquina que emula al cerebro. Un artefacto que ayudó a ganar la guerra contra el fascismo pero que no fue suficiente para admitirlo como persona. Su homosexualidad pesó más que la inteligencia y el servicio prestado a la humanidad. Por eso hoy tengo el placer inmenso de anunciaros que el premio Alan Turing de Innovación Científica de este año estará en mis manos en breve.
Os quiero, Ed.

sábado, 6 de mayo de 2017

Viernes...

Hola a tod@s! 
Un texto cada Viernes fue un pacto con el diablo y un exorcismo al mismo tiempo. El diablo me dio un cheque, probablemente envenenado, que me servía para aguantarme las ganas de colgar los guantes, el exorcismo era necesario. Mi Viernes pocas veces gustaron en el pasado, otras simplemente se quedaban en los buzones en forma de bits que nunca se desarrollaron en sonoras palabras. Luego llegó el blog y más tarde Facebook y Twiter. Entonces el cheque a veces funcionaba y a veces no. Sin embargo, el exorcismo siempre tuvo lugar. Hace un par de semanas dije que tiraba la toalla, pero no eran mis Viernes los que tiraba por una ventana, eso creo que nunca lo haré. La toalla está tirada y olvidada en alguna parte del camino… dejé atrás las ganas de cambiar a quien para asno nació, con el resto sigo la vereda, buscando la sombra que proporciona la sapiencia. 
Gante, Brujas, Bruselas, Castilla la Mancha, Galicia y… Madrid, por supuesto. Por ahí han ido mis pasos estos días. Un encuentro científico me llevó a Gante, ciudad hermosa que, medianamente, descubrí. Una noche mágica en Brujas pasé y en Bruselas un príncipe de pocos meses, gestado por subrogación, me enamoró. Luego vino La Mancha y allí nuevamente fue la ciencia, esta vez en castellano, la que me llevó. Más tarde a Santiago de Compostela fui para oponerme, científicamente hablando, a un Pope de las células madres. Y en Madrid, mi eterno Madrid, cambié las maletas, dormí poco y algunas cosas vi. Gante es un bullicio científico que se expresa en inglés gutural. Hablar de esas células que se polarizan y deciden el curso de una infección fue un placer que a medias disfruté. Como diría alguien que de mí cerca estuvo: “no me despojo del polvo de la dehesa”. Dos conferencias antes de la mía hablaban de un imposible que mis datos resolvían… pero, lo de haber nacido latino siempre arrastra y cosas como estas deben suceder para darnos cuenta, una vez más, que el talento está homogéneamente repartido… cuestión de desarrollarlo y darlo a conocer. La noche en la ciudad de los puentes, Brugges/Brujas, que nada tiene que ver con señoras volando en escobas fue, simplemente, mágica… pasear con algo de frío, pero no mucho, por sus calles fantasmas se antoja una delicia para la vista que no se logra inmortalizar con ningún objetivo. Más tarde en Bruselas cambiamos nuestros planes de salidas y paseos por tener en brazos a un ser adorable que ha venido al mundo, gracias a la gestación subrogada, para alegrar la vida de dos amigos que en Bélgica viven. Anoche una buena amiga que para Guatemala parte, me decía que el cuerpo de una mujer no se alquila y de acuerdo estoy, pero la felicidad de un acuerdo mutuo sin explotación mediada puede tener cabida en una sociedad donde atrás deje el modo patriarcal de convivencia. Cambiando de tercio… de tercio, perspectivas y paisajes; Castilla La Mancha me recibió para escuchar mi perolata sobre el papel de una molécula en la viabilidad de un paciente infectado con bacterias… tema sin gota de glamour que me apasiona y me hace pensar día sí y día también. Hace muchos años, trasladé una idea de este campo al cáncer, ahora hacemos el camino contrario, y es que en la naturaleza todo es armonía. Una concepto revolucionario que hace su agosto en las terapias contra el cáncer se puede aplicar en la infecciones bacterianas, lo que llamamos sepsis, y lo dejo ahí… no quiero que los pocos que esto leen dejen de hacerlo. Para el final, estuvo Santiago, no aquel Lorquiano, hablo del Compostelano. Allí me invitaron para hacerle la vida difícil a un científico insigne que hablaría de células madres. Lo llaman “Escola Fonseca” y consiste en un enfrentamiento didáctico y dialéctico entre dos científicos con espectadores, también científicos. Esta vez me tocaba oponerme a sus ideas… en septiembre seré yo el que exponga las mías y otro intentará bajarme el tono. Lo disfruté. Pero entre media de tanto lío estuvo Madrid, dos espectáculos de danza y una película sobre la vida de Stephan Zweig que recomiendo. El Teatro Real sirvió de sustento para el salto cuántico que la Compañía Nacional de Danza ha dado bailando al difícil Forsythe y, mientras tanto, el Teatro del Canal prestó sus tablas a los herederos de Béjart que triunfaron, una vez más, con el incombustible “Bólero” que un día concibiera Ravel. Lo de Zweig… siempre lo digo, su “El mundo de ayer” debería ser lectura obligada para todo europeo… y ya. ¿Estuve muy engolado Jorge? 
Os quiero, 
Ed.