sábado, 1 de noviembre de 2014

Viernes de esos que son especiales...

Hola a tod@s! 
Quien piense que trabajar en un laboratorio escudriñando los entresijos de la verdad es algo excitante y lleno de momentos explosivos, se equivoca radicalmente. La mayoría de los días pasan entre el estrés de los experimentos y la decepción del fracaso, entre la planificación exhaustiva y la interpretación de datos, entre el enamoramiento y el desamor. Por ello cuando, de repente, aquello que llevas persiguiendo, que has visto hasta en sueño, aparece frente a ti sin mucho vestido, sin apenas ornamentos, desnudo y sin sombrilla, entonces piensas que merece la pena todo lo anterior. Esta semana ha sido una de esas en que parece que alguien ha bajado del pedestal y te ha rozado la cabeza. De las poquísimas que guardas como especiales, y yo me enteré por un mensaje de whatsapp. Sí, me comunico con mis “becarios” por un grupo de whatsapp, de esa manera cuando estoy en una reunión estúpida escuchando mil mentiras, cuatro promesas y veinticinco pijadas puedo seguir lo que pasa en el lab… suelo recibir mensajes tales como: “Henry, trae la tripsina a cultivos de una vez”, “Carol, ve a por buffys”, “chicos la muestra ya la extrajeron, quién va a buscarla, yo estoy liado con mil tubos en el citómetro”… sobre las dos de la tarde cambia el tema y comienzan los “jefe, vamos a comer a las 3, ¿te vienes?”, “alguien me trae la comida, tengo que comer en 10 minutos que me quitan el confocal”, por la noche o algún fin de semana nos mandamos figuras de publicaciones recientes que confirman o defenestran nuestras hipótesis, a veces configuramos experimentos y parece que no paramos de trabajar. Pero esta vez fue diferente, yo estaba frente a, en fin, prefiero no usar adjetivos, mi estómago se revolvía mientras me mordía la lengua para no mandar lejos aquella persona, entonces me sonó el teléfono, un whatsapp de Víctor, tan sólo una gráfica con un análisis estadístico… me cambió el día, pasé de odiar a amar. Allí estaba confirmada lo que pensábamos, era cierto. Acto seguido Carol me coronaba como “el puto amo”, y yo prometí pasar a firmar los whatsapp como EPA haciendo caso a mi Carol querida. Ya lo sabemos, ya lo confirmamos, ya descubrimos el por qué de tanta infección en las personas que sufren un ictus. Ahora falta refinarlo, plantear una solución parece fácil, relacionarlo con el buen o mal progreso de la enfermedad, también. Esta semanas abrimos una puerta, y mi esto nos da fuerza para seguir a pesar de todo.
Pero la alegría no paró aquí, ese mismo día, cuando la noche se iba apoderando de las horas, recibí otro mensaje: “¿aceptas que los gallegos te demos una medalla?”, fue la pregunta. “¿Una medalla?” fue mi respuesta… media hora después preparaba mi viaje y escribo estas líneas en el tren de regreso a Madrid, con una medalla y mucho cariño gallego.
Os quiero, 
Ed.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

felicidades por dos

Anónimo dijo...

Enhorabuena amigo

Anónimo dijo...

Genial lo que pones ... y se hizo la luz!

Anónimo dijo...

una gran persona eres chaval

Anónimo dijo...

Te veo decidido a dejar de hablar de actualidad politica. mejor la verdad

Anónimo dijo...

Buen cambio de look en el blog. El otro era demasiado oscuro.

Anónimo dijo...

genial, genial, genial, genial, queda claro

Anónimo dijo...

¿y a qué cine voy?

Anónimo dijo...

Deberías tener un blog científico

Anónimo dijo...

"desnudo y sin sombrilla..." que bonito te quedó bro!

Anónimo dijo...

Enhorabuena

LILO dijo...

¡Bieeen! Me tienes que contar los detalles de por qué la sepsis :-). Mil muas.

Alberto Ribas dijo...

Felicidades Eduardo, todo un honor tener gallegos tan majos :)

Anónimo dijo...

Hijo, ?te acuerdas del paseo a los impresionistas cuando regrese a
> engancharme de tu brazo con los ojos llenos de lagrimas? Eso me pasa
> cuando me cuentas de tus exitos cientificos, de tu ilusion a pesar de todo,
> que la vida confirma, y que me llenan de orgullo, de amor y de nostalgia,
> por encima de todo. Felicidades, hijo, Marlen