
Hola a tod@s!
Hoy hace siete años me atreví a romper una barrera y soltar a los cuatro vientos aquello que hacíamos en el laboratorio. Recuerdo haber vivido días de emociones encontradas, de recibir todo tipo de crítica de quienes no entendían porqué saltar a los medios con una noticia científica o, por el contrario, encontrarme con la mirada esperanzada de los que el cáncer les había tocado cerca. Hoy, desde la perspectiva del tiempo transcurrido, creo que hice bien. Aquel día en España hubo una noticia agradable, la gente vio a un grupo de “chavales” dirigido por uno que aparentaba ser un chaval y que ponía su punto de mira en solucionar un problema mayor. También fue bueno escuchar un acento latino explicando otra cosa, hablando, no de sus aventuras con folclóricas, sino de ciencia. Luego de tanto tiempo, el cáncer sigue sin solución, pero se ha avanzado. Aquella historia que hicimos pública aún no ha llegado a un fármaco pero estoy seguro que llegará, y será mejor escuchar esa noticia que al ministro de justicia diciendo que la mujer es víctima de una violencia estructural al tener el derecho de abortar. Nunca he logrado entender las razones que se esgrimen para eliminar un derecho, nunca entenderé a quienes hablan de “asesinato” cuando se refieren al aborto en los primerísimos momentos de la gestación, nunca entenderé a las mujeres que se dejan avasallar por señores como este. El aborto no es un anticonceptivo, pero es un avance que ha permitido planificar la familia y evitar situaciones difíciles de por vida. De cualquier manera sigo pensando que la culpa de todo esto recae únicamente en ese opio de los pueblos que se llama religión y que tanta daño ha hecho al planeta.
Cambiando de tercio, un amigo me recordó que los Óscars pasaron y pasaron desapercibidos en mis Viernes. Tienes razón mi querido Ángel, sin embargo, puedo decir que me quedé despierto para verlo, también que me pareció más que aburrido, que me alegré por Octavia Spencer (la negra secundaria de The help), disfruté con el discurso de Meryl Streep y confirmé lo que había dicho sobre The Artist. Volviendo a la península, el asombro no se me pasa al saber que el juez no cree que la infanta no estaba al corriente de los negocios de su marido, ¿no decían que la tonta era la otra? Por suerte en Madrid tenemos una exposición de Chagal que quita el hipo y te hace olvidar el poco sentido común de la justicia. Es curioso porque a pesar que no me gustan los motivos bíblicos ni tampoco las escenas rusas, sus cuadros me fascinan. Viendo la exposición pensé que con él me pasa lo mismo que con Basquiat, me gusta porque sí. Me encanta el uso de los colores intensos, nunca un rojo, un verde o un azul han sido tan rojo, tan verde y tan azul. En él se sintetiza el fauvismo y la descontrucción y todo es armónico. Con él el negro sale del fondo y toma personalidad. Sencillamente genial. Y por hoy no hablo más.
Os quiero,
Ed.

