Hola a tod@s!
Ayer Ismael, tras una conversación sobre células que viajan por el torrente sanguíneo, me preguntó: ¿Cómo es que aún no sabemos tantas cosas? Reconozco que una furia me invadió, también reconozco que me tranquilicé, respiré un par de veces y luego le pregunté: “¿Cuántos científicos conoces? ¿Cuántas personas de cualquier entorno deciden entender lo que sucede y no aceptar los dogmas?” La conversación derivó a temas más mundanos sobre decisiones diarias, la cuestión se diluyó en el agua de lo cotidiano. Pero el tema me asaltó al despertarme… un amigo virtual, una de esas personas con las que, gracias a la red, llevamos intercambiando ideas desde hace más de dos años, me comenta una historia triste con una amiga y el cáncer como protagonistas… la pregunta, de alguna manera, vuelve a surgir. La respuesta es la misma: ¿Cuántos científicos conoces? ¿Cuántas personas de tu entorno deciden entender la naturaleza y su complejidad? Pero hay más, conozco personas curiosas e inteligentes que tampoco han decidido invertir su tiempo, oro en todos los casos, en buscar respuestas… es más cómodo aceptar el credo y disfrutar de lo hecho. Curiosa la manera que tenemos los humanos de vivir y también exigir. La gran mayoría elige tener fe en vez de buscar respuestas. Probablemente es más fácil optar por una divinidad que nos conduzca en vez de encontrar nosotros el camino. Hace poco discutía con un amigo sobre tema. Él, devoto cristiano y persona culta, me admitía que la fe podría ser algo sin explicación pero que la biblia representaba la prueba de la existencia de un ser supremo que guía nuestros días. Me gusta discutir con personas que no tienen mi misma opinión siempre y cuando la ceguera de un “por qué sí” no sea la base de su credo. ¿La biblia prueba de la existencia de un “algo” superior? El argumento es rebatible. Amén de que apuesto lo que no tengo a que más del 80 porciento de los seguidores del libro sagrado no se lo han leído, en la biblia nunca encontré un mensaje de su escritor que me haga palmaria su divinidad… yo sí me la leí. En sus páginas no hay un “recado” del “creador” dirigido al científico del futuro con una pista notoria. Por mucho que leí nunca encontré un “… la vida está en dos hebras que se retuercen”, tampoco leí “… no viajarás más veloz que la luz”. En su lugar muchas temeridades que ya no tienen lugar, un “hágase la luz” y “comerás con el sudor de tu frente” por no citar aquello de la costilla y las plagas. Mi amigo, que ya dije es culto y nada fanático, prometió estudiar a fondo para nuestro próximo encuentro, físico o virtual, qué más da.

Os quiero,
Ed.