Hola a tod@s!
Os quiero,
Ed.

Es difícil resumir los días que han pasado. No siempre se tiene la oportunidad de ver la excelencia de una compañía legendaria como la de Martha Graham un jueves y el siguiente a la CND bailando Carmen. Tampoco es común, viajar un viernes a Tenerife, isla que hasta hace poco visualizaba tan sólo a través de aquel verano que inmortalizó Dulce María Loynaz, encontrarte con un amigo-hermano de siempre, ser tratado como alguien especial por los organizadores del ARN, recibir el premio Alan Turing a la Innovación Científica durante una gala que emula a los Globos de Oro… y además, rodeado de gente querida. Pero ya es casi imposible que desde Tenerife te vayas a Londres a impartir una conferencia sobre lo que en el laboratorio haces, con los nervios de hablar en otro idioma y frente a personas que destacan por su eminencia científica. Mas el colmo es encontrarse entre el público los ojos inteligentes y familiares de aquella persona que te inspiró en la juventud, una científica de raza en la que la edad y los avatares no han podido con su alma. Todo eso y algunas cositas ha ocurrido desde el último Viernes hasta hoy. El corazón me estalla de placer, más aún cuando he tenido el privilegio de compartir cada uno de estos momentos con quien quiero… y hablo de ti Ismael.
Pero, tal y como me comentó hace algún tiempo un amigo, lo que ayer hiciste se quedó ayer. La vida sigue y cada día suma retos. Ahora viene el momento de terminar un proyecto en el que he invertido una cantidad ingente de años, recursos y neuronas… ahora es el momento de volver a probarme, de saltar otra verja y abrir otra puerta.
¿Pre estival dije? Nada de eso, el verano ya está aquí y lo sé porque en la Feria del Libro sudé lo no escrito buscando ese chollo que casi nunca aparece… terminé empapado, achicharrado, sediento, pero con la Poesía Completa de Lezama Lima bajo el brazo y también la ismaliña mirada de incomprensión al ver mi exagerado entusiasmo por un libraco lleno de versos. Siempre he pensado que el mundo de hoy, a diferencia del de ayer, carece de poesía, pero ese será tema, o no, para otro Viernes. Sigo… paseando por las casetas de la Feria me encontré, por segunda vez en menos de una semana, con unos ojos enormes que parecen ver la realidad de otra manera. Era Daína Chaviano que allí estaba para firmar sus “Extraños Testimonios”, un libro de cuentos deliciosos paridos en la Isla de las Metáforas hace mucho, pero mucho tiempo. Los cubanos ¿la recordáis? Daína fue una especie de musa-ventana hacia otros aires en mis años adolecentes. Leer su “Los Mundos que Amo” fue como respirar oxígeno limpio en una ciénaga de metano.
Hace unos pocos días pude hablar con ella, le hice la pregunta que guardaba desde mi Jovellanos asfixiante y obtuve la respuesta que tuvo que esperar años. Inmortalicé el momento en blanco y negro porque es como una memoria traída al futuro, a estos tiempos que corren sin mirar lo que deja en el camino. Tiempos en los que vuelve aparecer un fenómeno singular en el cielo y hablo de Tabby, la estrella que se “oscurece” sin explicación alguna. Resulta que en menos de 24 horas la traviesa Tabby se torna menos brillante en proporciones significativas. ¿Por qué? Y es entonces que la sombra de una megaestructura alienígena vuelve a sobrevolarnos. La historia comienza hace dos años, cuando la estrellita hizo la misma “gracieta” y se supuso que una “manada” de cometas ensombrecía el brillo Tabiano, el mismo que recuperó su esplendor una semana después. Pero ahora vuelve a ocurrir y a mí, digan los que digan, me gusta pensar que estamos frente a una armazón creada desde la inteligencia para aprovechar la energía de esta estrella y, como efecto secundario, alguna sombra que nos llega. Disculpadme, pero ser científico es dar crédito a la imaginación. Si así no fuera, pocas cosas tendríamos a nuestra disposición. ¿Acaso no es una locura el mundo cuántico? ¿Qué me comentáis del principio de incertidumbre, las partículas entrelazadas o la propia relatividad? Lo curioso es que todo lo que mencioné en la oración anterior fue imaginado con una maleta en mano. Una exposición en la Casa de Correos de Cibeles titulada Ciencia de Acogida lo trae a colación. La primera mitad del siglo XX fue un hervidero para la Física.
Todo se reformuló y la visión del universo cambió rotundamente. Pero esto se hizo con dos guerras mundiales por medio, un holocausto y mil trabas más. Einstein, Bohr, Born y otros muchos desarrollaron lo que hoy damos por cierto, saltando de una ciudad a otra, huyendo de una bomba, refugiándose lejos de sus orígenes… Debido a la permanente estupidez humana, los magnos tuvieron que pensar con una maleta en mano. Pero la historia a veces es mucho más retorcida y para ejemplo tenemos al gran Alan Turing, aquel que tuvo que soltar lastre, romper límites y auto-barreras para imaginar-crear una máquina que emula al cerebro. Un artefacto que ayudó a ganar la guerra contra el fascismo pero que no fue suficiente para admitirlo como persona. Su homosexualidad pesó más que la inteligencia y el servicio prestado a la humanidad. Por eso hoy tengo el placer inmenso de anunciaros que el premio Alan Turing de Innovación Científica de este año estará en mis manos en breve.
Un texto cada Viernes fue un pacto con el diablo y un exorcismo al mismo tiempo. El diablo me dio un cheque, probablemente envenenado, que me servía para aguantarme las ganas de colgar los guantes, el exorcismo era necesario. Mi Viernes pocas veces gustaron en el pasado, otras simplemente se quedaban en los buzones en forma de bits que nunca se desarrollaron en sonoras palabras. Luego llegó el blog y más tarde Facebook y Twiter. Entonces el cheque a veces funcionaba y a veces no. Sin embargo, el exorcismo siempre tuvo lugar. Hace un par de semanas dije que tiraba la toalla, pero no eran mis Viernes los que tiraba por una ventana, eso creo que nunca lo haré. La toalla está tirada y olvidada en alguna parte del camino… dejé atrás las ganas de cambiar a quien para asno nació, con el resto sigo la vereda, buscando la sombra que proporciona la sapiencia.
Una vez dejé atrás una Isla, la metafórica, con el sólo objetivo de ser yo… 21 años después me percato que la lucha no tiene tregua. Durante mucho tiempo pensé que entregar mis días al conocimiento siempre sería recompensado… pero no es así, el vulgo prima. Las opciones son pocas y optaré por la burbuja… dicho esto: Adiós digo a la intención de arar en el mar, una nueva máxima incorporo a mi vida y es aquella que dijo un personaje de Buñuel al ofrecer exquisito vino a su jardinero en “El discreto encanto de la burguesía”… si no la has visto, ahí está youtube. Años me ha costado entender que otro amigo, Gabi, tiene razón en su desasosiego. Poco, si algo, se puede hacer con el que por sí sólo no hace sinapsis. ¿Merece la pena usar media neurona en hacer pensar a quien sólo repite un salmo? Antes hubiese dicho sí… hoy Gabi me ha ganado la partida. Tiro la toalla, pero con aquellos que debieron ser mujer, negra, inmigrante y lesbiana para entender la diferencia entre ser y estar. Desisto, pero de aquellos que dicen “te quiero” sin saber que el movimiento sólo se demuestra al andar. Dimito de todo intento de culturizar a quien contento está de ser asno. Sólo merece la pena poner “… bellezas en el entendimiento” como aquella mexicana que lo hizo todo por conocer, “la peor de todas” Sor Juana Inés.
pero al final será que no estamos solos. Hace unos días lo anunciaba la NASA, a 40 años luz existe un sistema planetario parecido al nuestro, siete planetas y algunos con posibilidades de vida, al menos la forma de vida que conocemos. Esta y no las otras, es la noticia importante, probablemente la que siglos después se recordará. ¿Quién sabe cuándo será necesario irnos de aquí? ¿Hacia dónde enfilar las velas? Ya sé que está lejos y cuando se dice lejos y se habla del espacio… es extremadamente lejos. Pero una vez, no hace mucho, lejos estaba América de Europa. La Física dice que es imposible viajar a una velocidad mayor que la de la luz y no lo pongo en duda, por ahora, pero el espacio exterior es un misterio que sólo se ha modelado en papel y las pantallas de los ordenadores. ¿Quién podía imaginar que la luz se desviaba en presencia de un campo gravitatorio? Esto ocurre debido a la deformidad del espacio alrededor de una masa. ¡Vaya trabalenguas! Pero es así… entonces por qué no soñar con buscar un pliegue, una anomalía, una singularidad que haga posible este viaje. Mientras tanto, me complace pensar que al final será que no estamos solos. De la misma manera que aquí surgió la vida debido a la “(bendita) circunstancia del agua por todas partes”, allí, o allá porque lejos está, pudo ocurrir lo mismo. Dejemos de ser tan egocéntricos y pensarnos únicos en la bastedad del universo. La vida surge a partir de unos cuantos elementos, algo de electricidad y poco más.