viernes, 1 de mayo de 2015

Viernes puntual y con declaración firme...

Hola a tod@s! 
Quien vuelva a decirme que eso de ser “single” es lo mejor del mundo le retiro la palabra. A ver, ventajas tiene: nadie te pregunta a qué hora vuelves, nadie te recrimina si cambias de planes, nadie exige que hagas algo cuando no quieres hacerlo y el etcétera es infinito… pero, si un día tienes que hacerte una prueba donde juegan con la dilatación de las pupilas y te acompaña tu soltería… la cosa adquiere otro matiz. En mi caso ocurrió así: terminé sin poder distinguir un muro de una puerta, tuve que coger un taxi para irme a casa, intenté pagarle al taxista con la tarjeta de la seguridad social, al final el señor me pidió la cartera y buscó una tarjeta de crédito, la pasó por su cacharro y me fié de que me haya cobrado la carrera y no el valor de una cena en el Palace. Llegué a la puerta de la casa, quince minutos después logré introducir la llave correcta en el hueco adecuado, abrí, por suerte quitar la alarma lo tengo automatizado y no tuvo que acudir la policía pensando que había entrado un intruso, me caí al chocar con una silla que dejé fuera de su lugar, nunca lo hago pero esa mañana iba con prisas. Más tarde me apoyé en una pared de aire y terminé de nuevo en el suelo… eso me hizo pensar en la gravedad con ironía. Tenía hambre pero no se me ocurrió intentarlo por aquello de evitar que vinieran los bomberos, decidí buscar el sofá y acostarme hasta que todo pasara… ya sé que tengo muchos amigos, pero a esas horas tod@s trabajan, otr@s viven lejos y uno anda son su soltería a cuestas y sin saber qué es eso de disfrutarla. En fin, seguro que es atractiva pero por ahora yo he terminado dos veces en el suelo. Lo más cercano que tuve de una compañía fue mi Siri que no es, ni por asomo, la Samantha de “Her” y cuando le pedía que llamara a alguien me indicaba que tenía no se cuantos “alguien” con el mismo nombre y que escogiera de una lista que me mostraba en pantalla, luego de insultarla se desconectó. En fin de nuevo. Por suerte, al despertar ya se había pasado y podía ver… voy a mandar lejos la soltería, os lo prometo. También pienso hacer lo mismo con la ilustre Unión Europea, ya se ha extralimitado dos veces en menos de treinta días. Primero mira por encima del hombro a quienes se mueren en el mar intentando llegar a un futuro… que fácil es hacerlo desde la orilla. Y luego se queda tan ancha dando por bueno que cada país determine si los homosexuales podemos donar sangre o no. ¿Medioevo? Y aún muchos me dicen que no hay que estar todo el día dejando clara la orientación sexual y defiendo nuestros derechos… el poco frecuente siempre tiene que estar en guardia, de lo contrario es fagocitado. Buen puente de mayo… yo tengo que buscar una solución a un problema técnico que tenemos en el lab y luego le prestaré atención a lo dejar de ser “single”. 
Os quiero, 
Ed.

sábado, 25 de abril de 2015

Viernes en crisis...

Hola a tod@s!
Estoy en crisis, ¡vaya noticia! ¿Quién no lo está? Pero mi crisis es diferente, tiene una manifestación clara, evidente, líquida y transparente. No encuentro un puñetero libro que me seduzca. Ya he probado de todo, en la FNAC me ponen la alfombra roja cuando entro, se encienden las alarmas y hasta me saludan por mi nombre los chicos de la caja. Pero no hay manera de que un libro me atrape… tengo una montaña de cadáveres sobre mi mesa de noche, libros que he comenzado y decidido dejar luego de varios intentos infructuosos. Me he ido al esnobismo francés, a los clásicos norteamericanos, he paseado por la ciencia ficción mala y supuestamente buena, he comprado best sellers y worst también… pero nada. Estoy por pensar que no me gusta leer, que he perdido esa voracidad de antaño o simplemente que estoy en crisis. Me decanto por lo último… días difíciles estos que ando viviendo. En uno de esos libros-cadáveres leí que esperamos de la vida lo que no es la vida y debe ser cierto. La misma impresión tuve cuando vi “Regreso a Ítaca”, la película coral a lo francés, dirigida por un gabacho pero con esencia cubana. La misma donde la basura de cada uno se esparce en el encuentro esperado y sucedido muchos años después. ¿Qué es esta puesta escena sin ensayo general? Me temo que cuando nos percatamos que no hay otra oportunidad, la vida se fue. Pero también me temo que esto no lo aprendemos. Mientras tanto todo continúa, como si nada pasará, sin percatarse que uno anda todo “crisoso” y me invento el término porque si no me lo invento hoy quizá no recuerde hacerlo mañana.
Y yo, me dejo llevar… busqué en la “nueva-Blade Runner” una razón para la diferencia y sólo encontré la nostalgia de aquella juventud con amigos, hoy dispersos, concentrados en un cine de Matanzas para ver llover en Los Ángeles del futuro. También busqué razones para el montaje de “Carmen” de la Compañía Nacional de Danza y concluí que cuando no tienes nada que aportar mejor quedarse callado. Pero no todo es horrible, el Real apostó por “La Traviata” y allí estuve para disfrutar de Violeta y su amor incombustible, ese que se nos ha metido en la cabeza, no existe, pero hay que buscar. También disfruté cual enano del último capítulo de “El Ministerio del Tiempo” donde me enamoró Lorca y odié a Dalí. Dije adiós en silencio a Grass y Galeano que desde sus antípodas se despidieron a la vez de esto que llaman vida terrenal. Bailé con Luz Casal en un concierto que me tomó por sorpresa, me vi en la pantalla pequeña en ese talent show que odian y aman y se llama MasterChef. Supe que Rato dará para mucho Rato. Le compré una rosa amarilla a mami. Y sigo preguntándome ¿Dónde está todo el mundo? No me creo eso de la soledad en el universo.
Os quiero, Ed.

sábado, 4 de abril de 2015

Viernes... sin santos.

Hola a tod@s!
De seguir la tradición hoy tocaría criticar la semana santa, el parón español por estas fechas y un etcétera alargado. Pero justamente hoy no me atrae eso de seguir una tradición. Entonces os cuento que me fui a Andorra, probablemente huyendo de mis circunstancias y a sabiendas de que las muy cabronas te persiguen allá donde vayas sin importarle los husos horarios ni la altitud. Allí no sabía lo que me iba a encontrar, nieve quizá. Con dos amigos y un coche atravesamos España y en seis horas llegamos a los Pirineos. No había mucha nieve, pero si una tortilla con Sol que resultó brillar más de lo prometido. Está de más decir que lo mío no fue esquiar, los días intrépidos desafiando mi vértigo innato son historias para fardar. Leí, reflexioné, aprendí. Nada sabía de ese principado, co-dirigido y restrictivo para mantener su linaje. Aparentemente es más fácil que te premien con un Nobel que ser andorrano (gentilicio que me suena raro, por cierto). Han de pasar más de dos décadas de residencia legal para lograr el pasaporte de este pequeño país y aún así las cosas no te las ponen fácil. Lo de votar es complicado y montar una empresa con tu capital, sin andorran@ por medio, ni hablar… eso sí, el dinero es bienvenido y en un restaurante puedes escuchar alguien preguntar: “… ¿pensáis venir a menudo o lo de la compra del piso fue para blanquear?” En Andorra el tiempo se paraliza, la tierra parece que gira con más lentitud, y si a todo esto le añades mi tontería habitual de hundirme frente al percance nimio, por suerte no me ocurre cuando el percance adquiere proporciones de problema, mis días por allí fueron una montaña rusa de parque de atracciones barato. Pero no todo es negro en la blanca vida, en Andorra descubrí a Sol que merece su nombre, una catalana medio ibicenca y, como yo, Madrileña de corazón. Con ella compartimos más de una reflexión certera y muchas risas inteligentes. También estuvieron, mientras el esquí lo permitió, e-Robert y el gran-Dani, ambos con sus estilos tan propios ofreciendo hombros y provocando carcajadas. Y así terminaron los días-Andorra, dejando para el final lo de perder el tren para la vuelta por razones distintas según quien lo cuente. Gran-Dani manifiesta que fue debido a un atasco, e-Robert dijo que Gran-Dani fue optimista al calcular el tiempo mientras que yo me empeñé en alargar la mañana entre burbujas, la realidad fue que e-Robert tardó lo suyo comprando todas las botellas de alcohol que cabían en su maleta. Pero qué más da… Luego en Madrid la semana santa continuaba y una casa rural en un pueblo, demasiado rural, me esperaba en Castilla.


Allí me fui, con Alex recorrimos “los montes verdes” para percatarnos de que el urbanita necesita la contaminación para la vida. De allí huimos cuando el atardecer se volvía noche cerrada sin nada que hacer sino dormir. Es bueno saber que existen personas con las que compartes historia, cultura y están al alcance de la mano… Ya estoy en Madrid, preparado para afrontar el reto de llenar cada día una página en blanco.
Os quiero, 
Ed.

sábado, 28 de marzo de 2015

Viernes... de vuelta

Hola a tod@s! 
Hace mucho tiempo, cuando acaba de llegar a Madrid, mi amiga Shelly me escribía desde La Habana diciendo que no me preocupara por el jet lag. Según ella esta descompensación horaria ya la había definido y estudiado muy bien Cortázar. Todo se debía a que la era moderna hace que nuestro cuerpo viaje muy rápido dejando detrás el alma, ella es más lenta, se toma su tiempo en llegar. Años más tarde, cuando Shelly ya era una experta en eso de cambiar husos horarios, volvía sobre la reflexión de antaño y rectificaba: “flaco, yo creo que lo que realmente se queda atrás no es el alma, es el culo, cuando cambio de hora me cuesta horrores volver ir al baño a las horas de antes”. Shellita, como me acuerdo de ti por estos días en los que he llegado de Colombia y seis horas de diferencia aún no han sido regularizadas por mis intestinos ☺. Llevo varias semanas sin escribir, muchas cosas se me han quedado por contar: el paso gracioso por MasterChef desafiando la orden expresa de la CAM donde se me prohibía asistir a ese programa, el estrés de tener que entregar cinco proyectos, preparar varias charlas y eso mezclado con el olor a barniz que no se va… al final el que se va soy yo, la noticia de que un amigo en NY se ha enamorado, sigue enamorado e incluso se casa, la aparición de una serie en televisión española que merece la pena, hablo de “El ministerio del Tiempo” y así un largo etc… Pero hoy lo retomo, tengo que volver a ser “isótropo, lineal y homogéneo”, debo volver a contar lo que veo, porque simplemente me gusta hacerlo… allá voy. 
Estuve en Colombia, el viaje me costaba imaginarlo. De ese país pocas cosas buenas se habían prendido en mi mente. Allá me esperaban en Calí un amigo de un amigo que me había organizado charlas y encuentros en la Universidad del Valle y luego, en Medellín, debía participar como jurado en una tesis doctoral y dar un seminario. Los aviones no me gustan, la altura me pone nervioso, el ruido de la cabina me da dolor de cabeza, en fin… que para mí viajar es un puro estrés des-compensatorio. Sólo que no tenía ni idea que al otro lado del océano, luego de 11 horas encerrado, me esperaba un sitio encantado. En Cali, la bondad de Dorian (no Grey y si Polo) superó cualquier expectativa de entrega y profesionalidad. La ciudad no es bella, pero su gente son como flores que regalan sonrisas a cambio de nada. En la Universidad del Valle me encontré con estudiantes inteligentes capaces de seguir un seminario lleno de peculiaridades del sistema inmune que no están en los textos. En la calle hay escribidores a máquina que ofrecen sus habilidades para redactar cartas oficiales entre limpiabotas y gente que venden minutos de sus celulares. Paseando por San Antonio te encuentras un bar que llaman Macondo cuya palabra clave para acceder al wifi es “Úrsula”… entonces me di cuenta que Márquez lo tuvo fácil, tan solo tuvo que describir lo que vivía, su alrededor. Una vicedecana me contaba que conocía a sus 21 hermanos y otra persona aseguraba que su padre había tenido 87 hijos, algunos de ellos, a pesar de que estaban “oficialmente” muertos, asistían a al fiesta que cada año celebraba por su cumpleaños. Luego vino Medellín, probablemente la ciudad más limpia que haya visitado si pasamos por alto la esterilidad suiza. A diferencia de Cali, allí existe un urbanismo y la preocupación por mostrar una fachada agradable se palpa en cada centímetro cúbico de aire. Con un tráfico caótico lleno de motocicletas y buses, el metro aéreo ha venido de perlas al paiso de a pie que es más agradable aún que el caleño y tiene una peculiar manera de hablar que, sencillamente, encanta. La primera sorpresa me la llevé en la cena de bienvenida, allí estábamos científicos de varios sitios, Colombia, Francia, Estados Unidos, Argentina y España… decidimos que el inglés sería la lengua a usar, pero una silla se quedó reservada donde la concentración de hispanoparlantes era ligeramente mayor, todo esto siguiendo la orientación del director del laboratorio que me invitaba. Entonces llegó Manolo, un señor que muchos conocían y yo le adjudiqué el puesto de técnico de confianza, el lab manager del sitio, el brazo ejecutor del jefe, aquel que vela porque nada se desmadre, los ojos del “dire” cuando este no está. Manolo irradiaba simpatía, no hablaba inglés pero su sonrisa comunicaba más que cualquier palabra… me había equivocado, no era el técnico-mano-derecha, Manolo era simplemente la pareja del director del laboratorio… “aquí no tenemos derecho a casarnos, pero eso no impide que la sociedad nos acepte”, me dijo. ¡Vaya lección! A Colombia llegué esperando un país horrible y las bofetadas no paraban de acariciar mi cara. Entonces me entregué a la ciudad y los paisos.
Entre tormentas y sol descubrí la amabilidad sin límites del nativo, admiré el arte de Botero al cual nunca he sido aficionado y disfruté de nuevos amigos que se deshicieron en atenciones. Gracias Andrés, Marcela, Felipe, Jose Luis, Manolo, Alejo…, ojalá vuestro país logre superar esa historia de violencia y crezca como os merecéis… y entonces volví a España, a mi Madrid. Y aquí me esperaba un artículo en El Mundo donde se me señalaba como uno de los cuatro solteros de oro del gremio gay con la puntual repercusión que este tipo de cosas trae consigo…, aquí también me esperaba un premio para mi equipo que consistió en 4 mil euros para mis proyectos y sé que ha sido obra de Chadi e insistencia de Libia, a los dos os mando un beso enorme. También me esperaba un apagón, un fallo en el suministro de electricidad a los incubadores y con ello se me fue a la mierda unos cuantos experimentos, todo sazonado con aquello que reza: “… el amor es algo bello que estropeamos sin darnos cuenta”.
Os quiero, Ed.

sábado, 28 de febrero de 2015

Viernes... con ARCO y sin flechas

Hola a tod@s!
Me he quedado sin flechas, probablemente haya querido solidarizarme con la feria de arte contemporáneo de Madrid, ARCO, que este año se trajo a Colombia pero se dejó la sorpresa, y me quedé sin flechas, o las tiré… lo cierto es que no las encuentro o probablemente no las busco bien. Dicen que a veces pasa, que de pronto te ves con el arco pero sin nada que poner para tensar la cuerda. He leído que las razones son muchas y las explicaciones pocas, yo sólo tengo una pregunta: ¿Dónde diablos están las flechas?


Por doquier florecen los proyectos, de debajo de las piedras nacen oportunidades… sin embargo, el desdén y la desidia crecen con más prisa. ¿Alguien tiene un antídoto?
Os quiero,
Ed.

sábado, 14 de febrero de 2015

Viernes...

Hola a tod@s! 
El viernes 12+1 ha dado paso a un sábado 14 de febrero, y mi pregunta es: ¿Dónde se me ha escondido aquella tradición de celebrar este día, sin importarme las críticas o los apáticos? En la isla metafórica donde nací era sagrado, olvidarlo significaba pena capital, no poderlo celebrar te hacía desdichado. Pero las costumbres si no las riegas, mimas, abonas se van desvaneciendo, se evaporan y llegan el momento en que te crees que nunca fueron tuyas.
Alguien diría que es uno de los castigos de la emigración y yo estoy por creerlo. Mis recuerdos de Cuba son en blanco y negro, casi dos décadas hacen estragos en la mente, pero no todo desaparece, sigo hablando como el jovellanense que fui aunque haya sustituido el “OK” por el “vale” y de vez en cuando se me escape un laísmo tan típico de estos lares. De cualquier manera es difícil y hasta inútil mantenerse dentro de una coraza frente a la dinámica que te va imponiendo la vida, en Tele Martí me preguntaron sobre si volver era una opción y mi respuesta fue un “no” sin pronunciar la sentencia. El entrevistador escogió de toda la conversación que tuvimos justamente este fragmento para el reportaje que, por cierto, tantas alegrías en forma de saludos he recibido de amigos y conocidos cubanos dispersos por el mundo. La otrora tele prohibida de mi juventud me designa como un cubano “exitoso” en tierras lejanas y un amigo virtual, al verlo, me pregunta qué siento al ser referente… nada, no siento nada, porque no creo ser referente, aún no he encontrado la solución a la pregunta que hace mucho tiempo me he planteado y sin esa respuesta no hay referencia que valga. Sin embargo, de algo sí estoy orgulloso, algo simple a la par de complejo. Todo lo que he logrado lo he hecho sin renunciar a una ideología que no se identifica con partido alguno, a una condición sexual normal pero poco frecuente, diciendo y escribiendo lo que pienso, leyendo lo elevado y lo disperso, escuchando a Beethoven pero también a la Streisand, haciendo el selfie que me da la gana y publicándolo en la red social que quiero, sin tirar la toalla y admitiendo que por el camino he tenido un chorro de errores. De esta manera días como el pasado martes, luego de deprimirme ante la mediocridad y bajeza del gestor de turno, llegué al acaso reuniendo en mi despacho a 18 científicos jefes de grupos que hemos decidido unirnos para buscar una solución, gente de formación diversa que queremos usar el sistema inmune para darle un bofetón al cáncer y derribarlo de una puta vez. ¿Quieres ayudarnos? 
Un abrazo, Ed. 
PD: Os dejo la entrevista de Tele Martí en este link 
http://www.martinoticias.com/media/video/cuba-espana-exilio-triunfo-/86418.html

sábado, 7 de febrero de 2015

Viernes... de la red

Hola a tod@s! 
Alguien me ha mandado un “Principito”, alguien que parece seguirme en la red, que conoce y comparte esta especie de afición por ver la historia del pequeño hablador en lenguas ignotas. No ha sido la primera persona que lo hace, aunque si la última por ahora. Estas cosas me hacen pensar que dentro de nuestro egoísmo cotidiano, más allá de esa maldad innata, en alguna parte de nuestro código genético tenemos impreso un mensaje que nos hace especiales. En la era del recado inmediato, del contacto electrónico, que alguien pasee por una librería, esta vez portuense, encuentre el librito, lo compre, lo guarde durante el viaje, busque mi dirección profesional, vaya al correo, meta al “Principito” dentro de un sobre y me lo envíe… quiere decir que aún estamos dispuestos a sorprender. Yo le de doy las gracias, a esa persona que hoy lo ha hecho y otras más que, desde que hice pública mi afición, se empeñan en engrosar la lista de lenguas en la que los tengo. Por estas cosas sigo defendiendo las redes sociales, con ellas mi balance ha sido positivo, a través de ellas me entero de que mi amiga de la infancia Zulema vive en Miami y ama todo lo que le rodea o que Nelson, por NY, se prepara para participar en un documental conmemorativo del ABT y está emocionado por ello. También por la red supe de una película cubana que no llegará a España, “Vestido de novia”, cuya valentía sobrepasa las verdades de aquello que muchos no entienden y otros confunden. Por la red, alguien de Tele Martí me conoció y decidió que una entrevista conmigo podría ser interesante, cosa que me arrancó una sonrisa pícara… ahí están mi cara y mis palabras en la tele que nos prohibieron en la juventud, sin hablar mal de nadie, sólo diciendo qué hago y qué quiero hacer. La red convenció a los de la SER para darme unos minutos y hablar de mi proyecto, el mismo para el que no me cansaré de pedir dinero, para el que poco a poco iré consiguiendo lo que necesito y desde ya voy dando las gracias a Cristina, Libia, Chadi, Marta… La misma red ha entronizado a mi amigo Dani Calamonte por tener los santos c… de hacer que una empresa, hasta ayer conservadora, haga su campaña del 14 de febrero con un spot homosexual. Surfeando por sus olas está el éxito de Los Feroz, esos premios que con sólo dos años ya se han colado en el mundo del cine y se quedarán porque si una cosa tiene David Carrón es empeño y talento…
Por todo esto no entiendo a los detractores acérrimos, a quienes desatan, probablemente por ignorancia, su ira contra este medio que definitivamente nos ha hecho más globales. La red no es mala, los malos son aquellos que mal la usan. Ya no es posible vivir fuera de la red del todo, sólo debemos vigilar no vivir dentro de ella nada más. ¿Qué hay de malo en pasear por Madrid, sentir que amas esta ciudad y compartirlo con quien está en Buenos Aires? Tal y como dijo Audra McDonald en su concierto del Teatro Real: “Make someone happy” aunque sea por la red… y esto ha sido lo que me ha hecho El País al declararme entre los 50 amantes de Madrid, gracias!!! 
Os quiero, 
Ed.

PD: ... en la primera fila al final y en la última centrado... :-)