Para aquell@s que no han estado en el planeta esta semana he decirles que el Rey ha abdicado, el resto seguro que agradecerían un: “cambiando de tema…” Pero hoy, queridos amig@s, me haré eco de la misma cantaleta que ha dado de comer a cuanto medio de comunicación pernocta por estos lares: el “to be or not to be” de la “demo-gracia”, la súper formación del príncipe sucesor quien ya es llamado Felipe el preparado, el referéndum y la madre de los tomates. La cuestión es que con la marcha de Juan Carlos se reviven los sentimientos pro-república medio-dormidos de los españoles. Entonces se despierta la gritería de la constitución que se votó, ya nadie se acuerda de cuándo; el papel del Rey durante la transición, su gran trabajo para unir a todos los españoles y un larguísimo etc que podemos recitar de carretilla. Al grano, criticamos la permanencia de gobiernos que por su duración devienen dictaduras y somos incapaces de ver lo poco natural de un reino. Esto y la iglesia son cosas del medioevo y aquí seguimos erre con erre. He leído mil y un análisis económico concluyendo que una república nos costaría más que un reinado. Sí, también nos cuesta más que las mujeres voten, que los homosexuales se casen y tener empleados en lugar de esclavos. ¿Y el otro coste? ¿Quién lo contabiliza? Acaso es razonable que una familia se perpetúe por siglos en la jefatura de un estado, tenemos que obligar a la hija mayor del actual príncipe a que se prepare para reina de España, ¿y si quiere ser puta? Muy probablemente si el Felipe de Borbón se presentase a una elecciones para la jefatura del estado muchos españoles, “me included”, le votemos para ese cargo. Tiene una excelente preparación para esas cuestiones, pero sentiría que un pueblo lo ha elegido y no su cuna, su gestión sería evaluada en las urnas y sus descendientes no estarán llamadas a cumplir ese “deber”. Ciertamente creo que es hora de que este país haga un referéndum sobre el tema y no me vale aquello de que “no es momento”. Nunca lo será si no lo proponemos… por cierto, con tanta bobería del príncipe para arriba y Letizia para abajo, nadie dice nada del avión-todo-primera con asientos personalizados para trasladar la selección española de fútbol, tampoco lo que ganarán en caso que se traigan la copa para casa. En fin, seguiremos hablando del vestido de la futura reina y si era oportuno una coronación con firmas de lujos e invitados de postín, por aquello del coste y la visibilidad de Madrid y otras boberías.
Os quiero,Ed.



