viernes, 19 de abril de 2013

Viernes "color de verano"...

Hola a tod@s!
Siento decir que no me gusta el verano, mientras el resto de la población experimenta una alegría desmedida yo sufro lo indecible. Si, lo siento, no me gusta el verano y tengo justificación. Como prolegómeno me vino un trancazo que me dejó knockout durante siete días. Así estuve sin poder mover un dedo ni hacer que las neuronas hicieran una ínfima sinapsis. Luego de sudar varias veces la fiebre, viene el verano y con él el asma. Esa sensación de que te ahogas hagas lo que hagas… en fin muy agradable. Pero todo no queda aquí. Empieza el verano y los locales les da por emular el ártico poniendo los aires acondicionado a tope. Entonces al entrar al metro, al laboratorio, a la cafetería… tengo la sensación de que los pulmones buscan una mínima expresión espacial. En otras palabras, me ahogo más. Lo único que añoro es tomar cosas calientes: caldos, té “extra hot and so on”. Y junto a ello viene la mirada atónita del camarero de turno cuando le pido: “un té lo más caliente posible”. En fin… y no es que no trate de contagiarme con el florecer del resto del planeta, no, yo lo intento con todas mis fuerzas. Ayer por ejemplo me puse los patines y me fui al Retiro a patinar casi dos horas. Genial, durante ese tiempo sólo tuve que utilizar el inhalador tres veces. Pero cambiemos de tema. Han pasado dos semanas y casi nos quedamos sin personajes célebres. En un par de días se nos fue la Violetera de mi infancia, la dama de hierro de mi juventud y el escritor de siempre. Realmente sentí la muerte de Sara Montiel. Sentí que las nuevas generaciones la conocen como una señora medio decrépita que tenía líos falderos con un cubano más joven que ella. Sara fue una grande que se hizo a sí misma y logró lo impensable con un talento natural poco común. Es fácil criticarla pero difícil llegar a su altura. Por su parte, la Thatcher es otra cosa. Fue admirable su empuje pero no sus acciones. Un amigo, inconsciente él, publicó en Facebook que su pérdida si era sentida. Habría que preguntarle a los que limitó, a quienes tuvieron que esconder su homosexualidad, a quienes les quitó mil y una prestación. Desde luego, esta señora nunca fue mi favorita aunque me pueda encantar ese tesón que la hizo emerger desde el subsuelo. Y al final nos enteramos que Sampedro también se había ido. Triste noticia. Él fue un lúcido en todo momento, un renacentista de los que no quedan. Mientras tanto en Venezuela Maduro perpetua el chavismo, quizá habrá que llamarlo neo-chavismo. Con tongo o sin él, lo cierto es que algo ha cambiado en aquel país. La mitad de la población quiere un cambio y eso es considerable. En Capriles no he visto un gran líder pero en Maduro no veo un presidente. El modelo impuesto en Venezuela puede que dé un balón de oxígeno a los más favorecido pero, a cambio, les hipoteca la libertad de expresión entre otros pagos. Eso ya me lo conozco y no es bueno. Pero las noticias, casi todas malas, no dejan de asombrar. Con horas de diferencia, en Boston estallan dos bombas en medio de una maratón, luego en Texas explota una fábrica de fertilizantes y más tarde un policía es abatido en el campus del MIT. Algo se me removió cuando supe lo de Boston. Tengo magníficos recuerdos de esa ciudad. Muchos fueron los fines de semana que pasé allí cuando vivía en Providence. En mi memoria la tengo como un sitio pacífico, tranquilo y agradable. Fue curioso como, inmediatamente, muchas conocidos dijeron que ese mismo día habían muerto más personas en Irak. Creo que es cruel la comparación y prefiero dejarlo aquí. Volviendo a la madre patria, seguimos con las telenovelas habituales: Bárcenas se desencadena, La infanta se hunde y El duque se traslada. Si, por increíble que parezca el duquesito que está destruyendo la monarquía y, “aparentemente”, ha robado a diestra y siniestra tiene un puesto de entrenador en Qatar por el que le pagarán casi un millón al año. Son maneras de entender la justicia que no me acaban de cuadrar. Y la sazón esto cada día se me parece más mi Cuba de los noventa, resulta que en el teatro han florecido los peores textos jamás escrito con el gancho de hablar mal de tod@s y en busca de ese aplauso fácil. Por suerte, aún quedan reductos y uno de ellos ha sido la Compañía Nacional de Danza que se viste definitivamente de largo estrenando una versión de Romeo y Julieta realmente fantástica. Parafraseando al poeta, podrán cortar todas las flores pero será difícil detener la primavera… y mi asma. 

Os quiero,
Ed.
PD: Si alguien quiere leer lo que escribí sobre el Romeo y Julieta que vi en el Teatro Real aquí os dejo el link http://www.ociogay.com/2013/04/17/la-cnd-de-martinez-despega-gracias-al-brillante-romeo-y-julieta-de-goyo-montero/

sábado, 6 de abril de 2013

Viernes...

Hola a tod@s!
Está semana, como todos por aquí, me he estado quejando de la disparidad del tiempo y otras singularidades regulares. ¿Qué estas dos palabras no conjugan? ¿Y qué? En un país donde el gobierno dice que imputar a una infanta afecta la marca España, y que los que aplican la leyes se esmeran en echar sombras sobre la evidencia, creo que me puedo permitir regularizar una singularidad. Recuerdo una vez que le pedí a un abogado del estado que, a manera de favor personal y sin implicaciones de ningún tipo, me revisara un contrato de trabajo que podía, o no, firmar. Vamos que estaba diciendo: “échale un vistazo a este escrito por si se me escapa algo”. La respuesta fue rotunda: “NO, un abogado del estado no puede hacer eso porque si un día ese contrato llega a ser público y se sabe que fuiste aconsejado por… entonces…”¿Entendible? Seguro que tienen prohibido hasta mirar el contrato de alquiler de su pareja. Y me parece una soberana estupidez, fundamentalmente porque luego son capaces de borrar lo tangible y elevar a verdad lo falso. Acaso no es axiomático que Bárcenas es un capullo estafador, que la infanta estaba al tanto de todo lo que pasaba con su marido, que la Mato conocía de donde llegaban los billetes “and so on”. Entonces la conclusión es: las leyes y sus interpretaciones han sido creadas para emborronar la realidad al antojo del más fuerte, en la mayoría de los casos. Y mejor dejamos el tema que para un día medio soleado que tenemos no seré yo quien lo vuelva gris. Prefiero seguir contándoles que estuve dos días con mis amigos de Valencia A&A, los mismos que hace casi dos décadas me abrieron sus brazos cuando llegué a Madrid. Allí todo fluyó como siempre, mientras paseamos por aquella preciosa ciudad hablamos de cuando uno de ellos asistió a la lectura de una obra de teatro no publicada de Virgilio en la complicada Habana de los 70. También de aquel número especial de Revolución y Cultura a raíz de “El recurso del Método” de Carpentier, de sus charlas con Dulce María Loynaz y todo ello entre plátanos maduros fritos y otras delicias culinarias. Fueron algo menos de 48 horas de “Viaje a la semilla” y vuelta a los “Orígenes” (guiño para algun@s) que agradecí. De regreso a Madrid todo ha sido un zafarrancho de combate: proyectos por perfilar, papers por corregir, negociaciones que mediar, una charla que dar, ciencia por hacer y entre todo ello una entrada para ir al estreno de “Don Giovanni” en el Real. Miércoles a las 7 pm, teatro repleto, platea encorbatada y con laca hasta en las pestañas… se sube el telón y empezó el horror. La llamada ópera de las óperas ha sido re-interpretada por el ruso Dmitri Tcherniakov de la peor de las maneras posibles. Tampoco la orquesta acompañó y los cantantes, salvo alguna excepción, estuvieron en sincronía con el desastre… ¿resultado? Abucheos, gritos de desaprobación, pataleos y un largo-desagradable etcétera. Es el momento de recordar que allá, en la Cuba tercermundista, país tildado por muchos como excesivo, gritón y otras lindezas, teníamos por “mal educada” costumbre aplaudir desaforadamente cuando en escena algo lo merecía. Y, por el contrario, la desaprobación se hacía patente con un silencio sepulcral. ¿Por qué este público-real que paga hasta 300 € por una entrada, que viene de una clase alta y educada, no hace lo mismo? Yo no aplaudí, la puesta en escena me pareció desafortunada y pocas cosas llamaron mi atención, por ello mis palmas no premiaron a los artistas. Creo que es una buena manera de hacérselo saber. Pero España en muchos sentido es diferente, aquí se suele ser muy duro con el error ajeno y condescendiente con el cercano. Seguramente ya he sufrido el contagio porque aquello de que “veinte años no es nada” no es cierto. No obstante, a veces pico y lo hago fuerte. Ayer, sin ir más lejos, estaba anunciado un coloquio sobre “la actualidad y oportunidad de escribir ciencia ficción hoy”, ya lo sabéis, este género me gusta, lo siento “no body is perfect”. La cita era a las 9, corrí, corrí y hasta sudé para llegar cuando pasaba un minuto de la hora del cañonazo (otro guiño). Sin embargo, allí no estaba ni el apuntador… la cosa empezó, con calma, pero mucha calma, 45 minutos después. En fin, el mar. Y para terminar sólo una cosita más: ¿Alguien pensaba que “la niña de Rajoy” sería superada, desbancada, borrada por una tontería superior? Increíble el afán de superación venezolano… lo del pajarito de Maduro no tiene nombre. Ni el genio de García Márquez con todo un siglo de soledad palidece la imaginación “bolivariana”. 

Os quiero, 
Ed.
PD: Racmar, gracias por venir a mi charla. 

viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes sin santos...

Hola a tod@s!
Confieso que los días grises me inspiran. Eso de la bufanda y la pose de héroe romántico me fascinaba de joven. Recuerdo muchas veces salir de un cine habanero y bajar por 12, hasta el Malecón, pensando que caminaba por una capital fría de Europa. Ayudaba mucho el hecho de haber visto una de las siete de Tarkovsky, algo de Bergam o quizá Truffaut… en versión original, claro está. La cuestión es que los días grises no me molestan, es más, me encantan. Algo de aquella juventud me queda y disfruto muchísimo cuando el cielo está gris, llueve y te dan ganas de escribir un artículo para Nature o la novela que explique toda una generación. Aunque para esto último necesito una buena tanda de días grises o mudarme, definitivamente, para Londres. Lo cierto es que llevamos una racha de días mustios que ya preocupan un poco. ¿Quién dijo que no hay cambio climático? En fin, creo que fue un primo del actual presidente, mejor lo dejo ahí. Por Madrid no para de llover, hay momentos que temo abrir la ventana por aquello de que entren peces, sé que la intertextualidad es muy manida pero esto cada vez se parece más a Macondo… también lo dejo ahí. Mientras tanto, España se paraliza, es decir, los que tienen trabajo se van de vacaciones porque hay que celebrar lo de la crucifixión y resucitación de aquel que armó la de dios es cristo y ha dado de que hablar durante más de dos mil años. Si, estamos en la semana de adoración y llantos a maderas milagrosas, atascos en las carreteras y una larga lista de insensateces. Yo he estado pensando, seriamente, replantearme lo de ser ateo; ayer jueves y hoy viernes he estado trabajando mientras los católicos están de fiesta. Lo curioso es que he estado terminando un artículo con una amiga-colega-noctámbula que sólo puede avanzar en la escritura de madrugada. Entonces a las 7:30 de la mañana leía las correcciones y sugerencias que me había mandado a las 4, hora a la que se iba a la cama. ¡Hoy logramos hablar en momentos coincidentes de vigilia! Cosa no usual. Pero no todo ha sido trabajo, el cine me ha acogido dos veces y puedo recomendar “Liberal Arts” que por aquí la titulan “Amor y letras”. Es la segunda película de Josh Radnor, el mismo que me sorprendió dirigiendo, escribiendo y protagonizando “Happythankyoumoreplease” ahora repite con una comedia romántica supuestamente ligera y con vistas a un campus universitario. Realmente nada de ligero hay en un guión, salido de su pluma, que disecciona tan bien el proceso de madurar… algo de lo que no se escapa nadie. Igualmente pude ver “Great Expectations” que no cubrió las expectativas pero tampoco decepcionó. Y así las cosas, mañana me voy a visitar a unos amigos, otra gran amiga deja su casa y empieza una vida nueva, el papa se viste de oveja y besa pies convictos y en esta ciudad no para de caer agua del cielo. 
Os quiero, 
Ed. 

sábado, 23 de marzo de 2013

Viernes de dudas y un homenaje...

Hola a tod@s!
Ya termina una semana de idas y venidas climáticas que trae de cabeza al armario. En un mismo día puede llover, hacer algo de calor, bajar la temperatura mientras sale el sol y vuelta empezar. Supuestamente llegó la primavera y ojalá no se detenga aunque Centro Europa quiera cortar todas las flores, haciéndonos creer que la economía fallida de un estado que escasamente supera el millón de habitantes, arrastrará a la bancarrota a la Europa “Unida” y austera de Merkel. Hemos pasado por el día de la Poesía y ni Google se percató de ello, porque eso de las rimas y las palabras bellas es cosa pretérita, cuando se nos permitía vivir en una burbuja de ideas y mentiras. Han pasado más días y nuestro gobierno sigue con su política del olvido, aquí no ha pasado nada, quién dijo qué. A la sazón, más dudas vienen y no queda claro cual sistema funcionaría, o quizá la realidad es que nada funcionará jamás. Entonces echo del freno, paro en seco y me dejo llevar por el placer visual que significó ver Anna Karenina, como si de teatro se tratara, en la gran pantalla. Pero ni aún así todo se vuelve claro, otra vez más me percato que la Compañía Nacional de Danza sigue sin rumbo por mucho que digan y vuelvan a decir. Esto lo acompaña el abandono del libro que con ilusión compré y comencé a leer.  Es cuando decido volver a un clásico y me leo dos veces el poema que más me ha llegado de aquel argentino que se llamó Borges “…I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years before you were born” porque lo escribió en inglés y lo tituló “What can I hold you with?”. Pero ni con esas pude estar preparado para el mazazo final. Llegó el viernes y el adiós de Bebo Valdés, el grande del piano. Lejos de su Cuba se despidió a sus 94 años. Yo no pude hacer otra cosa que escuchar mil y una de sus interpretaciones. Mientras tanto, recordaba aquella tarde que lo conocí, el día que maestro de los dedos huesudos me dio una lección de geografía cubana que me quedaré.
Os quiero,
Ed.

sábado, 16 de marzo de 2013

Viernes...

Hola a tod@s!
Las paradas son, a veces, necesarias. Detenerse y mirar hacia atrás, aunque sea de reojo, es un ejercicio que deberíamos hacer con frecuencia. Por ello y también porque el tiempo se  comprime cuando la velocidad de la vida se acerca a la de luz, mis Viernes se han espaciado. Pero el mundo no entiende de frenos, constantemente va dando muestras de cambios, detalles que sólo el tiempo les otorgará su importancia. Hoy el papa ya no es un alemán con cara de asco, su lugar está ocupado por un argentino que parece entender mejor lo que es la pobreza. Por otra parte, un mito ha nacido, Latinoamérica ha parido otro icono, Chávez toma el relevo de un desgastado Ché y se convierte en el nuevo faro. Pronto serán borrados todos los defectos que en vida gastó y generaciones de jóvenes invocarán su imagen para hacer nuevas revoluciones. En otra cuerda, España busca en el olvido lo que no soluciona con la razón. El gobierno recurre a la dejadez, a la máxima que reza: “el tiempo todo lo cura” y el español se va olvidando de que aquel ministro lo señaló como basura que no procrea, que aquella ministra no sabe de lo que habla y que los sobres un día inundaron un partido. Para partidos están los de fútbol, lo demás es demasiado profundo. Entonces llega una película que nos promete risas y reflexión, se asegura inteligencia creativa y despega un avión llamado “Los amantes pasajeros” pilotado por el gran Almodóvar. Pero la nave se queda sin guión, alguien lo dejó en Barajas. El maestro pincha. El genio no reivindica su condición. Quizá tengamos que mirar a los nuevos, y eso hace el Teatro Real, apuesta por el bailarín que quiere traer un aire clásico a una compañía demasiado “kyliana” y otra vez viene un desastre, una vez más tenemos que esperar a que algo suceda.
Os quiero, Ed
PD: Sobre Los amantes pasajeros hice una pequeña crítica aquí http://www.ociogay.com/2013/03/08/los-amantes-pasajeros-almodovar-sin-combustible/
En el caso de la Compañía Nacional de Danza mi opinión fue esta http://www.ociogay.com/2013/03/15/compania-nacional-de-danza-clasica-aun-solo-buenas-intenciones/

domingo, 3 de marzo de 2013

Viernes de hipocresía...

Hola a tod@s!
Hace tiempo que no escribo mis Viernes, de pronto tuve la sensación de que esto no llegaba a nadie, tampoco ayudaba el desencanto que, inevitablemente, me está carcomiendo. Desde niños necesitamos creer que algo funciona, que existen verdades. De mayores relativizamos todo esto pero aún buscamos ciertos pilares donde apoyarnos. “Descubrir” que vives inmerso en un mar de hipocresías y que también lo eres es algo semejante a cambiar de ideología… al final gozas el placer de una liberación pero el proceso puede ser doloroso. Este país es hipócrita y todos aportamos granos de molesta arena. Ahora el pueblo que anda por las calles se queja de la triada Bárcenas-Mato-Sepúlveda, se echa las manos a la cabeza cuando Cospedal declara otra mentira, escupe fuego porque Rajoy no da la cara, se desintegra en oprobios al escuchar las fisuras de la oposición, vomita de asco al conocer las andanzas del Rey y su nuero o se espanta con las anécdotas reales que cuenta una tal Corina. Sin embargo, ese pueblo llano no se cuestiona la génesis de todo. Pocos se preguntan dónde comenzó el desparpajo. ¿Cuántos de ellos hubiesen rechazado un sobre con dinero? ¿Qué padre ha dicho a su hijo que copiar un examen es el primer paso para ser un corrupto? ¿Quién ha respondido con un rotundo NO cuando el técnico de turno le ha propuesto no hacer factura por un servicio y así evitarse el impuesto? ¿Cuántas veces han dejado de declarar ingresos engañando a Hacienda? ¿Quién no ha favorecido a un conocido en un proceso de selección? Estas pequeñas cosas, sin aparente importancia, se multiplican cuando el poder es mayor. Entonces, en lugar de no declarar 100 €, te llevas 22 millones a Suiza. En vez de comprarte un ordenador personal con el presupuesto de tu empresa, te haces con un Jaguar y así hasta el infinito. Es el juego favorito de España, país donde la verdad no se dice porque se prefiere la mentira mejor dibujada, coloreada con tonos suaves y salpicadas con frases prefabricadas. En realidad pocos actúan en concordancia con lo que realmente piensan y se sorprenden, hasta se ofenden, cuando alguien lo hace. Hoy realmente hubiese querido contarles que me quedé fascinado con el montaje que Haneke ha hecho de “Cosi fan tutte” en el Real, hablaría de la gala de los Goyas y la increíble bajeza de la derecha española, también de la agradable experiencia visual que resultó ser “El atlas de la nubes”, recomendaría “Weekend” como película a ver por las familias conservadoramente-liberales que pueblan llanos y montañas durante sus reuniones navideñas, diría que el papa ha merecido mis respetos (a pesar de todo lo mal que pienso sobre él y la iglesia) por su decisión, que en la Isla de las Metáforas se sigue perpetuando el castrismo de la manera más imbécil posible o que, simplemente, me alegré la vista con los Impresionistas que gratuitamente se puede ver en la fundación Mapfre de Madrid… Sin embargo, como ya dije, cuando descubres la desgracia de la hipocresía por todas partes, pocas cosas “if any” te hacen feliz. 
Os quiero,
Ed.
PD: Lisse felicidades, nos vemos pronto… allí donde los tiempos son otros.

sábado, 9 de febrero de 2013

Viernes... para los de España

Hola a tod@s!

 ¿El frío tiene pensado irse? No es que yo quiera que venga el calor insoportable pero estamos teniendo unos vaivenes de temperaturas curiosos. Ayer se me ocurrió ir al cine a última hora y casi pierdo las orejas por congelación al salir. Sin embargo, durante la semana hubo momentos de calor, preocupantes para el mes en que estamos. Probablemente el clima se está sincronizando con la locura generalizada que vive este país. Y si es así, la que nos espera. Por una parte tendremos los vientos suaves de brisas acogedoras que nos envía la cúpula del gobierno y amplifica el periódico La Razón. Por otra, los rayos y centellas de una “Garganta Profunda” que manda a El País papeles con contabilidades Z. Luego, chispea llovizna fina con bálsamo de Aloe Vera mientras la vicepresidenta asegura que ella y los suyos son pobres al servicio del pueblo elector. Entonces es el momento de un huracán tipo Katrina con fuerzas “esperanzadoras” y epicentro madrileño que tiene como objetivo no dejar títere con cabeza. Y aquí se armó “el sal pa fuera”, “el quítate tú que me pongo yo”, “el desmelene y tú más” interno. Se acabaron los paños calientes, las caritas de “yo no fui”. Para muestra la declaración de la presi de los castellanos que se quitó la mantilla, se puso las chancletas y se echó al solar. Con las manos en la cintura le cantó las cuarenta a la otra presi “esperanzada” terminando con un “pa chula yo”. Y todo esto con un montón de parados y otro montón que no trabajan por aquello tan caribeño que reza: “ellos hacen que me pagan mientras yo hago que trabajo”. En fin que mejor rememoramos viejos tiempos y esgrimimos lo que los cubanos decíamos en los años noventa: “cambiando de tema”, porque casi es mejor evadirse, no contaminarse, aunque tengamos la maldición de la basura por todas partes. Por ello prefiero seguir contándoles que “La parte buena de las cosas” no es sólo una postal para admirar la guapura de su protagonista, es también la demostración que una comedia romántica, más americana que los cowboys, puede ser buena. También insto a los que admiran a Hitchcock vayan a ver la recreación que el Hollywood de hoy ha hecho de los momentos en que creó Psicosis. No es lo mejor que he visto pero merece la pena. A los de Madrid, no estaría mal acercarse al “El americano perfecto” que ha parido Glass para el Teatro Real. A quien le guste la monotonía “glassiana”, me incluyo, podrá disfrutar de una puesta singular que no llega al rango de ópera pero se queda muy por encima de un musical. Así las cosas, mientras esperamos “el no sé que” salvador he retomado la lectura de autores cubanos y en el metro me veréis con un libro de Jesús Díaz, mientras que en casa hace cola el gran Virgilio.

Os quiero,
Ed.