sábado, 9 de septiembre de 2017

Viernes...

Hola a tod@s!
El sol nos abraza, nos demuestra su afecto con esa peculiar manera de hablar. Un torrente de partículas nos envuelve para confirmarnos que hagamos lo que hagamos, él sigue siendo el rey. Pero nosotros, humanos engreídos, lo emulamos, miramos por encima del hombro y destruimos cuanto podemos porque nos auto-coronamos los reyes de este microespacio, de nuestra partícula perdida en el universo, el sitio que nombramos Tierra. Una tormenta eléctrica solar, dicen que “sin precedentes”, un terremoto en México, varios centros de bajas presiones en el Caribe, una foto meteorológica que asusta… pero aquí estamos discutiendo sobre naciones, los unos enloquecidos por la perspectiva de erigir un micro-reino, los otros ofendidos por las violaciones de sus micro-temas. Lo urgente, día a día, roba espacio a lo importante. Ayer fue una huelga, hoy es un referéndum, mañana vendrá otro invento… lo importante puede esperar. 
La temporada estival se apaga, vuelve la rutina que nos hace persona, al menos a mí. Nueva York, Rivera Maya y una escapada a Lugo ya quedan lejos en la historia reciente… Madrid me inunda, por supuesto. Tengo fotos por procesar, anécdotas por contar, encuentros que merecen la pena más de dos Viernes, pero poco tiempo con menos espacio para dedicar. Nueva York fue un baño de cariño, de cariño que hidrata la piel y refresca el cerebro, la ciudad se convirtió en momentos ricos con amigos que nunca se van. Más tarde llegó México, ¿o debo decir ese otro México? Dos décadas sin Caribe es demasiado. Aquello fue viajar en el tiempo, mostrarle a Ismael el agua que añoro desde mi Europa, despertar un deseo que había anestesiado. Allá lavé la ropa, quité el polvo de mucho camino… en auténtico cubano un personaje de Ena Lucía Portela diría: “… bajé el catao”. Entonces volvió la península, con su retuerces cotidianos y a Lugo me fui para ver a una amiga casarse y pasear con otro amigo, el gallego feliz que viaja a través de los libros, Rus se hace llamar. Cargué con La Consagración de la Primavera para mi amigo gallego. Prometí llevarlo de paseo por el mundo de Carpentier y perdido debe estar con Enrique y Vera, saltando de sitio en sitio, buscando la mejor plaza para su Stravinski. Mas todo esto ha quedado atrás, mis soles son otros. El laboratorio y su dinámica imposible de describir me envuelve, cual astro particular con tormentas puntuales. Los planes cercanos, los sueños futuros y la maldita circunstancia de la estupidez por todas partes me definen. 
Os quiero, 
Ed.




domingo, 23 de julio de 2017

Viernes... 25 años después.

Hola a tod@s! 
Esta semana hizo un cuarto de siglo desde que soy oficialmente, físico. Un amigo lo hacía ver en Facebook, e inmediatamente varios de aquellos que me acompañaron en la aventura nuclear de mi juventud respondieron con textos más o menos nostálgicos. Lo cierto es que fue una etapa bella, donde un grupo de personas variopintas coincidimos en un espacio físico y nos dedicamos a la noble tarea de aprender. Pero aquello fue aprender con mayúsculas, nos sumergimos en un océano relativo de ecuaciones sin desechar la vibración de una ciudad como La Habana.

Es raro encontrar a trece personas ávidas de la Cuántica y de Carpentier, pichones de científicos que querían dominar las leyes del núcleo atómico y hacer suya la magdalena de Proust. Pero aún en más extraño que durante esos cinco años gloriosos no nos atacaran los males humanos que emergen en cualquier convivencia… ¿Habrá el sido el sol caribeño? Nunca más he vivido una experiencia similar. Recuerdo que, por aquel entonces, desechaba la memoria y cedía su lugar al razonamiento y la lógica. Muchas fueron las veces que evitando aprenderme una fórmula tuve que deducirla en medio de un examen. Hoy aún tiendo a no ocupar “bytes” con aquellos datos que puedo deducir y de esta manera dejar espacio libre para los imposibles antes de desayunar. Pero el mundo ha cambiado, la tecnología nos ayuda a ser rápidos y, aparentemente, eficientes. Todo el conocimiento está en una nube electrónica que flota, quien sabe dónde, y lo que es peor, algún día puede desaparecer. Muchas veces, durante los tiempos muertos de espera para algo, intento recordar conceptos básicos como la definición de una integral, qué es una derivada, el significado de las leyes de Maxwell o las formas de ciertas curvas simples como el logaritmo, las tangentes etcétera. Me aterra que el desuso y “las facilidades” de una aplicación en internet me lleven al olvido de las esencias. El planeta va hacia una era tecnológica, transhumanismo incluido, en el que se quedaran obsoletas las experiencias básicas y olvidaremos los pilares del todo. ¿Qué sucederá cuando algo definitivamente deje de funcionar? ¿Sabremos llegar al núcleo de la cuestión? ¿Nos daremos cuenta que el problema estará en una división por cero no permitida? ¿Sabremos replantear y resolver una ecuación de segundo grado? Este momento no está tan lejos amigos… ¿cuántos sabéis dividir sin usar la aplicación adecuada de vuestros teléfonos móviles? 

Os quiero, 
Ed.

viernes, 30 de junio de 2017

Viernes... orgulloso.

Hola a tod@s! 
Cada final de junio Madrid se envuelve en un arcoíris, el Orgullo Gay asalta la ciudad, toma cada una de sus aristas, la hace suya. También cada año no dejan de escucharse opiniones diversas, divergentes, convergentes, inteligentes y absurdas sobre la oportunidad de esta celebración. Al acercarse el momento rogué a mis contactos en redes sociales que, por una vez, dejaran de cuestionarse la necesidad del Orgullo. A muchos no nos gusta el botellón, para los no residentes en España aclaro que botellón es la denominación que se le da a centenares de personas bebiendo sin fin y dejándolo todo perdido de suciedad e inmundicia, esta fiesta orgullosa suele convertirse en un enorme botellón. Otros tantos no se sienten cómodos con los “fenotipos” extremos y hablo de la pluma exagerada o la excesiva masculinidad… y así una infinitud de motivos para las disonancias por estos días. Hace poco participé en un Orgullo algo diferente celebrado en Tenerife, allí se intentó darle un tono más intelectual a la cita, buscando la reivindicación, el debate, la cultura, todo sin olvidar la fiesta. Particularmente esta opción me gusta más, pero si algo me caracteriza es la memoria. No olvido y esto no entra en contradicción con el avance. Debemos recordar que fueron los “fenotipos” extremos los que se partieron la cara por todo lo que hoy tenemos. La travesti pintoreteada, el chico que se teñía las uñas y se contoneaba sobre tacones, los musculados vestidos de cuero… ellos rompieron el hielo y prendieron el fuego que otros fueron transformando en leyes. No olvido que mis primeros Orgullos se colorearon de temor y que para llegar a ellos mucho tuve que andar. Hoy es una fiesta, pero una fiesta necesaria porque, en el siglo 21 y con las leyes a favor, aún existen esos silencios que gritan hacia dentro “maricón deja de mostrarte, ya te vale”. Por eso me empeño en dar la cara. La homosexualidad es transversal, está en todas partes, aparece en cualquier estrato social e impregna todas las profesiones. Sin embargo, sólo en algunas se hace patentemente visible. Este año, una vez más El Mundo me sacó entre los homosexuales más influyentes de España, no contento con ello, El País me incluye en un reportaje donde siete caras conocidas rememoramos nuestras salidas del armario y, de nuevo, vinieron las interrogantes: “¿por qué? ¿para qué?” o las expresiones socorridas “prefiero que te saquen por tu ciencia y no por ser homosexual”, “yo te quiero igual, no me importa lo demás”… A ver, salgo porque los referentes son necesarios y en ciencia también hay LGTBi. A ver, sirve para hacer natural algo que no es frecuente. A ver, por mi ciencia salgo cada dos por tres también, pero es que además soy gay, muy gay, re-contra gay y si hay un pichón de científico en Macondo que además se masturba pensando en su amigo futbolista quiero que tenga un referente. No me digas más la absurdez de que “me quieres y lo demás no te importa”, a mí sí me importa con quien compartes tu vida, a quien amas; conmigo puedes compartir tus gustos por una u otro, tus problemas maritales o simplemente de cama, ¿acaso no somos amigos? Pues eso viene en el pack. Me cansan enormemente las situaciones incómodas que se generan cuando aparezco con mi chico en una fiesta, me molesta extraordinariamente la insensibilidad de quien nunca se ha sentido rechazado por ser quien es y pretenda hacerme ver que todo está resuelto. Pero si hay algo que me irrita superlativamente es que estos comportamientos vengan de homosexuales que, mientras disfrutan de lo logrado por otros, hablan de contención, procesiones internas u orgullos de otros. Amig@s, reflexionad sólo un poquito la próxima vez que tengáis la necesidad de expresar vuestra opinión sobre algo para lo cual hay que tener huevos para hacer. ¿Acaso creéis que no soy consciente que con todo esto hay puertas que se me están cerrado? ¿Cuántos de vosotros mismos no habéis re-pensado invitarme a un evento, una fiesta, un comité, por aquello de que es gay, será patente porque lo soltará en cualquier momento, le parará los pies a quien haga un comentario sobre el tema y un largo etcétera? ¿Sabéis las veces al día que tengo que aguantar tonterías y expresiones homófobas que están incorporadas en el habla cotidiana? Las palabras son conceptos, no lo olvidéis.
Y si con todo esto no os he convencido, al menos cortaos de decirme boberías porque seguiré dando la cara… este año han sido portadas en El Mundo y El País, el siguiente las que hagan falta, porque seguiré perteneciendo a tres minorías, soy homosexual, inmigrante y científico, estoy orgulloso de las tres y seguiré haciendo bandera de las mismas.
Os quiero, 
Ed.

viernes, 16 de junio de 2017

Viernes... resumen de noticias, mías

Hola a tod@s! 
Es difícil resumir los días que han pasado. No siempre se tiene la oportunidad de ver la excelencia de una compañía legendaria como la de Martha Graham un jueves y el siguiente a la CND bailando Carmen. Tampoco es común, viajar un viernes a Tenerife, isla que hasta hace poco visualizaba tan sólo a través de aquel verano que inmortalizó Dulce María Loynaz, encontrarte con un amigo-hermano de siempre, ser tratado como alguien especial por los organizadores del ARN, recibir el premio Alan Turing a la Innovación Científica durante una gala que emula a los Globos de Oro… y además, rodeado de gente querida. Pero ya es casi imposible que desde Tenerife te vayas a Londres a impartir una conferencia sobre lo que en el laboratorio haces, con los nervios de hablar en otro idioma y frente a personas que destacan por su eminencia científica. Mas el colmo es encontrarse entre el público los ojos inteligentes y familiares de aquella persona que te inspiró en la juventud, una científica de raza en la que la edad y los avatares no han podido con su alma. Todo eso y algunas cositas ha ocurrido desde el último Viernes hasta hoy. El corazón me estalla de placer, más aún cuando he tenido el privilegio de compartir cada uno de estos momentos con quien quiero… y hablo de ti Ismael. Pero, tal y como me comentó hace algún tiempo un amigo, lo que ayer hiciste se quedó ayer. La vida sigue y cada día suma retos. Ahora viene el momento de terminar un proyecto en el que he invertido una cantidad ingente de años, recursos y neuronas… ahora es el momento de volver a probarme, de saltar otra verja y abrir otra puerta.  
Os quiero, 
Ed. 
PD: Sí, por Madrid nos asamos… lentamente.





domingo, 28 de mayo de 2017

Viernes... variopinto, un domingo pre estival.

Hola a tod@s! 
No es viernes, pero me levanté con la necesidad de escribir un Viernes. ¿Qué más da si en realidad es domingo pre estival en Madrid, por supuesto? 
¿Pre estival dije? Nada de eso, el verano ya está aquí y lo sé porque en la Feria del Libro sudé lo no escrito buscando ese chollo que casi nunca aparece… terminé empapado, achicharrado, sediento, pero con la Poesía Completa de Lezama Lima bajo el brazo y también la ismaliña mirada de incomprensión al ver mi exagerado entusiasmo por un libraco lleno de versos. Siempre he pensado que el mundo de hoy, a diferencia del de ayer, carece de poesía, pero ese será tema, o no, para otro Viernes. Sigo… paseando por las casetas de la Feria me encontré, por segunda vez en menos de una semana, con unos ojos enormes que parecen ver la realidad de otra manera. Era Daína Chaviano que allí estaba para firmar sus “Extraños Testimonios”, un libro de cuentos deliciosos paridos en la Isla de las Metáforas hace mucho, pero mucho tiempo. Los cubanos ¿la recordáis? Daína fue una especie de musa-ventana hacia otros aires en mis años adolecentes. Leer su “Los Mundos que Amo” fue como respirar oxígeno limpio en una ciénaga de metano.
Hace unos pocos días pude hablar con ella, le hice la pregunta que guardaba desde mi Jovellanos asfixiante y obtuve la respuesta que tuvo que esperar años. Inmortalicé el momento en blanco y negro porque es como una memoria traída al futuro, a estos tiempos que corren sin mirar lo que deja en el camino. Tiempos en los que vuelve aparecer un fenómeno singular en el cielo y hablo de Tabby, la estrella que se “oscurece” sin explicación alguna. Resulta que en menos de 24 horas la traviesa Tabby se torna menos brillante en proporciones significativas. ¿Por qué? Y es entonces que la sombra de una megaestructura alienígena vuelve a sobrevolarnos. La historia comienza hace dos años, cuando la estrellita hizo la misma “gracieta” y se supuso que una “manada” de cometas ensombrecía el brillo Tabiano, el mismo que recuperó su esplendor una semana después. Pero ahora vuelve a ocurrir y a mí, digan los que digan, me gusta pensar que estamos frente a una armazón creada desde la inteligencia para aprovechar la energía de esta estrella y, como efecto secundario, alguna sombra que nos llega. Disculpadme, pero ser científico es dar crédito a la imaginación. Si así no fuera, pocas cosas tendríamos a nuestra disposición. ¿Acaso no es una locura el mundo cuántico? ¿Qué me comentáis del principio de incertidumbre, las partículas entrelazadas o la propia relatividad? Lo curioso es que todo lo que mencioné en la oración anterior fue imaginado con una maleta en mano. Una exposición en la Casa de Correos de Cibeles titulada Ciencia de Acogida lo trae a colación. La primera mitad del siglo XX fue un hervidero para la Física.
Todo se reformuló y la visión del universo cambió rotundamente. Pero esto se hizo con dos guerras mundiales por medio, un holocausto y mil trabas más. Einstein, Bohr, Born y otros muchos desarrollaron lo que hoy damos por cierto, saltando de una ciudad a otra, huyendo de una bomba, refugiándose lejos de sus orígenes… Debido a la permanente estupidez humana, los magnos tuvieron que pensar con una maleta en mano. Pero la historia a veces es mucho más retorcida y para ejemplo tenemos al gran Alan Turing, aquel que tuvo que soltar lastre, romper límites y auto-barreras para imaginar-crear una máquina que emula al cerebro. Un artefacto que ayudó a ganar la guerra contra el fascismo pero que no fue suficiente para admitirlo como persona. Su homosexualidad pesó más que la inteligencia y el servicio prestado a la humanidad. Por eso hoy tengo el placer inmenso de anunciaros que el premio Alan Turing de Innovación Científica de este año estará en mis manos en breve.
Os quiero, Ed.

sábado, 6 de mayo de 2017

Viernes...

Hola a tod@s! 
Un texto cada Viernes fue un pacto con el diablo y un exorcismo al mismo tiempo. El diablo me dio un cheque, probablemente envenenado, que me servía para aguantarme las ganas de colgar los guantes, el exorcismo era necesario. Mi Viernes pocas veces gustaron en el pasado, otras simplemente se quedaban en los buzones en forma de bits que nunca se desarrollaron en sonoras palabras. Luego llegó el blog y más tarde Facebook y Twiter. Entonces el cheque a veces funcionaba y a veces no. Sin embargo, el exorcismo siempre tuvo lugar. Hace un par de semanas dije que tiraba la toalla, pero no eran mis Viernes los que tiraba por una ventana, eso creo que nunca lo haré. La toalla está tirada y olvidada en alguna parte del camino… dejé atrás las ganas de cambiar a quien para asno nació, con el resto sigo la vereda, buscando la sombra que proporciona la sapiencia. 
Gante, Brujas, Bruselas, Castilla la Mancha, Galicia y… Madrid, por supuesto. Por ahí han ido mis pasos estos días. Un encuentro científico me llevó a Gante, ciudad hermosa que, medianamente, descubrí. Una noche mágica en Brujas pasé y en Bruselas un príncipe de pocos meses, gestado por subrogación, me enamoró. Luego vino La Mancha y allí nuevamente fue la ciencia, esta vez en castellano, la que me llevó. Más tarde a Santiago de Compostela fui para oponerme, científicamente hablando, a un Pope de las células madres. Y en Madrid, mi eterno Madrid, cambié las maletas, dormí poco y algunas cosas vi. Gante es un bullicio científico que se expresa en inglés gutural. Hablar de esas células que se polarizan y deciden el curso de una infección fue un placer que a medias disfruté. Como diría alguien que de mí cerca estuvo: “no me despojo del polvo de la dehesa”. Dos conferencias antes de la mía hablaban de un imposible que mis datos resolvían… pero, lo de haber nacido latino siempre arrastra y cosas como estas deben suceder para darnos cuenta, una vez más, que el talento está homogéneamente repartido… cuestión de desarrollarlo y darlo a conocer. La noche en la ciudad de los puentes, Brugges/Brujas, que nada tiene que ver con señoras volando en escobas fue, simplemente, mágica… pasear con algo de frío, pero no mucho, por sus calles fantasmas se antoja una delicia para la vista que no se logra inmortalizar con ningún objetivo. Más tarde en Bruselas cambiamos nuestros planes de salidas y paseos por tener en brazos a un ser adorable que ha venido al mundo, gracias a la gestación subrogada, para alegrar la vida de dos amigos que en Bélgica viven. Anoche una buena amiga que para Guatemala parte, me decía que el cuerpo de una mujer no se alquila y de acuerdo estoy, pero la felicidad de un acuerdo mutuo sin explotación mediada puede tener cabida en una sociedad donde atrás deje el modo patriarcal de convivencia. Cambiando de tercio… de tercio, perspectivas y paisajes; Castilla La Mancha me recibió para escuchar mi perolata sobre el papel de una molécula en la viabilidad de un paciente infectado con bacterias… tema sin gota de glamour que me apasiona y me hace pensar día sí y día también. Hace muchos años, trasladé una idea de este campo al cáncer, ahora hacemos el camino contrario, y es que en la naturaleza todo es armonía. Una concepto revolucionario que hace su agosto en las terapias contra el cáncer se puede aplicar en la infecciones bacterianas, lo que llamamos sepsis, y lo dejo ahí… no quiero que los pocos que esto leen dejen de hacerlo. Para el final, estuvo Santiago, no aquel Lorquiano, hablo del Compostelano. Allí me invitaron para hacerle la vida difícil a un científico insigne que hablaría de células madres. Lo llaman “Escola Fonseca” y consiste en un enfrentamiento didáctico y dialéctico entre dos científicos con espectadores, también científicos. Esta vez me tocaba oponerme a sus ideas… en septiembre seré yo el que exponga las mías y otro intentará bajarme el tono. Lo disfruté. Pero entre media de tanto lío estuvo Madrid, dos espectáculos de danza y una película sobre la vida de Stephan Zweig que recomiendo. El Teatro Real sirvió de sustento para el salto cuántico que la Compañía Nacional de Danza ha dado bailando al difícil Forsythe y, mientras tanto, el Teatro del Canal prestó sus tablas a los herederos de Béjart que triunfaron, una vez más, con el incombustible “Bólero” que un día concibiera Ravel. Lo de Zweig… siempre lo digo, su “El mundo de ayer” debería ser lectura obligada para todo europeo… y ya. ¿Estuve muy engolado Jorge? 
Os quiero, 
Ed.

viernes, 14 de abril de 2017

Viernes... new age

Hola a tod@s! 
Vía linkedIn un viejo amigo, Michel, me contacta, reprocha que mis Viernes hayan muerto. Ligio, desde Matanzas, me dice algo parecido. Por España las banderas en los cuarteles se izan a media asta en señal de duelo por la muerte de Jesús (el bíblico)… ante mi pregunta tengo por respuesta: “siempre ha sido así”. Trump asume su papel de presidente de Estados Unidos, la prueba está en dos bombardeos en una semana. En la Madre Patria se presentan los presupuestos generales del estado, suben las partidas dirigidas a prestamos a la Ciencia, es decir, tenemos que pedir prestado para investigar… las subvenciones bajan. Mientras tanto, descubren que Encélado, una luna de Saturno, podría albergar vida tal y como la conocemos… esto último será lo recordado. 
Queridos Ligio y Michel, mis Viernes no han muerto… simplemente me mordía la lengua con riesgo de morir envenenado. 
Una vez dejé atrás una Isla, la metafórica, con el sólo objetivo de ser yo… 21 años después me percato que la lucha no tiene tregua. Durante mucho tiempo pensé que entregar mis días al conocimiento siempre sería recompensado… pero no es así, el vulgo prima. Las opciones son pocas y optaré por la burbuja… dicho esto: Adiós digo a la intención de arar en el mar, una nueva máxima incorporo a mi vida y es aquella que dijo un personaje de Buñuel al ofrecer exquisito vino a su jardinero en “El discreto encanto de la burguesía”… si no la has visto, ahí está youtube. Años me ha costado entender que otro amigo, Gabi, tiene razón en su desasosiego. Poco, si algo, se puede hacer con el que por sí sólo no hace sinapsis. ¿Merece la pena usar media neurona en hacer pensar a quien sólo repite un salmo? Antes hubiese dicho sí… hoy Gabi me ha ganado la partida. Tiro la toalla, pero con aquellos que debieron ser mujer, negra, inmigrante y lesbiana para entender la diferencia entre ser y estar. Desisto, pero de aquellos que dicen “te quiero” sin saber que el movimiento sólo se demuestra al andar. Dimito de todo intento de culturizar a quien contento está de ser asno. Sólo merece la pena poner “… bellezas en el entendimiento” como aquella mexicana que lo hizo todo por conocer, “la peor de todas” Sor Juana Inés. 
Os quiero, Ed.

domingo, 5 de marzo de 2017

Viernes... otra vez tardío.

Hola a tod@s! 
... al final será que no estamos solos. El mundo sigue pendiente de las payasadas de Trump, por Madrid se ha paseado un autobús con propaganda anti-niños transexuales, un eurodiputado polaco asegura que la mujeres son inferiores, los prelados siguen vociferando que los gays deberíamos ir al infierno terrenal, a mi me tienen harto con la cantaleta de los valores, ya lo dije: poneos a pensar, leer y trabajar… lo valores reales emergerán solos sin necesidad de dictados, la ciática vuelve a protestar…
pero al final será que no estamos solos. Hace unos días lo anunciaba la NASA, a 40 años luz existe un sistema planetario parecido al nuestro, siete planetas y algunos con posibilidades de vida, al menos la forma de vida que conocemos. Esta y no las otras, es la noticia importante, probablemente la que siglos después se recordará. ¿Quién sabe cuándo será necesario irnos de aquí? ¿Hacia dónde enfilar las velas? Ya sé que está lejos y cuando se dice lejos y se habla del espacio… es extremadamente lejos. Pero una vez, no hace mucho, lejos estaba América de Europa. La Física dice que es imposible viajar a una velocidad mayor que la de la luz y no lo pongo en duda, por ahora, pero el espacio exterior es un misterio que sólo se ha modelado en papel y las pantallas de los ordenadores. ¿Quién podía imaginar que la luz se desviaba en presencia de un campo gravitatorio? Esto ocurre debido a la deformidad del espacio alrededor de una masa. ¡Vaya trabalenguas! Pero es así… entonces por qué no soñar con buscar un pliegue, una anomalía, una singularidad que haga posible este viaje. Mientras tanto, me complace pensar que al final será que no estamos solos. De la misma manera que aquí surgió la vida debido a la “(bendita) circunstancia del agua por todas partes”, allí, o allá porque lejos está, pudo ocurrir lo mismo. Dejemos de ser tan egocéntricos y pensarnos únicos en la bastedad del universo. La vida surge a partir de unos cuantos elementos, algo de electricidad y poco más.
Os quiero, 
Ed.

viernes, 17 de febrero de 2017

Viernes... no apto para intolerantes a la glucosa

Hola a tod@s! 
Otro amigo se fue a Harvard, allí se congela pero mira con perspectiva el futuro. Estados Unidos, el monstruo que extrañamos, se alimenta del talento que busca sueños profesionales no viables en sus orígenes. Inteligente manera de situarse a la cabeza del planeta y, como dicen ellos, “to drive the train”. Pero ha llegado Trump, el millonario que le han dejado jugar a ser presidente… alguien que ignora que muchos no pensamos en “el mercado” cuando decidimos qué hacer con nuestras vidas. Sus juegos, reídos por una mayoría ¿cansada? de aquello que olía a progreso, pueden traer el retroceso definitivo del mundo anglosajón, el mismo que empezó aquel lunes de BrExit. Antes no entendía la decadencia y caída de imperios, el olvido de Roma y Venecia, el apagado de los egipcios, la Grecia de los sabios, “no es posible en tiempos que corren”, me decía… sí lo es. Dos decisiones democráticas han dado luz verde al fin de un tiempo. ¿Qué idioma tendrán que aprender los científicos de mañana para comunicarse? Algunos apuestan por el chino y no pocos hijos de la City ya hacen sus pinitos con el mandarín. Lo que si parece ser una realidad palmaria es que los tiempos de la intelectualidad sabia que “conduce el tren” van quedando atrás, pocos son los reductos donde priman la bondades que brinda el conocimiento, la belleza de la creación. Una amiga, Alicia, me decía ayer que luego de 15 horas “non stop” de trabajo se relaja leyendo poesía y una sonrisa se me dibujó en la cara, recordé aquellos tiempos en que un libro me acompañaba para matar el tiempo eterno de espera de los autobuses (guaguas) en una La Habana que me viene a la mente en tonos grises, como una fotografía desgastada. Hoy leo en el metro, debajo de la tierra, intentando avanzar cada segundo en el tiempo que separa mi casa del laboratorio. Mis trayectos de ida y vuelta se van llenando de historias de otros… por estos días toca Jonathan Coen y su visión de la Inglaterra del siglo 21, autor ágil que evita la trampa y simula abandonarte de cuando en vez como consiente de que estás en el metro y tu atención se desvía de sus letras.
Mientras tanto, en otro metro y hacia otra parte de la ciudad, alguien lee otras letras… por estos días se sumerge en “La insoportable levedad del ser”, sugerencia de lector viejo, he de decir. Ese alguien disfruta, años después, de aquella lectura casi prohibida que tanto gocé en La Habana universitaria de la Isla Metafórica. Ismael, “ese alguien”, se solidifica en mí… encontrarlo fue beber agua en el desierto. Muchas personas me han acompañado en este viaje que llamamos vida que se acerca a los cincuenta, todas han cumplido una función, de todas he aprendido y casi todas se han quedado aunque el espacio, y a veces la circunstancia del agua por todas partes, impida tocarnos. Sin embargo, sin temer en caer en la vulgar ceguera que genera la novedad, la complementariedad ha hecho máximos y me induce a caer en el clasicismo… yo, el mismo que usaba las camisetas del revés y el pelo más allá de los hombros cuando aprendía Mecánica Cuántica y Física Nuclear. A veces lo clásico nos reivindica modernos, pero no lo justifico, no tengo que justificar nada. Fue simple… una comida, una conversación de comparaciones y le pregunté: ¿Te quieres casar conmigo? Y me dijo que si. Ya está, me caso con Ismael, así será.
Os quiero, 
Ed.

sábado, 28 de enero de 2017

Viernes... a secas.

Hola a tod@s!
Ayer hizo un año más de la liberación de Auschwitz, una página vergonzosa de nuestra especie. En algún lugar leí que tiempo antes de que se iniciara aquel despropósito alguien hizo un censo de judíos. El propósito era identificarse para crear comunidades fuertes, el listado sirvió para localizarlos a todos. Ayer fui al teatro para ver “El cartógrafo”, una historia en tres tiempos sobre el gueto de Varsovia. También ayer seguí leyendo, por todas partes, las nuevas-viejas medidas de trump para hacer América grande otra vez… ¿hacer América grande?, América se ha hecho grande con inmigrantes de todo el planeta, con talento que buscaron un nicho en aquel sitio. Pero el concepto grande sólo engloba a una raza, una forma de pensar y un dios. Ayer pensé que estoy en mil listas: los no sé cuantos gays que influyen, los tanto-tantos científicos, los cuanto-cuanto inmigrantes que han triunfado… soy carne de cañón para la avanzadilla que quiere hacer a América y el Mundo grandes otra vez. Esta semana escuché al presidente de nuestro gobierno decir que no iba al cine, que desconocía las películas nominadas a los Goyas… ayer leí que Nuria Espert decía estar segura de que la concejala de cultura del ayuntamiento de Madrid ni siquiera leía. El ministro de economía no mencionó la palabra Ciencia en una entrevista de una hora de duración sobre sus objetivos en estos tiempos … la periodista que lo entrevistaba-acosaba tampoco se lo preguntó, en el ministerio de economía está la secretaría de estado de Ciencia.
Una farmacéutica me obliga a retirar una publicación por incumplir algún procedimiento burocrático, el resultado es negativo… casualidades. América quiere volver a ser grande, los británicos le siguen el juego y detrás irán cada uno de los países que quieren estar en el big club… sin mirar más allá, sin percatarse de que este pan es el hambre de mañana. Paren el mundo que, al menos yo, me quiero bajar.
Os quiero, 
Ed.

viernes, 13 de enero de 2017

Viernes y un amigo se va a Harvard...

Hola a tod@s! 
Ha pasado el tiempo y por pasar hasta un águila pasó por el mar. Probablemente pocos habrán notado la ausencia de Viernes, si una cosa tengo clara es cuan prescindibles somos.

Pero hoy recupero la costumbre, soy un animal de costumbres, no lo puedo evitar… Me despierto con una alarma en las redes sociales, todos los días tenemos una o dos y hasta tres. Hoy las manos a la cabeza como símbolo de espanto tiene una diana, Obama. A una semana de marcharse de la Casa Blanca elimina la ley que permite la regularización de cubanos que entran de manera ilegal a los Estados Unidos. Un privilegio, envidiado, criticado y utilizado. ¿Qué decir? Luego de ver las imágenes que llegaron de la Isla Metafórica y escuchar los testimonios de visitantes recientes… no me cabe duda que sus habitantes, potenciales y principales beneficiarios, no necesitan semejante ley. Los llantos desgarrados por la pérdida, espero que irreparable, de quien ya se fue pero parece estar en cada piedra según reza en los numerosos graffitis que proliferan en la tierra metafórica, junto con los gritos de “por qué no me morí yo en vez de él”, son datos que cualquier mente despejada interpreta como válidos, significativos y contundentes… ¿para qué se necesita una ley semejante en el país vecino si la Isla es el paraíso terrenal? Amén de la ironía, otra cosa me queda clara: el síndrome de Estocolmo puede tener efecto masivo y para muestra, mil imágenes. Pero como dije en el título, un amigo se va Harvard y yo lo envidio. Suspiro por él, tendrá la oportunidad de aislarse, vivir en una burbuja y hacer de ella su universo. Hoy más que nunca quisiera hacerlo, me encantaría comunicarme tan sólo con quienes hablan mi lenguaje, hacerme pequeñito y pasar inadvertido para los monstruos, poder soñar sin tener la conciencia de que voy a despertar. Pero se torna imposible, ya vivo en la red y me expreso sintético en 140 caracteres. A veces intento transmitir conocimiento y me veo contando letras para resumir “La Consagración de la Primavera” o referirme aquel guardián que correteaba entre el trigal o el centeno. Luego nos quejamos de trump y su insolente manera de comunicación… ¿por qué lo hacemos si hoy la lectura no va más allá de dos twists? De qué hablamos si aquellos que señalan a fidel como un tirano, luego dicen que franco promovía a la “gente de bien” o quienes, por el contrario, clasifican de dictador al segundo, salen a las calles anegados en lágrimas por la muerte del primero. ¿Dónde están las neuronas? En una película genial, parida en la Metafórica Isla al final de los sesenta, el protagonista sentenciaba que “la falta de memoria era una de las principales características del subdesarrollo”… hoy más que nunca lo subscribo. Agregaría, la soledad de espíritu y la búsqueda de un bastón sobre quien verter el peso de la culpa y el futuro. Estas últimas hacen que el hombre haya creado una pléyade de dioses, pobres criaturas que una vez inventadas han tenido que asumir la responsabilidad de engendrar a su creador: el hombre. Y así voy, envidiosamente contento porque un amigo se va a Harvard, porque otro entra en el selecto club de Nature y esperando que me pongáis verde por decir un par de verdades. 

Os quiero, 
Ed.