
Ya es una realidad, la primavera se ha instalado en Madrid y seguro que es motivo de alegría para más de uno. En mi caso, la seguridad me está dada porque el asma ha aparecido y la cara de “estoy alérgico perdido” se ha instalado en ese que veo en el espejo cuando me cepillo los dientes. Ahora me quedan unas semanas para ajustar lo que tengo que tomar y evitar, en lo posible, esa sensación horrible de no poder respirar… en fin, ojalá tuviera mar. Aunque curiosamente en muchas ocasiones aquello “del agua por todas partes” no es una bendición y Japón mucho sabe de esto. Por estos días las palabras “fusión” y “fisión” acompañadas de “nuclear” y “Japón” se están volviendo populares y desde el primer político hasta el último de la cola las emplean sin saber mucho de lo que hablan. Lo cierto es que la energía nuclear, digan lo que digan, ha hecho mucho menos daño que la combustión de fósiles. Otra cosa bien diferente es la irresponsabilidad de un gobierno al construir centrales electronucleares en zonas de movimiento sísmico o el negocio que hay detrás de cada tipo de energía. En otros muchos “Viernes” he comentado que el problema energético ha sido una imposición política. Desde los años ochenta se dejó de financiar la investigación nuclear, se abandonaron todos los proyectos para “limpiar” los residuos, etc… muchos creímos que se apostaría por formas más seguras y ecológicas, pero esto tampoco ocurrió. El oro negro tiene largos tentáculos y occidente no es el niño inteligente y democrático que imaginamos. Hoy a todos los políticos les ha dado por revisar sus programas nucleares, cerrar las más viejas y detener la construcción de las nuevas… ¿y ayer qué pensaban? No sería mejor anunciar un presupuesto millonario para crear un mega-centro de investigaciones energéticas. El gran dilema de esto es que nunca verían los resultados antes de las elecciones. Por otra parte, el tercer poder, y me refiero a los medios de comunicación, no ayudan o más bien destruyen. Hace unos días se aprobó la Ley de la Ciencia y el telediario de la TVE le dedicó 7 segundos (medidos por mi reloj), acto seguido estuvieron hablando 8 minutos sobre la lesión de un jugador de futbol. El mismo día la Sexta comentaba jocosamente que dos matemáticos españoles resolvieron un problema propuesto por Nash. La comentarista dijo que los matemáticos españoles fueron listos y seguro le dieron a resolver el problema a un alemán que estaba de paso por aquí. En prensa escrita esta noticia sólo salió en el ABC. ¿Acaso los periodistas no saben la influencia que tienen sobre la sociedad? El pueblo mide la importancia relativa de las cosas por la información que le llega de ellas, si atendemos a esto la conclusión será: la lesión del futbolista es enormemente más importante que la Ley que regulará el futuro de la Ciencia en este país. Siguiendo en esta cuerda, hace poco comentaba a un amigo periodista mi preocupación sobre los medios y su avidez por las ganancias al precio que sea. El papel que juegan los comunicadores y los artistas en la cultura del pueblo es enorme y esto se debe tomar como una responsabilidad. Es realmente desolador ver a periodistas como Mercedes Milá (que van de superiores) alimentar la mediocridad. Otro gran ejemplo de lo que hablo es la última entrega de Torrente. Aquí el director se vale de los “poligoneros” y las “princesas del pueblo” para ganar dinero, exhibiendo en la gran pantalla a modelos sociales de éxito que se basan en lo incultura, la vulgaridad, el pillaje y lo fácil. La cultura es cara, por lo tanto no llegará a las masas y puedo estar de acuerdo con aquello de Buñuel que reza: “las masas nunca serán cultas” pero al menos hay que mostrarle que existe esa posibilidad y dejarles elegir. Siempre he sido muy crítico con el país donde nací pero muchas cosas aprendí allí y una de ellas es que el pueblo se puede educar. Si en lugar de tertulianos hablando de la vida poco interesante de la ex-mujer de un torero, se emite un programa donde tres sabios intentan descifrar un enigma, o un espacio donde un especialista te comenta las peculiaridades de la película que verás a continuación… seguro que poco a poco se irán cambiando los gustos de la población. Y no estoy hablando de imposibles, en Cuba (aquella isla metafórica) existen esos programas, el pueblo lo ve y seguro que en algún niño de un pueblo perdido entre cañaverales prenderá el deseo de saber más. Si no se inculca que estudiar no es una tarea fácil pero es necesaria y hermosa, si no dejamos claro que hacer fraude es malo tanto como robar, si no se infunden los valores… estamos perdidos.
En otra cuerda y para terminar, evitando entrar en la nueva guerra que se ha abierto en Libia, agradezco a todos aquellos que por email, o por comentarios en el blog, me han dicho que sí echan de menos mis “Viernes” cuando no llegan. Entre los mensajes destaco uno de un amigo que concuerda conmigo en lo siguiente: “Tal parece que para ser de izquierda hay que ser a-científico, usar palestina y estar en contra de la energía nuclear… que equivocados están”.
Os quiero, Ed.
PD: Por Madrid baila la CND2 con un programa interesante y la semana que viene estará el Ballet de Monterrey… puede estar bien.

