viernes, 16 de agosto de 2013

Viernes de altas tierras...

Hola a tod@s!
Por aquí seguimos, en un mundo donde matar a más de 500 personas durante un “desalojo” puede ser la noticia con la que amenizas la comida y como mucho la gente piensa: “vaya, me quedé sin poder visitar las pirámides”. Algun@s van más allá y reflexionan: “al menos se va a beneficiar el turismo español”, aunque esto último está desaconsejado por una eurodiputada británica que no tienen mucho que hacer. Pues si, en el país de la pirámides y los secretos se gesta una guerra civil y, mientras tanto, Gran Bretaña y España desempolvan el tema Gibraltar para hacer más ameno lo de tener temperaturas altas. Yo, sin prever nada de esto me lie la manta a la cabeza y, con una troupe muy entretenida, nos lanzamos a descubrir las High Lands escocesas. Ya tuve que aguantar que algún mequetrefe dijeran una bobería sobre mis tweets desde el sitio… pero eso es algo normal, vamos que ni caso.
Lo cierto es que llegamos a Edimburgo e inmediatamente cambiamos el chip obligados por una temperatura más fresca y otras circunstancias. Primero fue inspeccionar la ciudad, pequeña pero elegante, probablemente más majestuosa en mis sueños. Eso si, llena de creatividad. Resulta que hace casi un siglo, para celebrar que la guerra había terminado, allí se organizó un festival de artes escénicas. Entonces muchas compañías de teatro, danza “and so on” se presentaron, pero 4 de ellas se quedaron fuera del programa… “no había cama pa’ tanta gente” diría un cubano. Sin embargo, aquello no las desanimó y crearon un festival alternativo al margen del oficial que llamaron “Fringe” (marginal en inglés). Desde entonces Fringe es el festival de festivales, allí estuvimos. La Royal Mille estaba repleta de pequeños avances de lo que se podía ver en las salas de toda la ciudad. Nosotros fuimos a dos propuestas, una ya conocida y traída por algunos amigos desde NY y otra muy británica.
La primera, increíblemente mejor que cuando la vi en NY, la segunda toda una clase de escuela dramática inglesa. No tuvimos tiempo para mucho, queda para la próxima pasear por la Ciudad Cerrada, aquella donde confinaron a los enfermos de peste durante 100 años y hoy se llena de muñecas por la visión de una médium japonesa. También me quedó por ver la sangre del amante de María Estuardo, asesinado… no sé sabe muy bien por quién. Todo esto y algo más lo cambiamos por meternos en un coche y viajar muchos kilómetros por esas tierras altas, verdes, vírgenes. Quienes me conocen sabéis que entre las cosas que trato mantener lejos de mí están las dinámicas de grupo y los viajes en coches. Las primeras me agotan, los segundos me marean. No obstante, debo decir que ha sido una de las experiencias más placenteras que he experimentado. Con rumbo al norte nos hicimos más de 500 km para buscar Ullapool y desde allí otras tantas millas para recorrer unos montes tan verdes que duelen. La desintoxicación fue brutal, ni un solo edificio, muy pocas personas, todo lagos, mar, cascadas, primos de Bambi, ovejas, vacas peludas y una compañía inmejorable. Durante las horas de coches pasábamos de analizar la política agraria de la UE a la estrategia de embrutecimiento que gestan las televisiones privadas, una maestra nos hablaba de cómo enseñar a no marcar diferencias en los niños y un periodista se nos dormía mientras visitábamos una isla que sólo él había incluido en el itinerario.
Todo amenizado por el mejor de los maestros de ceremonias: Nelson, el amigo cubano-argentino-newyorker que siempre tiene una palabra feliz para cualquier desenlace. Más de una vez los siete viajeros pensamos que detrás de aquello estaba el fin del mundo, alguna vez el silencio coronó la visión difícil de describir y sólo la voz de Chavela Vargas “perturbaba” el momento. Y aquí lo dejo, gracias Jose, Amparo, David, César, Carlos y Nelson por estos días tan agradables.
Os quiero, 
Ed.






PD: Felicidades a Jose, Ahmed y JL.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Envidia me das!

Anónimo dijo...

Que tonto eres chaval, te crees que has descubierto Escocia. Para los europeos de verdad siempre ha estado cerca. Ahora vienes tenemos que soportar que nos cuentes tus aventuras por las tierras que estamos hartos de visitar. Para cuando una ley para devolver a tios como este para su terruño.

Anónimo dijo...

Que lindas la fotos Ed. Dan ganas de estar allí. Me encanta como lo cuentas todo. Un abrazo fuerte, Heriberto.

Anónimo dijo...

Al anónimo 2: Me da vergüenza ajena tu comentario.

Anónimo dijo...

Se supone que este señor es científico precario de este país. Mira que bien se lo monta por tierras altas. Expulsión ya a todo estos.

Anónimo dijo...

Ed ni caso. No entiendo porque son lectores fieles estos/as cromañones.

Anónimo dijo...

Este año nos quedamos sin posado ligero de ropa?

Anónimo dijo...

Mejor de Tierras Altas, no?

Anónimo dijo...

Nunca me imaginé mezclar las HighLands con Chavela Vargas pero me parece fascinante la idea.

Anónimo dijo...

La foto del salto es de concurso.

Anónimo dijo...

No hay nada más gris que la envidia dearest!

Anónimo dijo...

Ed, no te desanimes por estos comentarios negativos. Todos los inmigrantes de una forma u otra somos víctimas del discrimen. El tonto que escribió la nota discordante solo recordarle que ellos, los Españoles fueron inmigrantes desde hace muchísimo tiempo y aun lo son. Que se dediquen arreglar su país que deja muchísimo que hablar para tener más de 500 años de existencia y haber sido prácticamente los dueños de esta parte del planeta (Américas) por otros tantos y hoy están pidiendo el agua por señas…

Anónimo dijo...

Felicidades!!!!! Excelente!!!!!! Viajamos con ustedes tambien, tu relato descriptibo es fascinate....Arriba siempre y que viva la libertad de expresion, pero recordar siempre los diez mandamientos celestiales..AMAR A SU PROJIMO COMO A USTED MISMO, no hagas caso de los comentarios fuera de lugar, porque solo son eso FUERA DE LUGAR.....Bien por ti

Ian Castletown dijo...

Querido Ed, gracias por dedicarnos este blog todos los viernes. En budismo solemos decir "me regocijo de tus méritos" , La envidia al igual que otras muchas cosas nos las trabajamos para desalojarlas de nuestras vidas. Me da pena contemplar que entre los lectores existe slguno qye necesita trabajarse la tontería. Ojalá pueda encontrar una buena terapia para poder erradicar este mal de su vida. Por favor sigue escribiendo desde el corazón con esa exquisitez que te caractetiza. Gracias por tu generosidad al brindarnos todas las semanas tus viernes.