Hola a tod@s!
A punto estuve de decidir no escribir más Viernes, la desgana se instaló, no había forma humana de que se fuera a dar una vuelta y me dejara ser yo por un ratito. Aún creo que no se ha marchado del todo, veo algunas de sus ropas por aquí, mas aprovecho su despiste y me pongo a escribir…
Resulta que todo el mundo ya era maduro cuando yo andaba en ello. He recibido no sé cuantas “felicitaciones” por reconocer que un hito de la literatura cubana me resulta infumable. Pobre Lezama, la he “cogido” contigo. Alguien fue más allá y me hizo recordar lo esnobista que era en mi juventud y que llamaba a ese escritor “el más ilustre de los diabéticos”. Asimismo me felicitó por haber alcanzado una cuota sólida de sensatez, esa que la gran mayoría ya tenía cuando aún luchaba contra la gravedad y no sabían si escoger caminar o gatear… en fin, madurar también debe ser sinónimo de aguantar estas cosas. Yo, en un amago de defensa no ofensiva, válgame dios (el de los ateos) intentar defenderme de tanta solidez que me circunda… puedo decir que doy gracias por haber sido un gran esnobista en mi juventud. Eso me permitió leerlo todo, verlo todo y luego poder escoger. Igualmente puedo decir que sí, es cierto, llamaba a Lezama “el más ilustre de los diabéticos” y también decía que prefería leer sobre él que de él. Pero la memoria es selectiva. En cualquier caso cierro el tema, miro por la ventana y no veo a la desgana cerca… entonces sigo con otra cuerda.
Por estos días ha pasado de todo, se nos fue Juan Formell, el tipo que hizo bailar a mi madre, a mi hermana y a mí… en este caso, tres generaciones. No se me quita de la cabeza el estribillo aquel que decía: “Pastorita tiene guararey”. Y no me pregunten que quiere decir guararey que nadie en Cuba lo sabe..., rectifico, yo no lo sé, que luego salen diez lúcidos-maduros dando sus definiciones. Y no voy a entrar en la misma cantaleta de que si apoyó o no al régimen, a mí me hizo bailar y gozar (… sin la Sinfónica Nacional, guiño para los de la Isla Metafórica). También por estos días, sigue sin salir el Sol sino tu rostro, pero eso no es mío y tampoco es cierto. Lo real es que he ido un par de veces al cine, una de ellas aborrecí a Woody Allen y Turturro, en otra adoré a “Ida” y más tarde me reí con Cédric Klapisch al ver su “Nueva vida en New York”. En otro momento me tomé un tranquimazín y soporté, dignamente, cinco horas no con Mario pero sí con Wagner en el Real. Probablemente debido a mi proceso contrastado de maduración bostecé lo justo y hasta disfruté de “Lohengrin” a pesar de que el montaje era para salir corriendo. Pero lo mejor estuvo en el teatro… un sábado, en claro intento de evitar un coma estético por ver Eurovisión, me fui al Español y allí me deleité con Misántropo. Pocas veces un texto, ya clásico, ha sido adaptado con tanta maestría a un presente feroz. Muchos conocidos y situaciones acudieron a mi mente durante la representación. ¿Tienen viabilidad hoy la sinceridad y la honestidad a rajatabla como principios inviolables? ¿Quién está libre de culpa para tirar la primera piedra? En Facebook puse que el texto debería ser leído en todos los foros, aquí lo repito. Los que andan por Madrid aún tienen la oportunidad de ver la puesta, merece la pena. Otra cosa fue “Los Macbez” así con Z. La compañía Animalario vuelve con su brutalidad escénica y pone la tragedia en la Xunta Galega, recomendable.

Y para seguir hablando de cosas bellas vamos a la ciencia, ya tenemos una bacteria con seis letras en su material genético en vez de cuatro y esto, queridos amigos, abre un mundo de posibilidades. Se ha localizado una de las culpables de la pérdida de memoria… cosa importante ahora para mí que voy madurando y ya tenemos foto directa del exo planeta al que, probablemente, tendremos que migrar si seguimos cargándonos este, eso sí de forma muy madura. Uff, tocan a la puerta, lo mismo ha vuelto la desgana…
Os quiero,
Ed.