Hoy escribo mi Viernes a 299 km por hora y camino, no de Camagüey pero sí de Barcelona. Ya se acaba una semana que como todas ha sido crítica, empalagosa, crucial, trivial y más. Los políticos siguen siendo ellos mismos, los artistas menos creativos, los críticos más acusadores y yo no pude patinar. Resulta que me encanta patinar, eso de ir sobre ruedas, con muchas papeletas para caerme en cualquier momento, me resulta atractivo, cosas extrañas que tiene uno. Pero patinar en solitario aburre o quizá sea más divertido hacerlo en compañía. Ponerme los cascos (auriculares para los que no viven en la Madre Patria) y hacerme el autista sobre ruedas no me complace mucho. Pues bien, un amigo tuvo la gran idea de crear un grupo para quedar los jueves por la noche en el Retiro madrileño y estar unas horas patinando. Somos variopintos, usamos Facebook para convocarnos y allí vamos. Lo cierto es que nos divertimos, a veces alguno se cae, otras alguno se pierde y al final buscamos alguien para que nos haga una foto de familia. Pero esta semana en Madrid han caído perros, gatos y hasta agua del cielo y, por más que lo intentamos, no hemos podido quedar para patinar. Vaya tragedia… A estas alturas del Viernes más de un@ se preguntará ¿y qué? Pues eso, no pude patinar y es mi tragedia. A que fastidia, enerva y hasta jode que venga alguien y te suelte treinta veces su trágica opinión, situación y varias cosas más terminadas en “ión”. Eso mismo sufro yo a diario con mis amig@s/conocid@s preocupados por los perritos que no encuentran casas adoptivas, otros que re-niegan de la carne y quieren hacernos ver que el veganismo es el camino correcto, más allá los que hacen de las manifestaciones su agenda diaria, por el costado aquellos que súper critican lo mega criticable y la lista mejor la corto porque me aburriría yo mismo. Así que hoy me toca a mí y os transmito mi preocupación porque no pude patinar. Pero, afortunadamente, soy de aquellos que no me caso con una sola idea y, a pesar de que no pude ir a patinar, estuve pendiente de la noticas y hasta me enteré que el dueño de Zara ha donado 20 millones de euros a Caritas. La noticia ha sido un bombazo con a favores y en contras, está genial eso de que nuestros ricos comiencen a compartir su dinerito, yo sólo los animo a buscar más eficiencia en el destino. Un amigo subió, a Facebook claro está, un video con las “caritas” de tristeza que se borrarán con esta donación… a lo mejor un proyecto como el Bill Gates daría más futuro y el número de “caritas” se multiplicaría, vamos que la máxima “no regales un pescado, enseña a pescar” no es famosa por gusto. También, y debido a que no pude ir patinar, me he puesto a estudiar más y hasta encontré un error en una serie de experimentos que, lejos de desmotivarme, me ha despejado algún que otro callejón en el laboratorio. Pensándolo bien creo que he encontrado la razón por la cual en el Reino Unido hay tantos premios Nobels, allí llueve mucho y la gente no puede patinar, de esa manera estudian más y encuentran errores en sus experimentos. Más avanzada la semana, viendo que lo de patinar sería imposible, me fui al Teatro Canal y casi me da un infarto al comprobar que, este sitio que ha visto grandes compañías, ha contratado para todo un fin de semana a los alumnos de la Academia de Ballet de la Escuela de la Scala de Milán. Increíble, están vendiendo funciones de fin de curso a precio de ballet profesional, parece que eso de la crisis va en serio. La cara se me cayó de vergüenza porque invité a un amigo reciente, otro que patina pero esta semana tampoco lo ha podido hacer… ¿os había contado que no pudimos patinar? Fuimos pensando que veríamos al Ballet de la Scalla y allí, con toda su caradura, estaban los italianos aprendices preocupados por terminar movimientos cual autómatas sin alma ni arte. De verdad… vaya semanita, y lo peor no lo he contado aún: Debido a la cantidad de lluvia que hemos tenido en Madrid, no pude patinar. sábado, 27 de octubre de 2012
Viernes patinando...
Hola a tod@s!
Hoy escribo mi Viernes a 299 km por hora y camino, no de Camagüey pero sí de Barcelona. Ya se acaba una semana que como todas ha sido crítica, empalagosa, crucial, trivial y más. Los políticos siguen siendo ellos mismos, los artistas menos creativos, los críticos más acusadores y yo no pude patinar. Resulta que me encanta patinar, eso de ir sobre ruedas, con muchas papeletas para caerme en cualquier momento, me resulta atractivo, cosas extrañas que tiene uno. Pero patinar en solitario aburre o quizá sea más divertido hacerlo en compañía. Ponerme los cascos (auriculares para los que no viven en la Madre Patria) y hacerme el autista sobre ruedas no me complace mucho. Pues bien, un amigo tuvo la gran idea de crear un grupo para quedar los jueves por la noche en el Retiro madrileño y estar unas horas patinando. Somos variopintos, usamos Facebook para convocarnos y allí vamos. Lo cierto es que nos divertimos, a veces alguno se cae, otras alguno se pierde y al final buscamos alguien para que nos haga una foto de familia. Pero esta semana en Madrid han caído perros, gatos y hasta agua del cielo y, por más que lo intentamos, no hemos podido quedar para patinar. Vaya tragedia… A estas alturas del Viernes más de un@ se preguntará ¿y qué? Pues eso, no pude patinar y es mi tragedia. A que fastidia, enerva y hasta jode que venga alguien y te suelte treinta veces su trágica opinión, situación y varias cosas más terminadas en “ión”. Eso mismo sufro yo a diario con mis amig@s/conocid@s preocupados por los perritos que no encuentran casas adoptivas, otros que re-niegan de la carne y quieren hacernos ver que el veganismo es el camino correcto, más allá los que hacen de las manifestaciones su agenda diaria, por el costado aquellos que súper critican lo mega criticable y la lista mejor la corto porque me aburriría yo mismo. Así que hoy me toca a mí y os transmito mi preocupación porque no pude patinar. Pero, afortunadamente, soy de aquellos que no me caso con una sola idea y, a pesar de que no pude ir a patinar, estuve pendiente de la noticas y hasta me enteré que el dueño de Zara ha donado 20 millones de euros a Caritas. La noticia ha sido un bombazo con a favores y en contras, está genial eso de que nuestros ricos comiencen a compartir su dinerito, yo sólo los animo a buscar más eficiencia en el destino. Un amigo subió, a Facebook claro está, un video con las “caritas” de tristeza que se borrarán con esta donación… a lo mejor un proyecto como el Bill Gates daría más futuro y el número de “caritas” se multiplicaría, vamos que la máxima “no regales un pescado, enseña a pescar” no es famosa por gusto. También, y debido a que no pude ir patinar, me he puesto a estudiar más y hasta encontré un error en una serie de experimentos que, lejos de desmotivarme, me ha despejado algún que otro callejón en el laboratorio. Pensándolo bien creo que he encontrado la razón por la cual en el Reino Unido hay tantos premios Nobels, allí llueve mucho y la gente no puede patinar, de esa manera estudian más y encuentran errores en sus experimentos. Más avanzada la semana, viendo que lo de patinar sería imposible, me fui al Teatro Canal y casi me da un infarto al comprobar que, este sitio que ha visto grandes compañías, ha contratado para todo un fin de semana a los alumnos de la Academia de Ballet de la Escuela de la Scala de Milán. Increíble, están vendiendo funciones de fin de curso a precio de ballet profesional, parece que eso de la crisis va en serio. La cara se me cayó de vergüenza porque invité a un amigo reciente, otro que patina pero esta semana tampoco lo ha podido hacer… ¿os había contado que no pudimos patinar? Fuimos pensando que veríamos al Ballet de la Scalla y allí, con toda su caradura, estaban los italianos aprendices preocupados por terminar movimientos cual autómatas sin alma ni arte. De verdad… vaya semanita, y lo peor no lo he contado aún: Debido a la cantidad de lluvia que hemos tenido en Madrid, no pude patinar.
Os quiero,
Ed.
Hoy escribo mi Viernes a 299 km por hora y camino, no de Camagüey pero sí de Barcelona. Ya se acaba una semana que como todas ha sido crítica, empalagosa, crucial, trivial y más. Los políticos siguen siendo ellos mismos, los artistas menos creativos, los críticos más acusadores y yo no pude patinar. Resulta que me encanta patinar, eso de ir sobre ruedas, con muchas papeletas para caerme en cualquier momento, me resulta atractivo, cosas extrañas que tiene uno. Pero patinar en solitario aburre o quizá sea más divertido hacerlo en compañía. Ponerme los cascos (auriculares para los que no viven en la Madre Patria) y hacerme el autista sobre ruedas no me complace mucho. Pues bien, un amigo tuvo la gran idea de crear un grupo para quedar los jueves por la noche en el Retiro madrileño y estar unas horas patinando. Somos variopintos, usamos Facebook para convocarnos y allí vamos. Lo cierto es que nos divertimos, a veces alguno se cae, otras alguno se pierde y al final buscamos alguien para que nos haga una foto de familia. Pero esta semana en Madrid han caído perros, gatos y hasta agua del cielo y, por más que lo intentamos, no hemos podido quedar para patinar. Vaya tragedia… A estas alturas del Viernes más de un@ se preguntará ¿y qué? Pues eso, no pude patinar y es mi tragedia. A que fastidia, enerva y hasta jode que venga alguien y te suelte treinta veces su trágica opinión, situación y varias cosas más terminadas en “ión”. Eso mismo sufro yo a diario con mis amig@s/conocid@s preocupados por los perritos que no encuentran casas adoptivas, otros que re-niegan de la carne y quieren hacernos ver que el veganismo es el camino correcto, más allá los que hacen de las manifestaciones su agenda diaria, por el costado aquellos que súper critican lo mega criticable y la lista mejor la corto porque me aburriría yo mismo. Así que hoy me toca a mí y os transmito mi preocupación porque no pude patinar. Pero, afortunadamente, soy de aquellos que no me caso con una sola idea y, a pesar de que no pude ir a patinar, estuve pendiente de la noticas y hasta me enteré que el dueño de Zara ha donado 20 millones de euros a Caritas. La noticia ha sido un bombazo con a favores y en contras, está genial eso de que nuestros ricos comiencen a compartir su dinerito, yo sólo los animo a buscar más eficiencia en el destino. Un amigo subió, a Facebook claro está, un video con las “caritas” de tristeza que se borrarán con esta donación… a lo mejor un proyecto como el Bill Gates daría más futuro y el número de “caritas” se multiplicaría, vamos que la máxima “no regales un pescado, enseña a pescar” no es famosa por gusto. También, y debido a que no pude ir patinar, me he puesto a estudiar más y hasta encontré un error en una serie de experimentos que, lejos de desmotivarme, me ha despejado algún que otro callejón en el laboratorio. Pensándolo bien creo que he encontrado la razón por la cual en el Reino Unido hay tantos premios Nobels, allí llueve mucho y la gente no puede patinar, de esa manera estudian más y encuentran errores en sus experimentos. Más avanzada la semana, viendo que lo de patinar sería imposible, me fui al Teatro Canal y casi me da un infarto al comprobar que, este sitio que ha visto grandes compañías, ha contratado para todo un fin de semana a los alumnos de la Academia de Ballet de la Escuela de la Scala de Milán. Increíble, están vendiendo funciones de fin de curso a precio de ballet profesional, parece que eso de la crisis va en serio. La cara se me cayó de vergüenza porque invité a un amigo reciente, otro que patina pero esta semana tampoco lo ha podido hacer… ¿os había contado que no pudimos patinar? Fuimos pensando que veríamos al Ballet de la Scalla y allí, con toda su caradura, estaban los italianos aprendices preocupados por terminar movimientos cual autómatas sin alma ni arte. De verdad… vaya semanita, y lo peor no lo he contado aún: Debido a la cantidad de lluvia que hemos tenido en Madrid, no pude patinar. sábado, 20 de octubre de 2012
Viernes de collage...
Hola a tod@s!
Llegó el otoñooooo!!! Si después de no se cuantos amagos, de ir y venir, de ahora estoy pero mañana no…
al fin ya tenemos un otoño como la naturaleza manda, con su lluvia fastidiosa,
sus temperaturas que despistan, los mocos de los despistados y las hojas de los
árboles haciendo apoptosis tiradas por el suelo. En fin, menos mal que algo
funciona porque lo demás está patas arriba. Desde Europa todas las mañanas nos rescatan y
todas las tardes nos ponen en la “waiting list”. La Merkel cada día alaba las
grandes medidas de austeridad de la periférica España y por la noche firma
algún papelito para retrasar lo retrasado. Esto parece un juego de locos, de
fronterizos, así que no me extraña que por allí, cerca de la Alemania
organizada, los austríacos hayan puesto el grito en el cielo por una muestra de
desnudo masculino organizada en el Museo Leopold. La cuestión es que en dicha
exposición se ven culos y pollas que quitan (o dan) hipo y los ilustres
ciudadanos del centro europeo, tan cultos ellos, dicen que sus hijos no deben
ver estas imágenes. Me he quedado a cuadros. Pero parece que la cosa es una
fiebre o algo así, resulta que Grecia, si la misma que permitió, fomentó,
incitó y un montón de cosas terminadas en “o” la homosexualidad desde los
tiempos ancestrales, ahora prohíbe los besos gays en la televisión. ¿Habrá que
irse a otro planeta? La idea no es mala, lo único que por ahora la cuestión de
hacer habitable un astro no va muy bien encaminada. De hecho esta semana han
descubierto un planeta fuera del sistema solar con dimensiones parecidas a
nuestra azul Tierra. El problema es que está muy cerca de su estrella y el
achicharramiento de todo aquello que lleve carbono encima está asegurado… habrá
que seguir esperando. Pero mientras tanto, está bien que se vayan haciendo
pruebitas de trajes que nos permitan tirarnos desde de unos cuantos kilómetros
y superar la velocidad del sonido. Uno nunca sabe cuando lo tendremos que usar
en caso de huida desesperada. Así que muchas gracias a Félix por hacer de
cobaya. Por cierto, estuve pegado a la pantalla de mi iMac durante todo el
tiempo que duró la proeza, no recé porque soy ateo, pero cruce todo lo que
pude. Debo decir que luego me bajé al chino que tengo en los bajos, me compré
un mango y me hice un batido para celebrarlo. La chinita, tan simpática, se
contagió con mi alegría y me vendió otro mango por la mitad de dinero. Yo casi
le doy un beso y es que estos señores son inflexibles con sus precios, no me
extraña, con la mafia que tenían detrás la mayoría, como para ponerse a variar
lo establecido por el emperador. Viendo las imágenes de todo lo que estaban
acumulando y evadiendo de impuestos se me pone la carne de gallina, no tanto
por lo visto, sino por lo que no vemos. No quiero ni imaginarme lo acumulado
por los “reales” y los “banqueros”. Aunque estos últimos, con más elegancia y sin
muertos por medio, que sepamos. Por eso lo mejor es irse a una sala oscura y
evadirse un rato… y estoy hablando del cine para los mal pensados. He visto
unas cuantas cosas, desde unos strippers por Florida que aburren a pesar de sus
cuerpos (Magic Mike), hasta Brad Pitt haciendo de malo, malo, malísimo en una
intra-américa profunda y con un discurso electoral como “soundtrack” (Mátalos
suavemente). Me encantó su frase final: “américa no es un pueblo, es un
negocio” (en inglés suena mejor, “sorry”). También estuve viendo “7 días en La
Habana” de la que se destaca mucho la fotografía increíble que tiene como musa
aquella ciudad, recomendable para los nacidos en la isla metafórica, de donde,
según su chistoso gobierno “revolucionario” se podrá salir sin permiso de
salida siempre que se salvaguarde la integridad de la “revolución” ¿a quién
quieren engañar? Y para el final dejo la última versión de Blancanieves, pobre
niña huérfana que no para de ser blanco de tiro. Ahora se llama Carmencita,
nació en Sevilla y tiene genes de torero. Realmente la película, en blanco y
negro y silente, es una obra de arte, hay planos para todos los gustos y todos
perfectos. Los actores están en primera línea y el argumento, de cuento gótico,
engarza perfectamente con todos y cada uno de los tópicos del sur español.
Ahora bien, a mi aburrió. Por otra parte, y quizá dado de que ya soy tio
abuelo, he estado pensando que si alguien me pide que le cuente Blancanieves,
La bella durmiente o cualquiera de otra historia infantil, no podría hacerlo.
Ahora mismo, no sé si los enanos salvan a la madrastra, si esta es amante del
príncipe, si Blancanieves era gladiadora o dependienta de un blockbuster, si la
Bella Durmiente se comió la manzana ¿Esa no era Eva? En fin, tendré que ir a la
fuente original y quién sabe dónde diablos está.
Os quiero,
Ed.
domingo, 14 de octubre de 2012
Viernes de Nobels y otras historias...
Hola a tod@s!
Ha pasado la semana en que se anuncian los Nobels pero, desgraciadamente, este planeta sigue haciendo honor
a la pandereta y otras muchas cosas habrá que destacar. El lunes luego que
medio Madrid llegara tarde a sus trabajos porque el metro, ese que antes
volaba, ahora es lento y la frecuencia ha disminuido significativamente, los
suecos anunciaban el primero de los premios, el que dedican a Medicina y
Fisiología y en realidad es para los biólogos. Este año el casi millón de euros
ha ido a parar a quienes demostraron que las células adultas se pueden
re-programar. En el Reino Unido John Gurdon hace 40 años cuestionó aquel dogma
que decía que la célula adulta debería cumplir sólo una función, el británico
re-emplazó el núcleo inmaduro de un óvulo de rana con otro extraído de una
célula adulta del intestino. El núcleo adulto generó un renacuajo normal,
demostrando el camino hacia la clonación, pero también la reprogramación
celular, años más tarde otro de por allí “creó” a la famosa oveja Dolly. Pero
Iam Wilmut no ha entrado en el tándem laureado, todo parece indicar que a los
suecos, tan religiosos ellos, no les pareció importante que esta técnica se
desarrollara hasta los mamíferos. En cambio, Gurdon comparte su Nobel con un
japonés, Shinya Yamanaka quien logró reprogramar células maduras como si fueran
células madre para dar origen a otras, todo un hito en la biomedicina. Un
día después, es decir el martes, mientras unos esperaban el salto desde la
estratosfera que no se produjo, llegaba el Nobel de Física que esta vez se
congració, nuevamente, con los cuánticos. Es conocido que cuando bajamos a
niveles microscópicos aquello de medir y manipular sin destruir es un problema.
Pues estos “chicos”, el francés Serge Haroche y el americano David Wineland,
han desarrollado métodos en óptica cuántica que abren muchas puertas en ese
sentido. Se dice que serán los culpables de ordenadores ultrarrápidos y relojes
más precisos. Al parecer no hay mucha polémica con este premio, por ahora. Más
tarde, ya miércoles, llegó el turno a los químicos que, una vez más, han tenido
que ver como este premio se va la Biología. El caso es que la Academia Nobel
decidió otorgar el galardón a los que descubrieron unos de los mecanismos de
“internalización” de una señal exterior, me refiero a los receptores acoplados
a la famosa proteína G. Esta forma de “actuar” que tienen varios tipos celulares
explica desde la descarga de adrenalina hasta la forma de acción de muchas
drogas. Los ganadores fueron Robert Lefkowitz y Brian Kobilka, ambos
americanos. Y entonces llegó el jueves y con él el premio del que se hacen
quinielas, el que nunca se comparte “and son on”… el Nobel de Literatura. Esta
vez un chino conocido se llevó el gato al agua. Mo Yan es un escritor que en
los ochenta se dejó influenciar por el boom latinoamericano y “adaptó” esa
forma “real y mágica” a su realidad oriental. Muchos lo tildan de genio, otros
de copión. Lo cierto es que ha sido muy leído y hasta llevado al cine, no entra
en contradicción con el régimen e intenta seguir tranquilo en su pueblo natal…
un cóctel explosivo para la prensa y los estrictos. Pero tuvo suerte el
escritor de ojos rasgados, el amanecer del viernes le dio un espaldarazo al
anunciarse, desde Oslo, el premio de la Paz… redoble de tambores: La Unión
Europea. Ya nadie habló más Mo Yan. Uno por argentina dijo que la UE es una
unión ilegítima, sanguinaria y tenebrosa, en España salieron a relucir los
Balcanes, Siria y la conquista del Dorado, Facebook ardía en comentarios que
tildan a Europa de cuna del horror, la masacre y causante directa de las
explosiones solares, en Cataluña no dijeron nada porque, si se van, quieren estar
en buena con el resto de la Unión por si las cosas se ponen feas. En fin, yo
creo que si se lo merece (acabo de activar el escudo antimisiles). Europa hace
poco más de medio siglo estaba sumida en guerras, llena de fronteras y un largo
etcétera. Gracias a ese proyecto que se llama UE hoy no hay fronteras, tenemos
una moneda única y se han creado infraestructuras que han vigilado por la paz
en el continente… fisuras ha tenido, errores se han cometido, pero tal y como
dije alguna otra vez, me gustaría ver a quienes tanto critican tomando
decisiones de altos vuelos, otro gallo cantaría. Y así las cosas, veremos quien
se lleva el premio de Economía que se anuncia el lunes, difícil en estos
tiempos. Mientras tanto, es agradable ver como la Fundación Templeton sigue
financiando proyectos que rozan la ciencia ficción, esos que pueden provocar un
verdadero salto. No tan placentero es ver como Chávez se afianza en el poder y
Venezuela tendrá el mismo presidente durante, al menos, veinte años. Con ello,
la duda de la democracia sobrevuela muchas cabezas, pero habrá que respetar la
decisión de un pueblo que quiere un dictador en su tribuna. En otra cuerda
estuvo el anuncio de la subasta de una carta de Einstein donde, sin tapujos, el
melenudo llamaba a la biblia (las minúsculas son apropósito) “una colección de
historietas infantiles”, mientras que a dios lo explicaba como una debilidad
humana. No puedo estar más de acuerdo. Por España sigue el rifirrafe con la
independencia de Cataluña, en este sentido y mirándolo con distancia , creo que
si una “pareja” no nos quiere mejor es que se vaya, con todas sus
consecuencias. Probablemente una solución sería convocar un referéndum nacional
donde se pondere la población catalana y se asuma la respuesta ciudadana. La
situación actual sólo está provocando crispación en ambos bandos. Por una
parte, los “españolistas” tratando de españolizar catalanes y por otra los
“catalanistas” diciendo estupideces varias. En fin, si alguien nos viera desde
afuera seguro que diría: están locos.Os quiero, Ed.
sábado, 6 de octubre de 2012
Viernes de vuelta...
Hola a tod@s!
Llevo más de un mes sinViernes, el aterrizaje en la Madre Patria ha sido revuelto y sin sal. Mucho
trabajo ingrato me esperaba, más de una decisión tambaleante he tenido que
tomar y la lista se hace aburrida en su tridimensionalidad. Llegar a Madrid ha
sido volver a la realidad de la casa que necesita orden, limpieza y
mantenimiento. De nuevo he tenido que abrir los oídos a la frase repetida y al
desgano verbal. Pero todo no ha sido un desastre, la luz y ese cielo despejado han
contribuido a mantener arriba un ánimo que tendía al desplome. No es noticia que la crisis
económica sigue siendo el centro de toda conversación, todo el mundo sabe qué
se debe hacer y nadie lo hace. La conclusión podría ser que nadie realmente
sabe lo que sucede y algunos se están aprovechando de ello. Mientras tanto, todos los días nos rescatan o no, la Merkel
declara que España ha hecho los deberes o no, los ministros dicen que no hay
dinero o sí y Rajoy sale en el Times fumándose un puro con aire despreocupado
por las calles de New York. Siguiendo en España, por el patio trasero emergen
los nacionalistas que piden independencia a la vez que dinero para depender,
una parte del pueblo protesta gritando, otra tira alguna piedra, la policía se
excede en su celo y los políticos no tasan la gravedad de los hechos. Y para
colmo de males, el mundo musulmán monta en cólera por un video casero elevando
su justicia por encima de todo. Pero eso es lo que sale en las noticias o quizá
debería decir lo que se puede leer en Facebook, sitio donde la objetividad es
tan sutil como en la de los grandes medios de comunicación. Otras cosas menos
sonadas han ocurrido, por el norte, en la bella San Sebastián se ha organizado
uno de los mejores festivales de cine de su historia y con ello se demuestra
que el ingenio mueve más que el dinero. Desde allí dos películas hablan de la
creatividad ibérica a pesar de la crisis y otras desgracias… dicen que
Blancanieves, la española, la de enanos toreros y madrastra con mantilla, es
digna de entrar en el altar de los grandes y, junto ella, una francesa que
lleva por nombre “Dans la maison” se alza con los premios gordos y cabe decir
que es versión de una obra teatral cien por cien española. Más hacia el centro,
en el mismo Madrid, el Brujo de siempre estrenó espectáculo tradicional con
ruptura. Tradicional porque sigue siendo él y más de él, con ruptura porque ha
roto el molde y saca la risa del análisis literario que podrá ser comprendido
por quien sólo ha visto los telediarios, y gozado por aquel que leyó a Shakespeare.
En la cuerda del cine se amontonan los títulos recomendables y se puede
mencionar la francesa “Le prenom”, o la multi algo que habla de siete historias
en La Habana. Otra recomendación nos llega de la misma ciudad cubana con veinte
años en la espalda, por Chueca una sala de teatro pequeña pone “Fresa y
Chocolate” con el mismo sabor que nos dejó “La Catedral del Helado” a los que
vivíamos en La Habana de los noventa. Eso sí que a nadie se le ocurra gastar
medio euro en ver la última de Woody Allen quien desde Roma nos envía un bodrio
indigerible y sumamente aburrido. Y así las cosas, yo he
tenido que volver a Londres, donde una amiga celebró sus sesenta irradiando la
belleza que le sobra, donde me re-encontré con la querida Ana que ha entrado en
mi vida para quedarse y donde comí frente a un Thames rociado con agua
insistente con otra grande, “mi negrona de Londres” la misma que conoció a todo
el mundo Ginsberg incluido, aquel que aullaba y apestaba. También hice un viaje
relámpago a Logroño para disfrutar de comida, buen vino y mejor compañía. Y
mientras espero ser tío abuelo, celebro un proyecto en pleno centro de Madrid
que burlando toda crisis se ha abierto una librería donde comprar un libro vale
lo que te cueste llegar al sitio… yo voy andando, por lo tanto es gratis
(Covarubias 7).
Os quiero,
Ed.
Os quiero,
Ed.
domingo, 26 de agosto de 2012
Viernes con lluvias...
Hola a tod@s!
Termina la semana lloviendo en Londres, las
Voyagers abandonando el Sistema Solar y con la noticia de la muerte del primer
hombre que pisó la Luna, lugar a donde no hemos regresado y, al menos yo, soñé
con visitar.
Por aquí y sigo hablando de Londres, hemos
tenido en portada a un Harry, no Potter, pero sí “Botter” que con el ano real
al aire ha sido comidilla de toda prensa amarilla. Si, el hijo menor de Lady Di
fue fotografiado por alguien mientras jugaba desnudo al billar con unas amigas
en Las Vegas. El escándalo está servido y a mí me hace gracia que esto, y no el
hecho de que la reina no haya ni siquiera saludado a la delegación británica
durante la inauguración de las Olimpiadas, sea motivo de tertulias y
comentarios varios. El mundo en general está tendiendo a una especie de locura
y descompensación de valores. Otro ejemplo lo hemos tenido muy claro en la
Madre Patria, allí una señora de 80 años se ha convertido en “trend topic” por
armar la de dios es cristo, nunca mejor dicho, cuando intentaba restaurar un
mural en una ermita local. La cosa ha sido graciosa y se han sucedido una gran
cantidad de parodias no menos graciosas… pero ¿Dónde está la importancia de
semejante hecho? Otra es que el dichoso no-fresco restaurado tiene cierto
parecido a las cosas que “creaban” algunos “artistas” de una escuela alemana…
en fin, que el arte es eso que anda por el aire pero todo el aire no es arte.
Hoy mismo, siguiendo con la idea, quise darle una “oportunidad” a Hirst y
planifiqué gastarme algo de dinero para ver la exposición que tiene en la Tate
Modern. Pensé que quizá podría cambiar de opinión sobre ese que se ha hecho
millonario metiendo criaturas en formol y llenando estanterías de píldoras. No
obstante, otra vez será la “oportunidad”. No llegué a tiempo, entré al BFI
primero y vi una edulcorada película basada en la vida de la Pávlova y esto
consumió la tarde de tormenta. El BFI (British Film Institute) es interesante,
se respira gusto por el cine de verdad y eso es algo que a lo que ya me tiene
acostumbrado esta ciudad. He de decir que este sitio lo conocí de la mano de
Eva, una nueva amiga cubana que lleva paseado por el Thames más de tres
décadas. Ella lo ha visto todo, conoció a todo el mundo aquí y allá, pasa de
los sesenta pero parece que ronda la quinta decena. Con ella quedé para unos
minutos y estuvimos varias horas hablando del mundo de ayer. Llegando a una
conclusión que por ser muy elevada prefiero no comentarla. Cambiando de cuerda,
con otra amiga, también cubana y también adoptada por esta ciudad, fui a mi
segundo Proms, esta vez le toco el turno a Prokofiev y su Cenicienta, y la
sinfónica estuvo impecable. Para quienes no sepan a qué me refiero, los Proms
son una serie de concierto de música de clásica en formato de orquesta que
tienen lugar diariamente en el Royal Albert Hall, desde mediados de junio hasta
mediados de septiembre. El término Proms es el diminutivo de Promenade
concerts que se puede traducir como paseos musicales. Se dice que en
los inicios era común ver a los espectadores paseando por algunas áreas
del auditorio durante el concierto. Existen entradas para estos Proms
muy baratas que se venden el mismo día, es habitual ver una cola inmensa desde
temprano donde puedes encontrar a una anciana con una botella de agua, una estudiante
de matemáticas, un músico joven con la partitura en la mano y un padre de
familia. Estos “tickets” dan el derecho a escuchar el concierto de pie muy
cerca de la orquesta. Los espectadores de los Proms, particularmente los que se
quedan de pie, son conocidos como prommers. Echaré de menos
estas oportunidades que en Madrid no sé dan con tanta facilidad. Y ya me
despido, con dos pensamientos que me han rondado la cabeza esta semana, fueron en
inglés y por eso así las escribo: “be the number two is better than be the
number one” y “at the end we need roots”. En breve regreso a España… muchas
cosas me quedan por hacer en Londres, seguro que volveré.
Os quiero, Ed.
PD: R del S nos vemos en Madrid soon y prometo
visitarte en Wales.
sábado, 18 de agosto de 2012
Viernes soso
Hola a tod@s!
Desde una ciudad que finalmente está viviendo un
día de auténtico verano, la misma que cerró unas Olimpiadas a su mejor estilo,
el sitio donde el saber se trastoca con el estar y te encuentras por sus calles
al más moderno y acto seguido tropiezas con un burka… escribo este Viernes soso
por definición.
Ha sido una semana rara, de mucho pensar y hasta
sufrir. Noticias vienen y van, y la tristeza gana de vez en cuando al
optimismo. Siete días que empezaron clausurando los Juegos Olímpicos con una
fiesta “London total” y otra vez los de por aquí dijeron al mundo: “no tenemos
que demostrar nada, somos esto y punto”. Luego se sucedieron críticas y más
tarde otras noticias hicieron olvidar el fuego de artificio. Londres sigue en
portada y ahora ha tocado al creador de Wikileaks, Assange, ser centro de todos
los focos. Al australiano que lleva
refugiado en la embajada de Ecuador dos meses, le han concedido el refugio
diplomático y ahora se ha montado la de dios es cristo porque UK no quiere
darle el salvoconducto necesario para tomar un avión hacia ese país, y si
entregarlo a Suecia que lo reclama por delitos sexuales. En fin, todo negro y
con pespuntes grises. Parece ser que los States prepara llevárselo a la américa
profunda y dar un buen escarmiento a quien filtró lo supuestamente infiltrable.
He pensado que el planeta para este señor se ha vuelto un sitio hostil. Estas
cosas dan miedo, son como advertencias de los límites que no podemos
trasgredir… algo parecido a lo que ha pasado en Rusia, donde por cantar una
frase en contra de Putín tres chicas acaban en la cárcel. Aquel país se está
luciendo, ahora Moscú ha decretado que el orgullo gay no se podrá celebrar en
cien años, y en la antigua Leningrado la homosexualidad ha quedado poco menos
que prohibida… ¿A dónde quieren llegar? Cambiando de cuerda, por aquí pasó un
amigo de los tiempos de la universidad, de cuando inventábamos qué comer en 12
y Malecón, de los momentos difíciles-divertidos-y-no-sé-que-será-de-mí, poco
tiempo pasamos juntos, el necesario para comer algo e indicarle un bus para
llegar a otro sitio… pero nos quedará una anécdota: resulta que Nereo quiso
hacerse una foto conmigo en la calle, allí estaba una señora musulmana, joven,
con su atuendo, ese que le da tanta libertad de acción; mi amigo en un acto de
inocencia se le acercó para pedirle que nos hiciera una foto… la mujer casi se
mete debajo de una piedra, un hombre se le acercó y osó hablarle sin estar
presente su señor… horror!!! Luego hay quien defiende “la libertad” de usar
burka en pleno siglo XXI. Algo parecido estuve discutiendo con unos amigos
científicos que pernoctan por Victoria Station y la cosa derivó en plantear
nuevos experimentos para buscar más conexión entre sistema nervioso y sistema
inmune… manías de los que hacemos ciencia. Y por ahora poco más… ah, salió la
lista-ranking de las mejores universidades del mundo… he trabajado en cuatro de
ellas!!!
Os quiero, Ed.
domingo, 12 de agosto de 2012
otro Viernes...
Hola a tod@s!
a Marte haciendo un
¿alarde? tecnológico que sólo habla de lo encerrados que estamos en este
planeta. En unos días en que hemos llorado porque Chavela, la Vargas eterna,
cruzó la barrera y se despidió definitivamente… ahora que tanta falta nos hace
su sonrisa. En una semana en que Oxford me desilusionó quedándose pequeña
frente al coloso de Cambridge. Y alguien, demostrándome cuanto me conoce, me
regaló un microscopio victoriano para alegrarme un día de trabajo duro. En
estos días, en que sale el sol y no un rostro (guiño para los de mi quinta y
país). Reanudo mi costumbre, quizá tonta, de mirar alrededor y contar lo que
veo.Sigo por Londres, por si hay algún despistado,
las Olimpiadas no me han llenado los días pero si han provocado alguna sonrisa
y más de un momento de alegría. Muy especial fue asistir a una final, vivir la
ruptura de un récord olímpico, sentir las vibraciones de una afición alentando
a sus deportistas… respirar esa especie de felicidad que pocas cosas provocan
de manera masiva como lo hace el deporte. Sin embargo, estas emociones se
entrecruzan con grises noticias que llegan de la Madre Patria, de allí donde la
crisis sigue su curso y el gobierno anda perdido con el único objetivo de pagar
la deuda cueste lo que cueste. Ahora ha tocado el turno al derecho de ser
atendido con independencia del origen y los ingresos. En breve España será como
el criticado “estado unido americano” y la justificación será la misma de
siempre: “si ellos los hacen por qué nosotros no”. Los sin papeles lo tendrán
difícil para recibir atención médica. Pero la cosa no para aquí. Además de los
cambios amparados en “salvaguardar” la credibilidad ante el mercado, el actual
gobierno español abofetea los derechos y la calidad. La RTVE da siete pasos
hacia atrás y echa a la calle a periodistas de talla como Ana Pastor e instaura
una era oscura que huele a medioevo y NODO. Por otra parte, reforma la
educación aumentando las horas de religión, esto ya apesta, y elimina los temas
como la homofobia de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. ¿Hacia
dónde van? No se augura buen futuro para un ejecutivo que hoy niega lo que
mañana hará. Pero volvamos a la balsa de aceite, dejemos a un lado la oscuridad
en las que nos quieren sumir. Siempre hay un renacimiento y merece la pena
seguir viviendo como lo hizo Chavela, fiel a sus simples principios. Hoy
recuerdo cuando una vez dijo: “… nunca me he acostado con un señor, fíjate que
pureza, los dioses me hicieron así…” es lindo vivir sin pedir perdón por ser
como eres y cantar hasta el último trago… como lo hizo Chavela.
Os quiero, Ed.
PD: En la foto con David, un amigo, en un
momento de descanso en la final de los 50 km.
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