sábado, 1 de febrero de 2014

Viernes... de vuelta

Hola a tod@s! 
Eso de que la vida continúa quizá sea verdad, por ahora lo único que puedo decir es que la vida es diferente. Para los demás continúa, para algun@s nada ha cambiado, mi caso es distinto. 
Seguimos por aquí, viviendo este invierno que alterna la lluvia con el frío y el sol. Mi trabajo ha subido de planta, ahora trato de llenar de sentido un despacho demasiado grande y con vistas. Intento ser yo aunque gran parte del día tenga que distinguir al hijo de puta de raza del hijo de puta de poca monta. Lo que tengo claro es que no me quito de encima a esa especie que se multiplica exponencialmente y para quien no hay otra clasificación posible que la de hijo de puta. Dirigir, aunque sea ciencia y parezca diferente, consiste en luchar por hacer algo bueno sabiendo que será criticado y, fundamentalmente, ser consciente de que tod@s absolutamente tod@s, saben lo que hay que hacer y es distinto de lo que has planteado o podrías plantear. Aunque no moverán el pulgar por llevarlo a cabo. Pero no pienso tirar la toalla, algo bueno podré hacer. Y para eliminar todo esa toxicidad diaria, nada mejor que el gym. 
Mientras tanto, el mundo gira y no deja de sorprendernos con las historias cíclicas. A veces es mejor refugiarse en libros que te llevan a la otra punta de la galaxia o meterse en una sala oscura para guarecerse en la historia de los otros. Así fue como un día traté de impresionarme por una película casi-perfecta pero aburrida que lleva por título “Agosto” y otro, con menos expectativas, me llené de energía con un poema visual llamado “La ladrona de libros”. La primera desborda la pantalla de bestias actuando, convenciendo con todo lo que tienen a su alcance, una obra de arte que no pierde detalles pero no logró tomarme la mano. La segunda, menos pretenciosa, me captó al inicio, me hizo suyo. A veces ocurre, la imperfección es más atractiva y su opositora es encorsetada, rígida, enemiga de la creatividad y la dialéctica. Ahora recuerdo a Rita Levi-Montalcini, la misma que descubrió el factor de crecimiento neuronal, cuando dedicó todo un libro a elogiar, no a la locura, pero si a la imperfección… si ella lo hizo porque no yo. También busqué refugio en la ópera, sin elegancia quise emocionarme con la historia de los vaqueros de Wyomin ahora en la escena regia del Teatro Real capitalino. Mas el chasco no pudo ser mayor, la imperfección es buena pero no cuando roza el desastre. Fue entonces el momento de buscar otros refugios, de alegrarse por los éxitos ajenos: David monta unos premios de cine que harán historia (los Feroz), a Cris lo han nombrado director de la Escuela Nacional de Salud y así se completa la triada de dires, Lilo regresa contenta antes de irse, JL tiene una empresa que crece, Gabi hace las Américas y mi hermana se decide a tomar la riendas de su vida sin pensar en lo tarde que puede ser. Y así, buscando motivos para la sonrisa se afronta un poco mejor los tejemanejes del gobierno que intenta hacernos pasar por ciegos, mudos y sordos. Las maquinaciones oscuras que destituyen al director de El Mundo o las noticias que elevan al altar a un entrenador homófobo. Yo simplemente me pregunto: ¿Cuántos científicos habrán muerto a la vez de Aragonés y nadie les llamará grande entre los grandes? Triste. De la misma manera que aún no he escuchado ninguna voz crítica con la remodelación millonaria que se prevé para el templo del fútbol madrileño en tiempos de crisis. Triste pero más triste aún es que mientras yo tengo que pelear para que no nos retiren el préstamo que estamos empleando en construir un edificio de laboratorio para el Instituto que dirijo. 
Os quiero, 
Ed.

martes, 31 de diciembre de 2013

y ya se va el 12+1

Mañana será otro día, de otro mes, de otro año y, con suerte, seguiremos siendo los mismos.

Os quiero,

Ed.


sábado, 21 de diciembre de 2013

sin poder decir adiós...

Ayer pensé escribir un Viernes entonado, reivindicativo, incendiario. Pensé en un texto pleno de proclamas y metáforas para describir lo que acontece en mi España querida. Sin embargo, pensé demasiado rápido, apresuré el paso en demasía… al caer la tarde choqué de bruces con una pared demasiado alta, demasiado fría. Mami dejaba el mundo que conocemos y yo sentía un vacío difícil de describir. Ya nadie me escribirá cartas-diarios donde se podía leer: “… bueno mi amor me voy a dormir, hasta mañana. Ya es mañana, ahora me voy a comprar el pan hace un calor del carajo”. Tampoco recibiré flores amarillas entre esas hojas también amarillentas que reciclaba de viejas libretas y me llenaba de cariño. Una vez me mandó una flor morada y con ella una nota que rezaba: “me patee todo Jovellanos y no encontré una puñetera flor amarilla”. Durante mi infancia ella fue mi protectora, mi compañera de juegos, mi todo. Cuando soñaba con descubrir una pócima para la vida eterna siempre hablaba de dos dosis una para ella y otra para mí. De ella aprendí que es bueno pedir perdón cuando nos arrepentimos. Fue ella quien me enseñó a leer, a contar, a sumar y restar. Lo de multiplicar y dividir lo aprendimos juntos cuando decidió empezar la escuela de mayores para poder enseñarme algunas cosas más. De su mano íbamos cada semana a la librería para que yo escogiera los libros que quisiera mientras ella se quitaba de todo por complacerme. Más tarde, cuando ya era estudiante en la Universidad, me decía que seguía  pasando por la librería pero no sabía qué libro comprarme. Cocinaba fatal, olvidaba poner sal a la comida y se les quemaba los frijoles, pero todos los días me esperaba para almorzar y  se deleitaba con mis anécdotas sobre lo que había aprendido. Le gustaba dormir la siesta, le encantaba bailar, lloraba cuando escuchaba “Con tu blanca palidez” pero sobre todas las cosas me amaba como a nadie. En los momentos malos de hambruna buscaba debajo de las piedras para mandarme un pan con bistec a la universidad, carne que no comía para dármela. Mucho después se sobrepuso al miedo por lo desconocido, se montó en un avión y viajó, más que por el espacio viajó en el tiempo para verme en Madrid. Aquí le tocó un invierno de esos que sólo llueve y se llevó la idea de que Madrid era Londres. Solían decir quienes la veían que muchas veces contaba hasta seis con los dedos en una especie de plegaria. Era su forma de calcular la diferencia horaria entre Cuba y España y así imaginarse si estaba en el laboratorio o en la cama. A veces me mandaba fotos disfrazada de persona que vive en el frio y la imagino riéndose mientras lo hacía. Un día, luego de siete años de padecer Alzheimer, mi padre se fue. No lloró, lo había hecho hacía mucho cuando dejó de reconocerla. Entonces mi madre tuvo una segunda vida, floreció y hasta montó un negocio donde vendía zumo de frutas naturales, a mitad de precio para los estudiantes. Pero esto duró poco, empezó apagarse, se reía pero su risa ya no era la misma, acarició a su bisnieta pero no tenía fuerzas para tenerla en brazos y hoy ya no está… no me lo acabo de creer.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Viernes poco inteligente...

Hola a tod@s!
¡Que difícil es nadar y mantenerse seco! El mundo amaneció sin Mandela y, probablemente, sin la única persona que lograra cruzar las aguas sin caer en la tentación de empaparse en ellas.
La raza humana es cruel por naturaleza y no se perdona ni a sí misma. Muy pocos, “if any”, han sido capaces de escapar a su epsilo-vecindad para encontrar la solución a un problema real y mantenerse fiel a la serenidad. Por estos días, en que el número de personas cercanas que me decepcionan aumenta desaforadamente, la muerte de Madiba me entristece. Hoy es viernes y también seis de diciembre, en España se celebra el día de la constitución, es festivo pero mi laboratorio trabaja, nadie se lo paga, de hecho si alguien desde el gobierno dijera que por ley hay que pagarles más, el descuadre de las cuentas-perfectas enfurecería hasta a los amig@s. También es el cumpleaños de mi madre, no sé cuanto cumple, nunca lo ha dicho y ahora lo ha olvidado.
Os quiero,
Ed.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Viernes bailando, literalmente, en un escenario...

Hola a tod@s!
Ya se va acabando la semana, de hecho algunos dicen que la semana empieza el domingo por lo que ya se extingue el primer día de la otra semana. La verdad es que no pensé escribir mi Viernes, estaba agotado… mil reuniones, algunas poco productivas, otras totalmente estériles y un par de ellas con noticias que más tarde vendrán. Proyectos, alegaciones, mi laboratorio que va a mil, una tesis dirigida que se traba, se destraba, se enreda y no avanza. Amigos que dicen quererme con el mazo en mi cabeza, otros que quieren apoyos y a cambio brindan desvelos. Hasta un mareo se ha presentado, cuestión que achaco al es-trés que pasa por cuatro e intento que no llegue a cinco. Mi semana fue así, de sobresalto a sobresalto, una de cal con mucha arena, dos de arena con migas de cal. Y llegaron los días de descanso y con ellos la revisión de un proyecto que escribo con químicos, también la desgana, las preguntas y sus “porqués”. Pero el domingo vino a salvarme. Un amigo me escribe, me invita a ver la Compañía Nacional de Danza, el espectáculo ya lo había visto, estuve en el estreno y escribí una reseña para la revista con la que colaboro… me había encantado. Dejé todo, me fui a la Zarzuela y allí se me arregló la semana o el fin de semana o las últimas horas del domingo. Al final del programa, improvisan, sacan a bailar a unos pocos del público, yo entre ellos, y bailé, bailé muchísimo, me divertí, sentí la droga de un escenario. ¿Jordi me hiciste alguna foto? Volví a casa con otro ánimo, otra cara, y ahora sí puedo escribir mi Viernes, puedo criticar la venta de un Bacon por 106 millones, decir que el cuadro se va a Catar, prever que tendremos que vestir chilabas en un futuro cercano si queremos ver arte pictórico. Protestar porque la Infanta sigue sin ser imputada y aclarar que una cosa es saludar a la Reina, algo que hice recientemente, y otra muy diferente es negar evidencias. Trinar de rabia por escuchar que el Prestige no tiene culpables. Decir que “Jazmine”, la última de Allen, pudo llamarse el monólogo de Cate y la peli da fragancia de Óscar a Blanchett. Elogiar que Obama, finalmente, ha hecho su papel de Premio Nobel de La Paz, aunque seguro que más de un@ le sacará punta al hecho y me encantaría verl@s en una posición de decisión. Poner el tono triste y decir que Frederick Sanger ha muerto, el mismo que nos dijo cómo era la insulina y tiempo después supo secuenciar el material genético, uno de los cuatro que ha hecho doblete en el premio sueco, el mismísimo que, según un amigo que trabajó con él, amaba aquello de construir maquetas de barcos y se pringaba de radiactividad todos los días en su laboratorio. Y todo esto lo he podido escribir porque bailé en un escenario, porque solté las riendas y os cuento un secreto, cuando estoy solo pongo música y bailo, me encanta bailar, algun@ me ha tildado de loco, otr@s se ríen, la mayoría no lo entiende… me da igual, ell@s se lo pierden.
Os quiero,
Ed.

PD: Babbo gracias dobles, Lissette, Chris y Ceci felicitaciones por vuestros cumpleaños. A tod@s aquí os dejo los links sobre lo que publiqué sobre la Compañía Nacional de Danza y sobre Jazmine. 
http://www.ociogay.com/2013/11/17/la-compania-nacional-de-danza-borra-la-sombra-de-duato/
http://www.ociogay.com/2013/11/18/blue-jasmine-woody-allen-explora-el-desconsuelo-en-la-carne-de-cate-blanchett/

sábado, 16 de noviembre de 2013

Viernes de retorno...

Hola a tod@s!
Ya han pasado dos semanas sin “Viernes” y nadie se ha “preocupado”, vamos que esto es más o menos decir que os importo lo que la basura a la alcaldesa madrileña. Como bien decía mi madre: “si no llamas, ni dios coge el teléfono”. Pero no me ha pasado nada, sigo por aquí, por Madrid o quizá debería decir en la parte “napolizada” de Madrid. Para los que no andan por esta ciudad, llevamos unos cuantos días con huelga de recogida de basura y el centro ha tomado un aire napolitano que sólo es resistible porque hace frío y no ha llovido. La cuestión creo que empezó por un terremoto o microterremoto que sufrimos hace un par de semanas, esto movió el coagulo de sangre que tienen en el cerebro algunos en el ayuntamiento y el riego sanguíneo se vio más afectado que de costumbre. Resultado, todo bloqueado. Lo del terremoto es cierto, hubo gente que lo sintió y mi vecino que es vulcanólogo me dijo que llego a casi 4 en no me acuerdo qué escala. Lo del coágulo es obvio y extensible al gobierno central, de otra manera no hay quien explique el comportamiento del ministro de des-educación Wert. Por estos días el susodicho ha vuelto hacer el ridículo a más no poder diciendo digo y luego diego con lo de las becas Erasmus, que son un orgasmus para los estudiantes universitarios pero al menos aprenden otro idioma entre juerga y borrachera. Pero lo del ridículo no tiene freno en la Madre Patria, una señora acaba de sacar un libro llamando a la sumisión a las mujeres.

He leído algunos fragmentos que parecen escritos por una cavernícola y no sé muy bien si da ganas de reírse o llorar la existencia de semejante estúpida. ¡Wao!, que incorrección política acabo de cometer, seguro que será debido a mi educación poco democrática y mi falta de visión global del asunto… vaya tontería, probablemente si empezáramos a llamar por su nombre a las cosas dejaríamos de tener tantos problemas, esa señora es una energúmena y si la mayoría piensa así habrá que decírselo. Lo mismo que cuando recientemente le eché una bronca a una de mis becarias que, apunto de finalizar su contrato predoctoral, sigue sin entender que significa hacer ciencia. Afortunadamente para los que nos gusta la ciencia, trabajar en ello no es como ir a una oficina y quien lo tome como tal está errando el camino cien por cien. Pero sigamos con la estupidez, tema oficial de este Viernes de retorno, la condición no parece ser exclusiva de la capital, ni de la nación… lo siento queridos, hay bobería más allá y para ejemplo citamos la venta de un Warhol en 78 millones de dólares. ¿Pero qué sucede? ¿Se ha perdido la razón y el equilibrio? Esto es, ni más ni menos que la estupidez de los extremos. Por un lado tenemos a millones de personas que no consideran que el arte vale dinero, que ser artista es un trabajo en respuesta a una fuerte vocación comparada a la de ser científico y son capaces de llenar sus casas con burdas mamarrachadas a pesar de tener dinero para comprarse medio edificio; en el otro extremo están estas noticias que sobrepasan el despropósito: ¡78 millones por un cuadro! Lo curioso ha sido que El País sólo le preocupaba la polarización, que sólo los muy ricos podían acceder a estos “artículos” y nada hablaban de esta banalización de los precios. En fin, por mi parte sigo sin tener un Basquiat en mi salón, me han aceptado dos “papers” luego de mucho batallar, escribo otro también como si de una batalla se tratase, pedimos el voto para el Globepinkdance le diera 10 mil euros para investigar contra el cáncer de mama al hospital donde trabajo (ridícula suma que es más que nada), asistimos a la cuarta edición de los premios de fotografía que mi amiga Ema organiza, cena incluida, y me llevé dos, también estuve en el festival Lesgaismad, vi cosas buenas y malas, pasee con Lilo y vimos una película para no recordar, intento hacer malabares con mis días y pongo punto final a este texto porque tengo que escribir un proyecto para financiar mi lab.
Os quiero, 
Ed.
PD: Las fotos son las que resultaron premiadas. Una el tercer premio en la categoría Postales de Verano y otra 2do premio del público. Gracias Ema. Roxy re-bienvenida a mis Viernes.