sábado, 21 de diciembre de 2013

sin poder decir adiós...

Ayer pensé escribir un Viernes entonado, reivindicativo, incendiario. Pensé en un texto pleno de proclamas y metáforas para describir lo que acontece en mi España querida. Sin embargo, pensé demasiado rápido, apresuré el paso en demasía… al caer la tarde choqué de bruces con una pared demasiado alta, demasiado fría. Mami dejaba el mundo que conocemos y yo sentía un vacío difícil de describir. Ya nadie me escribirá cartas-diarios donde se podía leer: “… bueno mi amor me voy a dormir, hasta mañana. Ya es mañana, ahora me voy a comprar el pan hace un calor del carajo”. Tampoco recibiré flores amarillas entre esas hojas también amarillentas que reciclaba de viejas libretas y me llenaba de cariño. Una vez me mandó una flor morada y con ella una nota que rezaba: “me patee todo Jovellanos y no encontré una puñetera flor amarilla”. Durante mi infancia ella fue mi protectora, mi compañera de juegos, mi todo. Cuando soñaba con descubrir una pócima para la vida eterna siempre hablaba de dos dosis una para ella y otra para mí. De ella aprendí que es bueno pedir perdón cuando nos arrepentimos. Fue ella quien me enseñó a leer, a contar, a sumar y restar. Lo de multiplicar y dividir lo aprendimos juntos cuando decidió empezar la escuela de mayores para poder enseñarme algunas cosas más. De su mano íbamos cada semana a la librería para que yo escogiera los libros que quisiera mientras ella se quitaba de todo por complacerme. Más tarde, cuando ya era estudiante en la Universidad, me decía que seguía  pasando por la librería pero no sabía qué libro comprarme. Cocinaba fatal, olvidaba poner sal a la comida y se les quemaba los frijoles, pero todos los días me esperaba para almorzar y  se deleitaba con mis anécdotas sobre lo que había aprendido. Le gustaba dormir la siesta, le encantaba bailar, lloraba cuando escuchaba “Con tu blanca palidez” pero sobre todas las cosas me amaba como a nadie. En los momentos malos de hambruna buscaba debajo de las piedras para mandarme un pan con bistec a la universidad, carne que no comía para dármela. Mucho después se sobrepuso al miedo por lo desconocido, se montó en un avión y viajó, más que por el espacio viajó en el tiempo para verme en Madrid. Aquí le tocó un invierno de esos que sólo llueve y se llevó la idea de que Madrid era Londres. Solían decir quienes la veían que muchas veces contaba hasta seis con los dedos en una especie de plegaria. Era su forma de calcular la diferencia horaria entre Cuba y España y así imaginarse si estaba en el laboratorio o en la cama. A veces me mandaba fotos disfrazada de persona que vive en el frio y la imagino riéndose mientras lo hacía. Un día, luego de siete años de padecer Alzheimer, mi padre se fue. No lloró, lo había hecho hacía mucho cuando dejó de reconocerla. Entonces mi madre tuvo una segunda vida, floreció y hasta montó un negocio donde vendía zumo de frutas naturales, a mitad de precio para los estudiantes. Pero esto duró poco, empezó apagarse, se reía pero su risa ya no era la misma, acarició a su bisnieta pero no tenía fuerzas para tenerla en brazos y hoy ya no está… no me lo acabo de creer.

18 comentarios:

Francisco dijo...

Bonitas palabras Eduardo. Esther y yo te mandamos un abrazo muy fuerte. Nuestro más sentido pésame.
Esther y Fran

Vlad dijo...

Es triste, muy triste, pero tierno.

Ein dijo...

Edua he leido tu viernes y llorado contigo tu dolor, mientras Cynthi me acaricia y me dice " ya, ya paso.." Sabes como sufri en carne propia ese inmenso amor y tambien como aprendi a entenderlo porque solo una madre sabe lo que se es capaz de hacer por su hijo! Te quiero mucho chiquitico mio

Luis Alfonso Ruiz dijo...

Querido Eduardo:
Mi más sentido pésame. Lo siento enormemente.Quizás no haya que decir adiós porque ella siempre estará presente en tu vida y tu en ella.
Un fuerte abrazo
Luis Alfonso Ruiz

The Liquid Shadow of the Bamboo dijo...

Hola Ed, Te lo cuento en español. Me siento dichoso de conocerte y aprender de ti.. Se me ha partido un poco el corazón al leerte y algunas lágrimas inundaron mis ojos. Tanto Ramón como yo rezaremos por tu madre. Gracias de corazón por tu generosidad al saber compartir. No cambies nunca amigo. IAN

Anónimo dijo...

Hola Ed, quiero decirte que siento mucho que hayas perdido fisicamente a tu mama, pues se que ella va a estar siempre contigo en tu corazon. Se que es un dolor que no tiene consuelo con nada, es solo aprender a vivir con el. Lo que queda son esos lindos recuerdos de la unica persona en el mundo que daria su vida por uno sin pensarlo dos veces. El consuelo de haber uno hecho por ellos lo mejor y todo lo humanamente posible, y sobre todo el ejemplo de ellos para cuando uno sea padre, madre, tio o tia.
Te mando un abrazo bien fuerte y todo mi carinno.
Y que DIOS la tenga en su gloria.
Cris y Ed y Eddy

Anónimo dijo...

Eduardo acabo de empezar a leerte,nada puedo decir, solo te envío mi cariño y un abrazo lleno de amor. Mucho valor y fuerza
Paz C.
Es la primera vez que veo el rostro de tu madre, eres igual ella

Anónimo dijo...

Me guardo en el recuerdo los buenos momentos y sus risas sobre todo lo que le sorprendía en Madrid
Un beso grande

Felipe

Anónimo dijo...

Eduardo, cuanto lo siento!!! Aqui estoy limpiándome las lágrimas por las que tuve que pausar varias veces y riéndome con tus anecdotas. Qué bello homenaje a tu madre! Haz captado la ternura de la profunda relación entre ustedes de una manera muy dulce y precisa. Mis recuerdos de tu madre son muy lindos y me haz hecho revivir momentos de nuestra niñez. Ella siempre fue muy dulce conmigo. Me reccuerdo de su entrada a mi casa cuando desenganchaba la puerta de la calle y decía "buenas familia". Siempre sonriendo y con una simpatía que contagiaba. Yo me quedaba boba mirándole a la cara cuando hablaba con mi mamá y mi abuela por las ocurrencias que tenía y lo mucho que nos hacía reir. Me duele mucho por tí y por tu hermana. No sabes como siempre me ha dolido conocer del fallecimiento de personas que fueron importantes en mi vida y a las que no nunca tuve la oportunidad de volver a ver y decirles lo que significaron en mi niñez. Cuanto quisiera poder abrazarte y limpiarte tus lágrimas en nombre de tu mamá. Me imagino el dolor que sientes, tienes planes de ir a Cuba o de tu hermana venir a España? Aquí estoy para lo que necesites Eduardo.

Un fuerte abrazo!

Alina

Anónimo dijo...

No sabes cuánto me identifico, más aún cuando la conocí y admiré. Estoy seguro que si existe otra dimensión donde estén nuestros seres queridos, llegará un día que podremos volver a abrazarlos. Ahora te abrazo y lloro un poco contigo

Anónimo dijo...

Querido Eduardo!Lo siento mucho la naturaleza es sabia y la muerte no nos separa de los seres queridos, alcontrario los inmortaliza en nuestras emociones.Gracias por tus pensamientos hermosos, hacia tiempo que no lloraba y esta mañana lo hice por los dos.Aqui me tienes amigo.Un beso.Manuel Ch

Anónimo dijo...

querido eduardo,
siento mucho lo que ha pasado y estoy a tu lado.

Has dedicado a tu madre palabras dulces y conmovedoras, y si esta' en algun mundo que no conocemos seguro que le habran llegado y que van a decorarle su nuevo piso.

Estoy llorando al leerlas, por los recuerdos que agitan tambien en mi', y estoy contenta, porque' si podemos llorar juntos podremos volver a reir juntos.

Un fuerte abrazo
Emanuela

Anónimo dijo...

a

Anónimo dijo...

a

Anónimo dijo...

a

Anónimo dijo...

Preciosos recuerdos…homenaje a una mujer excepcional que seguirá tiñendo tu vida de rosas…
Deseo que el cariño de las personas que te quieren reconforte tu alma en estos duros momentos.
Un sincero abrazo,
Bricia.

Anónimo dijo...

Hoy, mi homenaje va a una desconocida, pero a la que admiro muchísimo. Fue una mujer que hizo todo lo que pudo -incluso, estudiar a la par- para que su hijo fuera lo que quiso, un científico. Y lo logró, bien que lo logró, a pesar de sus limitaciones. Lo más importante, hizo que su hijo fuera feliz y ya por ello merece todos mis respetos. Sé que su hijo hoy llora su pérdida, pero quiero creer que esta gente que nos quiso y que fue maravillosa, de una forma u otra está siempre a nuestro lado. Quiero creer que ella supo, antes de partir, que a su hijo lo habían nombrado director del laboratorio científico donde trabaja. Quiero creer que la muerte no es verdad cuando el vacío que dejan los que se marchan, se ha llenado de flores. Amarillas esta vez, porque sé que te gustan Eduardo Lopez Collazo. Va un abrazo fuerte, mi querido.

Anónimo dijo...

Flaco, no tengo mucho que decir pues la tristeza que sientes ni la imagino. Pero algo si puedo asegurar, para lo que necesites puedes contar conmigo y con Marta. Un abrazo hermano.